Literatura

Federico Jeanmaire contó por qué considera que leer Don Quijote es indispensable para escribir

El escritor argentino recordó cómo una dura crítica de su tía cambió para siempre su relación con la literatura y convirtió al Don Quijote de la Mancha en el eje de su formación como autor.

Don Quijote de la Mancha Foto: Pixabay

En diálogo con +Perfil, el escritor Federico Jeanmaire presentó su nuevo libro, La niña que leía sentada en el piso, y explicó por qué considera que Don Quijote de la Mancha es una lectura imprescindible para cualquier persona que aspire a escribir en español. La experiencia, atravesada por una crítica tan dura como sincera, terminó redefiniendo su vínculo con la literatura.

El autor relató cómo una observación de su tía, licenciada en Letras y una de las personas más influyentes de su formación, lo llevó a abandonar momentáneamente la escritura para profundizar en la lectura. A partir de ese momento, comenzó un recorrido que transformó por completo su manera de entender la narrativa y la obra de Miguel de Cervantes.

La crítica que cambió su camino como escritor

La relación de Jeanmaire con Don Quijote de la Mancha no nació de la admiración, sino de una fuerte desilusión. Mientras vivía en España durante la última dictadura argentina, decidió escribir su primera novela y se la mostró a su tía Lía, licenciada en Letras y una de las personas más importantes de su vida. La respuesta fue tan contundente como decisiva. "Es una porquería, no escribas más, seguí leyendo porque leés muy bien, me gusta charlar con vos de libros, pero dejá que escriban los que escriben".

Lejos de desanimarlo definitivamente, ese comentario se convirtió en un punto de inflexión. Jeanmaire reconoció que el manuscrito realmente era malo y que aquella sinceridad lo empujó a profundizar en la lectura antes de volver a intentar escribir. Fue entonces cuando llegó la pregunta que cambiaría su camino: "¿Leíste el Quijote?".

El libro que transformó su vocación

Ante su respuesta de que había intentado leer la obra varias veces, pero siempre la había abandonado por aburrimiento, su tía fue categórica: "¿Cómo se te ocurre que podés escribir en español sin leer el Quijote?". Luego le entregó una edición anotada y lo desafió a terminarla.

Jeanmaire contó que aceptó la lectura casi por obligación, aunque el resultado fue inesperado. "A partir de esa lectura me empecé a enamorar del libro y entonces dediqué buena parte de mi vida a investigar". Ese descubrimiento terminó convirtiéndose en una de las influencias más importantes de su trayectoria literaria.

Una obra a la que siempre volvió

Durante años, el autor regresó sistemáticamente a la novela de Miguel de Cervantes. Explicó que, mientras dictaba cursos de lectura, releía el clásico cada año, en parte porque, según admite con humor, su memoria no lo ayudaba.

Incluso esa característica personal lo llevó a destacar uno de los aspectos que más lo fascinan de la obra. "El Quijote empieza con un 'no quiero acordarme'; o sea, empieza con un no recuerdo". Para Jeanmaire, ese comienzo resume una de las grandes originalidades de una novela que sigue descubriendo en cada nueva lectura.

Aunque reconoció que hace un par de años dejó de releerla con la frecuencia de antes, el vínculo permanece intacto. Lo que comenzó como una obligación impuesta por una crítica implacable terminó convirtiéndose en una pasión que orientó buena parte de su obra, sus investigaciones y su manera de entender la literatura.