La política migratoria volvió al centro del debate regional, con discusiones simultáneas en Chile y Argentina. Mientras el gobierno de Gabriel Boric enfrenta una nueva controversia alrededor de las deportaciones de extranjeros, en la Argentina las declaraciones de Javier Milei sobre la supuesta expulsión de “30 mil terroristas” generaron cuestionamientos y obligaron al oficialismo a precisar posteriormente qué personas estaban incluidas en esas cifras.
Según explicó Mónica Arroyo en Ronda de Editores, por +Perfil, Chile venía atravesando dificultades para concretar expulsiones de ciudadanos venezolanos por las tensiones diplomáticas con Caracas. “Lo que él dice es que gran cantidad de venezolanos y lo que quieren deportar obviamente es a los que ya tienen algunos delitos en el país vecino”, explicó la periodista sobre la posición de Boric.
Chile y una nueva discusión sobre las deportaciones
De acuerdo con lo expuesto durante el programa, un reciente episodio de inseguridad volvió a acelerar la discusión. Arroyo señaló que un ciudadano venezolano en situación irregular es sospechoso del asesinato de un carabinero y que contaba con antecedentes relacionados con armas y drogas.
En ese contexto, Boric pidió avanzar con una reforma que permita ampliar el tiempo disponible para mantener bajo custodia a determinados migrantes antes de concretar su expulsión. Según el análisis presentado en el programa, el objetivo sería evitar que los plazos administrativos impidan ejecutar deportaciones.
La discusión se produce mientras Chile intenta recomponer algunos canales de diálogo con Venezuela. Arroyo recordó una reunión con Delcy Rodríguez en la que se había conversado sobre una eventual participación chilena en la reconstrucción económica venezolana, aunque aclaró que ese acercamiento “no implicaba un respaldo” político al gobierno de Caracas.
Milei y la polémica por los “30 mil terroristas”
El debate chileno llevó a Santiago Llull a establecer un paralelismo con las recientes declaraciones de Milei. “Me pregunto si es lo que escuchó el Presidente cuando denomina 10 mil terroristas, 20 mil, 30 mil personas deportadas”, planteó durante el programa.
Claudio Mardones recordó que la afirmación quedó instalada después de una entrevista en la que Milei aseguró que durante 2026 se habían deportado 20.000 “terroristas”, que se sumarían a otros 10.000 del año anterior. “El tema siguió flotando porque no hubo repregunta”, sostuvo el periodista.
Los datos difundidos por el Ministerio de Seguridad, sin embargo, distinguen entre expulsiones e impedimentos de ingreso. Según las cifras oficiales citadas por La Nación, durante 2026 se habían registrado 744 expulsiones y 18.947 incidentes de entrada, categoría que incluye personas a las que no se permitió ingresar por distintas razones legales o administrativas. Esas estadísticas no clasifican a ese universo como “terroristas”.
El Gobierno buscó precisar la afirmación presidencial
Mardones señaló que, después de la repercusión de las declaraciones, el discurso oficial comenzó a modificar la caracterización utilizada inicialmente. “Directamente ya la figura de terroristas la empiezan a edulcorar un poco”, consideró.
El vocero presidencial Adrián Ravier habló posteriormente de extranjeros que podrían representar un “peligro para la seguridad nacional”, sin sostener que las decenas de miles de personas contabilizadas fueran efectivamente terroristas.
El Gobierno sí avanzó durante los últimos dos años con cambios concretos en la normativa migratoria. En mayo de 2025, el DNU 366/2025 modificó la Ley de Migraciones y endureció distintas condiciones de ingreso, permanencia y expulsión de extranjeros.
A esas modificaciones se sumó en julio de 2026 el DNU 681/2026, que incorporó nuevas causales de prohibición de ingreso y expulsión relacionadas con la incitación a la violencia contra argentinos por su nacionalidad y el ultraje a símbolos patrios.
La influencia del modelo migratorio estadounidense
Para Mardones, la política argentina también debe observarse en relación con el vínculo ideológico que Milei mantiene con el movimiento encabezado por Donald Trump. “Milei vuelve del microclima republicano en donde gran parte del trumpismo sigue reivindicando las redadas de la Policía Migratoria de los Estados Unidos”, sostuvo.
El periodista consideró que el énfasis en las expulsiones forma parte de una discusión política que excede a la Argentina. En ese escenario, el endurecimiento de los controles migratorios, la situación de los extranjeros con antecedentes y las facultades estatales para disponer expulsiones vuelven a instalarse como temas de debate en distintos países de la región.
En el caso argentino, la controversia permanece centrada además en la magnitud y caracterización de las cifras utilizadas por el Presidente. “El tema siguió flotando porque no hubo repregunta”, insistió Mardones al referirse a los dichos de Milei y a las posteriores explicaciones del Gobierno.