+Perfil

Gonzalo Fassón habló en RDEsc de la novela sobre las manos de Perón: “Nadie sabe dónde están”

El escritor habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre "Son las manos del General", una novela que nació a partir de uno de los episodios más enigmáticos de la historia argentina reciente: el robo de las manos del cuerpo de Juan Domingo Perón.

El escritor Gonzalo Fassón. Foto: reperfilar

El escritor Gonzalo Fassón presentó Son las manos del General, una novela policial construida alrededor de uno de los grandes enigmas de la historia argentina reciente: el robo de las manos del cadáver de Juan Domingo Perón. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, por +Perfil, explicó cómo un episodio que lo impactó durante su adolescencia terminó convirtiéndose, décadas después, en el disparador de una ficción.

Fassón tenía apenas 13 años cuando conoció la noticia. “La primera vez que escuché que se habían robado las manos de un presidente, para mí era como una locura pensar en eso”, recordó. Desde entonces, una pregunta comenzó a acompañarlo: por qué alguien querría llevarse precisamente las manos de Perón.

Del misterio histórico a una novela policial

La ausencia de una respuesta definitiva terminó abriendo el espacio para la literatura. “Como todo vacío tiende a ser llenado, lo que no da la verdad a veces lo completa la ficción”, explicó Fassón sobre el proceso que finalmente desembocó en la novela.

El primer impulso fue una imagen particular: imaginó a una persona que despertaba y descubría que tenía unas manos que no eran las suyas, sino las de Perón. “Este disparador, que puede parecer quizá un poco delirante, en verdad es el punto de partida de una novela policial que trata de ser muy verosímil”, señaló.

Aunque aquella escena inicial finalmente no quedó en la versión definitiva, permitió construir una historia que comienza en el año 2000. A partir de allí, Fassón combina la ficción con acontecimientos, escenarios y personajes reales relacionados con la profanación del cadáver del expresidente.

El protagonista es un periodista dedicado a las crónicas policiales que intenta avanzar allí donde la investigación judicial no consiguió ofrecer respuestas definitivas. Fassón remarcó que ese punto resulta especialmente potente porque “este caso todavía sigue impune”.

Las preguntas que permanecen alrededor de las manos de Perón

Casi cuatro décadas después de la profanación, el escritor puso el foco en los interrogantes que todavía rodean el episodio. “Nadie sabe dónde están esas manos. Nadie te asegura quién fue el que las tomó del cuerpo”, afirmó.

Fassón fue incluso más lejos al plantear sus propias dudas sobre el recorrido de la investigación. “Yo ya creo que nadie quiere encontrarlas. No sé si alguna vez alguien las buscó realmente”, sostuvo, como parte de su interpretación sobre un caso que alimentó numerosas hipótesis.

Una de las preguntas centrales es por qué los responsables eligieron las manos y no otra parte del cadáver. Para Fassón, la explicación puede encontrarse en la dimensión simbólica que tenían para el fundador del justicialismo: “En el caso de Perón, las manos eran quizás su elemento más poderoso. Eran todo un símbolo en sí mismo”.

La Argentina de 1987 detrás de la profanación

El escritor también vinculó el episodio con el contexto en el que ocurrió. “Fue en el año 87. Había una Argentina convulsionada, una democracia débil, acosada por fuerzas militares que estaban tratando de cuidarse de juicios que estaban dando vueltas”, planteó.

Para el autor, ese escenario político resulta inseparable de la dimensión simbólica del expresidente. “Yo creo que el contexto y la figura de Perón se juntaron en la profanación”, consideró durante la conversación.

Fassón reconstruyó además el momento en que se descubrió que el cadáver había sido mutilado. Según relató, integrantes de la familia acudieron a la bóveda días antes de un nuevo aniversario de la muerte de Perón para realizar tareas de limpieza y encontraron signos de que el lugar había sido violentado.

La policía y el juez interviniente ingresaron posteriormente y encontraron daños en la bóveda y en el sector donde estaba depositado el féretro. Al retirar el cuerpo, comprobaron que faltaban las manos. Fassón recordó también que habría circulado una exigencia económica para recuperarlas: “Rescate que nunca se dio y que nadie nunca reclamó tampoco”.

Muertes, sospechas y un caso sin respuestas

La investigación quedó además atravesada por distintos episodios que alimentaron las sospechas alrededor del caso. Fassón mencionó muertes de personas relacionadas con la pesquisa y puso especialmente el foco en el magistrado que estuvo a cargo de la causa.

“El juez que investiga la causa muere solo porque lo dejan solo, la Justicia lo deja solo, la política lo deja solo”, sostuvo el escritor al reconstruir esa parte de la historia y las hipótesis que recupera en su novela.

Durante la conversación, Quiroga relacionó finalmente el caso con otra profanación que marcó la historia política argentina: la del cadáver de Eva Perón. En Son las manos del General, Fassón eligió el misterio que rodea al cuerpo de Juan Domingo Perón para construir su ficción desde una pregunta que todavía permanece abierta: “Nadie sabe dónde están esas manos”.