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Andrés Kischner en RDEsc: “Me enamoré perdidamente cuando me encontré con algunas biografías sobre Enrique Santos Di Cepala”

El ensayista y poeta habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre el proyecto de publicar la obra completa de Enrique Santos Di Cepala, una figura de la cultura argentina cuya producción, según explicó, permaneció durante años sin una edición integral.

El ensayista y poeta Andrés Kischner.
El ensayista y poeta Andrés Kischner. | reperfilar

El ensayista y poeta Andrés Kischner presentó el primer volumen de un proyecto dedicado a reunir la obra completa de Enrique Santos Discépolo, una figura central de la cultura argentina cuya producción, más allá de sus célebres tangos, permaneció durante años sin una edición integral. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, Kischner explicó que esta primera entrega está dedicada al teatro y que el plan contempla la publicación de tres tomos.

El interés de Kischner por Discépolo comenzó a partir de la lectura de diferentes trabajos biográficos. Aunque ya conocía parte de su producción musical, aquellas investigaciones le permitieron descubrir otra dimensión del autor. “Me enamoré perdidamente cuando me encontré con algunas biografías sobre Enrique”, contó, y mencionó entre sus lecturas trabajos de Norberto Galasso, Horacio Ferrer y Sergio Pujol.

Un proyecto para reunir la obra de Discépolo

Aquel recorrido terminó convirtiéndose en un proyecto editorial de mayor alcance. “Esto es la obra completa de Enrique, ese es el proyecto”, explicó Kischner en +Perfil. El volumen dedicado a su dramaturgia constituye el comienzo de una serie que continuará durante los próximos años.

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Junto con Oscar Conde, Kischner escribió además un estudio preliminar que introduce al lector en la producción de Discépolo e incorpora elementos de su trayectoria. “El libro no pretende ser una biografía, sino saldar una deuda de la cultura nacional, que era tener las obras de Discépolo”, sostuvo.

El ensayista explicó que una de sus mayores sorpresas fue comprobar que, pese al lugar que ocupa Discépolo en la cultura popular argentina, una parte importante de su producción seguía sin estar reunida. “A mí me resultó sorprendente que la obra de Enrique no estuviera publicada, y que se conociera poco en relación a todo su trabajo en distintas disciplinas”, señaló.

Durante ese acercamiento también tuvo contacto con integrantes de la familia y llegó a conocer al hijo y a un sobrino del autor. Quiroga destacó en ese punto la importancia que tuvieron los Discépolo en la cultura argentina y recordó especialmente la trayectoria de Armando Discépolo, hermano mayor de Enrique y figura fundamental del teatro nacional.

El Organito y el encuentro entre los hermanos Discépolo

La relación entre ambos hermanos ocupa un lugar importante dentro del primer volumen. Entre las piezas recuperadas aparece El Organito, escrita conjuntamente por Armando y Enrique Santos Discépolo. “Hay una obra que publicamos acá, que es El Organito. La hicieron juntos. Está escrita por los dos”, explicó Kischner.

Ese trabajo compartido abrió durante la entrevista una discusión más amplia sobre la relación de Enrique con el grotesco. Kischner sostuvo que los elementos característicos de ese estilo no aparecen únicamente en su dramaturgia, sino que también pueden encontrarse dentro de su producción como letrista.

“En muchos tangos de Enrique asume el estilo grotesco. No propiamente el grotesco criollo, pero sí el grotesco como estilo”, explicó. Según recordó, el propio Discépolo caracterizaba algunas de esas producciones como obras de “forma cómica, pero de fondo serio”.

Para Kischner, esa definición permite establecer un puente entre la producción de Enrique y una tradición teatral profundamente vinculada con Armando. El humor aparece en la superficie, pero funciona como vehículo para situaciones dramáticas y conflictos de una densidad mucho mayor.

Del sainete al “infierno del sainete”

Quiroga relacionó esa combinación con el proceso mediante el cual el grotesco criollo profundizó y transformó elementos provenientes del sainete. Kischner coincidió y recuperó una expresión utilizada por David Viñas para describir ese movimiento: “Esa interiorización David Viñas la llamaba también el infierno del sainete”.

La referencia abrió otro recorrido por la tradición crítica argentina. Quiroga reivindicó especialmente el análisis que Viñas realizó sobre el género y recordó la influencia que tuvo en su propia formación intelectual: “El ensayo de David Viñas sobre el grotesco es impecable”.

Para el conductor, aquel texto continúa siendo una herramienta central para aproximarse a esa tradición teatral. “A mí me enseñó a leer David, y yo creo que ese ensayo es impecable. Ese ensayo da el punto exacto de lo que es el grotesco”, concluyó.