CASO TUPAC

Luego de tres décadas, la Justicia de Las Vegas condenó a Duane Davis por el asesinato de Tupac Shakur

Durante años, el asesinato del rapero estuvo rodeado de teorías y sin una condena. El caso dio un giro cuando Davis comenzó a hablar públicamente sobre el crimen y terminó dando a los investigadores elementos que luego fueron utilizados en su contra.

Tupac Shakur y Duane Keffe D Davis Foto: Web

Un jurado de Las Vegas declaró culpable a Duane Keith Davis, conocido como “Keffe D”, por el asesinato del rapero Tupac Shakur, ocurrido en 1996. Tras casi tres décadas de investigación, este lunes el hombre de 63 años fue hallado responsable de orquestar el ataque que terminó con la vida del músico, uno de los crímenes más emblemáticos y controvertidos de la historia del hip-hop. Los familiares del rapero que se encontraban en la sala del tribunal se abrazaron entre lágrimas.

Después de aproximadamente tres horas de deliberaciones, los 12 integrantes del jurado del Tribunal de Distrito del Condado de Clark determinaron que Davis es culpable de asesinato en primer grado. El hombre, que fue acusado formalmente en 2023, enfrenta una pena de hasta cadena perpetua y recibirá su sentencia el próximo 13 de octubre. Davis aseguró ante el juez que apelará la decisión.

El caso puso finalmente ante un tribunal una investigación que durante años estuvo rodeada de interrogantes, teorías de conspiración y testimonios contradictorios. La fiscalía sostuvo que Davis había conseguido el arma utilizada en el ataque y había organizado la persecución contra Tupac en el marco de una pelea entre pandillas que también estaba atravesada por la rivalidad entre los principales sellos del hip-hop de la Costa Este y la Costa Oeste.

Según los fiscales, Davis era una figura de autoridad dentro de un grupo de los Crips de Compton, California, y buscaba vengarse de un enfrentamiento ocurrido pocas horas antes del asesinato. La noche del 7 de septiembre de 1996, Shakur había asistido junto a Marion “Suge” Knight (jefe de sello del rapero) a una pelea de campeonato de Mike Tyson en Las Vegas.

Después del evento, Orlando Anderson, integrante de los Crips, fue atacado dentro del hotel MGM Grand. Las imágenes de las cámaras de seguridad mostraron a Shakur y Knight entre quienes participaron del ataque. Para la fiscalía, ese episodio desencadenó la represalia que terminó con el asesinato del rapero.

Davis relató en distintas oportunidades que, después de la pelea, consiguió una pistola Glock calibre .40 y salió junto a otros integrantes de los Crips en busca de Shakur y Knight. En sus memorias, publicadas en 2019, escribió: “Que golpearan a mi sobrino nos dio la luz verde definitiva”.

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El grupo circulaba por Las Vegas en un Cadillac blanco cuando encontró al músico en un BMW negro conducido por Knight. Shakur viajaba en el asiento del acompañante. Según el relato que Davis dio a la policía y que luego reprodujo en distintas entrevistas, el conductor del Cadillac realizó un giro en U para colocarse junto al vehículo del rapero.

Poco después comenzaron los disparos. Una mujer que se encontraba en las inmediaciones, Ingrid Stokes, declaró durante el juicio que se produjo una lluvia de balas. “Se desató el caos”, relató ante el jurado.

El BMW recibió múltiples impactos. Knight sufrió una herida superficial en la cabeza, mientras que Shakur recibió cuatro disparos y fue trasladado de urgencia a un hospital. Murió seis días después, el 13 de septiembre de 1996, a los 25 años.

Uno de los policías que acompañó al rapero durante el traslado al hospital, Garry Dale, contó durante el juicio que intentó obtener información sobre los atacantes. Según su testimonio, Tupac se negó a identificarlos y respondió: “Nosotros nos encargaremos”.

Un caso que permaneció abierto durante décadas

Durante años, la investigación no logró avanzar. El arma utilizada en el asesinato nunca fue encontrada y algunos de los principales testigos se negaron a colaborar con las autoridades. Entre ellos estuvo Knight, quien también resultó herido durante el ataque. 

Libros, documentales, pódcast y programas de televisión reconstruyeron durante años las distintas teorías sobre quién había ordenado y ejecutado el asesinato. El giro llegó cuando Davis comenzó a hablar con las autoridades. En 2008, mientras enfrentaba una investigación por drogas que podía derivar en una condena de prisión perpetua, dio información a la policía bajo un acuerdo que impedía que sus declaraciones fueran usadas en su contra. Razón por la cual las autoridades lo consideraron intocable. Sin embargo, los fiscales cambiaron su postura una vez que él empezó a referirse públicamente una y otra vez al tiroteo.

Apareció en entrevistas, pódcast y documentales y en 2019 publicó sus memorias, Compton Street Legend (La leyenda de las calles de Compton). Allí se presentó como uno de los pocos sobrevivientes que habían estado aquella noche. “Soy uno de los únicos testigos presenciales vivos del asesinato de Tupac”, decía la introducción del libro.

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La fiscalía consideró que esas declaraciones terminaron aportando elementos fundamentales para reconstruir el crimen. Tras su acusación formal en 2023, este hombre, a.k.a. Keffe D., intentó despegarse de sus propios dichos y sostuvo que las historias incluidas en sus memorias y entrevistas eran inventadas para obtener dinero y notoriedad. 

“El señor Davis intenta eludir la responsabilidad por un crimen que todos saben que cometió —incluso él mismo—”, dijo el lunes en la corte Marc DiGiacomo, fiscal del caso, “y lo admite siete u ocho veces a lo largo de 30 años”.

“¿Qué hechos tienen siquiera para poner a Keffe D en un coche en Las Vegas el 7 de septiembre de 1996? ¿Qué hechos?”, planteó durante el juicio su abogado, Michael Sanft, quien sostuvo que la acusación se apoyaba principalmente en declaraciones inconsistentes de su propio defendido.

La fiscalía, en cambio, utilizó durante el proceso más de ocho horas de grabaciones con la voz de Davis, tomadas de entrevistas con policías, documentalistas y distintas personalidades vinculadas al mundo digital.

“Yo no le dije a nadie, nada, que matamos a Tupac”, había declarado Davis ante la policía en 2009. Y agregó: “Iba a guardar este secreto”.

Poeta socialmente consciente que iba en camino a convertirse en un icono cultural, Tupac se volvió aún más popular a medida que se le asociaba cada vez más con la violencia y la cultura de las pandillas. Su muerte lo convirtió en un mártir del hip-hop, condición a la que se sumó solo seis meses después Christopher Wallace, el rapero conocido como The Notorious B.I.G., antiguo amigo que se convirtió en acérrimo rival. Después de que Wallace fuera asesinado a tiros en Los Ángeles en marzo de 1997, ambos tiroteos se convirtieron en tragedias gemelas que nunca habían conducido a una condena, hasta ahora.

RM/MSS

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