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En Ronda de Corresponsales analizaron la crisis de la industria automotriz y el avance de China

Ronda de Corresponsales, por +Perfil analizó la crisis de Jaguar, el impacto de los aranceles de Trump y el avance de los fabricantes chinos sobre la industria automotriz europea.

Industria automotriz Foto: Cedoc

La industria automotriz europea atraviesa una etapa de fuerte presión por el aumento de los costos, las regulaciones ambientales, los aranceles y el avance de los fabricantes chinos. El anuncio de una reestructuración en Jaguar, con miles de puestos de trabajo en riesgo, volvió a exponer las dificultades que enfrenta uno de los sectores industriales históricos del continente.

En Ronda de Corresponsales, por +Perfil, Marcelo Justo, corresponsal de Reino Unido, señaló que la situación de Jaguar está vinculada tanto con la crisis global como con los aranceles de Donald Trump. A partir de allí, el debate incorporó la pérdida de competitividad europea, la expansión de China y el impacto que estas transformaciones tienen también sobre mercados como Brasil y Argentina.

Jaguar reestructura su negocio y pone el foco en el empleo

Marcelo Justo explicó que Jaguar anunció un plan de ahorro y reestructuración en un contexto marcado por la crisis global de la industria automotriz y el impacto de los aranceles estadounidenses. La marca pertenece al grupo indio Tata y cuenta con unos 44.000 trabajadores, de los cuales alrededor de 34.000 están en el Reino Unido.

Según Justo, por esa distribución laboral el Reino Unido será uno de los principales afectados por la reducción de costos de la compañía. Además, señaló que el mercado de la Unión Europea es el principal destino comercial de Jaguar, seguido por Estados Unidos.

El corresponsal recordó que los aranceles estadounidenses para el sector automotor británico habían llegado inicialmente al 27% y luego fueron reducidos al 10%. Sin embargo, sostuvo que el impacto continúa siendo importante por el nivel de competencia existente en el mercado internacional.

El Gobierno británico analiza modificar sus metas para los autos eléctricos

Justo también vinculó la crisis de Jaguar con el programa de reindustrialización del gobierno laborista. Según explicó, el Ejecutivo no prevé por el momento un rescate específico para los trabajadores afectados, aunque evalúa modificaciones en sus objetivos ambientales.

El corresponsal señaló que el Gobierno había establecido como meta que en 2030 el 80% de los vehículos de las compañías automotrices fueran eléctricos, dentro de su estrategia de reducción de emisiones. Ahora, según indicó, se analiza reducir ese objetivo al 50%.

Justo agregó que esta posibilidad podría generar una discusión interna dentro del laborismo, ya que implicaría revisar compromisos ambientales que formaron parte del programa con el que el partido ganó las elecciones de 2024.

También señaló que habrá un diálogo entre Gobierno, empresa y sindicatos para analizar alternativas. Entre ellas mencionó los retiros voluntarios, que suelen utilizarse en el Reino Unido para evitar despidos masivos.

Europa pierde terreno frente a la competencia china

La discusión sobre Jaguar derivó en un análisis más amplio sobre la pérdida de competitividad de la industria europea. Justo sostuvo que Europa está perdiendo peso económico y capacidad de influencia frente a un escenario internacional cada vez más condicionado por Estados Unidos y China.

El corresponsal vinculó esa pérdida de gravitación con las negociaciones comerciales, la política arancelaria de Trump y las dificultades para avanzar en acuerdos como el que vincula a la Unión Europea con el Mercosur.

En ese punto, Eleonora Gosman, corresponsal de Brasil, planteó que China está incrementando su presencia en América del Sur y que Europa podría estar perdiendo oportunidades comerciales. En particular, cuestionó las demoras alrededor del acuerdo con el Mercosur y el riesgo de que otros actores ocupen ese espacio.

Gosman sostuvo que Brasil representa un mercado de gran magnitud y consideró que Europa tuvo la posibilidad de construir, junto con el Mercosur, una fuerza con mayor peso global. "La está perdiendo", afirmó al referirse a esa oportunidad.

Las regulaciones europeas también encarecieron los vehículos

El análisis sobre la industria automotriz continuó con Marcelo Molina, corresponsal de España, quien sostuvo que la crisis del sector no comenzó con los aranceles de Trump ni con la reciente expansión china. Para Molina, se trata de un proceso que se desarrolla desde hace años.

El corresponsal señaló que las regulaciones medioambientales europeas fueron incorporando nuevas exigencias sobre los vehículos y que eso elevó los costos de fabricación. Según explicó, los sistemas destinados a reducir las emisiones de los motores de combustión pueden representar entre 5.000 y 10.000 euros y llegar hasta 15.000 euros en determinados modelos.

Molina vinculó ese proceso con el aumento del precio de los automóviles en España. Recordó que décadas atrás podían encontrarse vehículos por 4.000 o 5.000 dólares o euros, mientras que actualmente los modelos más económicos se ubican, según su estimación, en torno a los 15.000 o 20.000 euros.

China aprovechó la transformación del mercado automotor

Para Molina, el avance de los fabricantes chinos debe analizarse como un proceso de largo plazo. Según sostuvo, durante años las empresas europeas trasladaron parte de su producción a China para reducir costos, lo que permitió que la industria de ese país incorporara conocimientos tecnológicos y productivos.

"Los chinos no están fabricando autos ahora de un día para otro", remarcó Molina. En su visión, esa experiencia acumulada permitió que los fabricantes chinos desarrollaran productos capaces de competir actualmente tanto en calidad como en precio.

El corresponsal mencionó a BYD como uno de los ejemplos de esa expansión y destacó la capacidad logística de la compañía. También señaló que varias marcas que históricamente fueron asociadas con determinados países europeos hoy tienen estructuras de propiedad internacionales.

Molina puso como ejemplos a Morgan, Mini Cooper, Land Rover y Fiat para mostrar cómo cambió la estructura empresarial del sector. En ese contexto, sostuvo que la crisis de Jaguar es parte de un problema mucho más amplio que una coyuntura puntual.

Los aranceles de Trump pueden profundizar una crisis previa

El corresponsal de España diferenció entre las causas estructurales y los factores que pueden acelerar la crisis. En ese sentido, consideró que los aranceles estadounidenses pueden funcionar como un elemento adicional de presión sobre compañías que ya enfrentaban dificultades.

"Es un problema mucho más amplio que la coyuntura", sostuvo Molina. A su entender, la aparición de fabricantes chinos y las medidas comerciales de Estados Unidos pueden profundizar una transformación que ya estaba en marcha dentro de la industria europea.

El escenario plantea además un dilema para los gobiernos: sostener objetivos ambientales y al mismo tiempo garantizar que sus empresas puedan competir en precio y tecnología con fabricantes de otras regiones.

Los autos autónomos muestran otra transformación del sector

La conversación también abordó el desarrollo de los vehículos autónomos en Estados Unidos. Norman Powell, corresponsal de Estados Unidos, relató su experiencia con automóviles sin conductor que circulan por las calles de Atlanta.

Powell contó que los vehículos pueden atravesar zonas con tráfico intenso, semáforos y congestiones sin intervención de una persona. Incluso relató que, durante una detención prolongada por el tránsito, el automóvil emitió una voz para informar al pasajero que estaba evaluando la situación antes de continuar.

El corresponsal también señaló que estos vehículos pueden ofrecer un costo inferior al de un automóvil tradicional con chofer. La experiencia fue presentada como otro ejemplo de la transformación tecnológica que atraviesa actualmente el sector.

El debate por los colectivos eléctricos llega a Argentina

Jorge Elías trasladó la discusión al transporte público argentino y planteó el problema del costo de renovar las flotas de colectivos. Según un dato que atribuyó a un representante de la asociación de colectivos, una unidad nueva fabricada en Argentina puede costar alrededor de US$200.000, mientras que una unidad china rondaría los US$80.000.

El conductor también señaló que en la Ciudad de Buenos Aires comenzó a implementarse una flota eléctrica con un sistema de semáforos inteligentes. A partir de ese caso, planteó la discusión sobre la conveniencia de importar unidades chinas frente al objetivo de sostener la producción y el empleo local.

El problema, según el planteo de Elías, no se limita al precio de compra. La renovación de las flotas también está vinculada con la contaminación, el ruido y la calidad del servicio, aunque importar masivamente vehículos más baratos podría tener consecuencias sobre el empleo industrial.