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RDI: aseguran que los ciudadanos están hipervigilados y que “el Estado tiene cada vez más datos”

“Los estados contratan tecnologías de privados y, por lo tanto, con muy poca capacidad de auditarlo”, indicó la abogada, Margarita Trovato, en Ronda de Investigación (RDI), por +Perfil.

Los ciudadanos están hipervigilados: en RDI se afirmó que, “el Estado tiene cada vez más datos” Foto: Cedoc Perfil

La abogada y referente de Fundación Vía Libre, Margarita Trovato, pasó por Ronda de Investigación (RDI) en la pantalla de +Perfil y analizó el uso del reconocimiento facial, la vigilancia estatal y la tercerización de tecnologías.

“De entrada, ahí va, hipervigilados, esa es la respuesta para arrancar”, afirmó Trovato al ser consultada sobre el nivel de vigilancia al que están expuestos los ciudadanos.

Reconocimiento facial: qué está suspendido en Buenos Aires

Trovato explicó que la suspensión alcanza al sistema específico utilizado para buscar prófugos: “Esa tecnología hoy en las cámaras de la ciudad está suspendida. O sea, ninguna cámara debería estar corriendo un sistema, por lo menos este sistema, de reconocimiento facial para buscar prófugos”.

Sin embargo, advirtió que existe una zona de incertidumbre respecto de otros usos. “Ahora, si la ciudad está usando reconocimiento facial para otros usos, ponele estadios de fútbol, no lo sabemos”, sostuvo en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil.

Para la especialista, el problema excede a una tecnología puntual y plantea una discusión sobre los límites de la vigilancia estatal. “Por supuesto, mi postura y la de Vía Libre es que, en principio, no, y mucho menos cuando es en vivo”, afirmó.

Y profundizó: “No es solamente un software que corre para cotejar una imagen, por ejemplo, en el despacho de un juez, sino es en vivo escaneándonos a todos todo el tiempo”.

Empresas privadas y datos personales

Uno de los principales cuestionamientos de Trovato apunta a la creciente dependencia de los estados respecto de proveedores tecnológicos privados. “En general, los estados, y lo vemos cada vez más y a gran escala, contratan tecnologías de privados, lo hacen en formato caja negra, o sea, sin saber qué están contratando, cómo funciona y, por lo tanto, con muy poca capacidad de auditarlo”, explicó.

La preocupación también alcanza a las aplicaciones y servicios digitales que utilizan información biométrica. “Hay un montón de intermediarios más que están todo el tiempo almacenando y no solamente almacenando, sino generando nuevos datos a partir de los que recopilan”, advirtió.

El iris y la experiencia de Worldcoin

Otro caso mencionado fue el de Worldcoin, empresa que ofrecía dinero a cambio del escaneo del iris. Trovato explicó que, “lo que hacía era escanear el iris a cambio de, no me acuerdo, creo que eran 50 dólares, de todas las personas que quisieran”.

Para la especialista, el iris representa un dato especialmente sensible: “Pensemos que, además, el iris es lo más personal que tenemos. Yo no puedo ir y cambiarme el iris, como puedo ir y cambiar mi firma eventualmente, digo, es la representación más propia de uno”.

Sobre la misma línea, cuestionó la falta de controles sobre esa información: “Y no había ningún control sobre esa información”.

De la vigilancia a la inferencia de datos

Trovato también alertó sobre la posibilidad de cruzar grandes cantidades de información para obtener datos que las personas nunca proporcionaron explícitamente. “El Estado tiene cada vez más datos y eso, además, cruzándolos, permite lo que nosotros llamamos inferencias, los datos inferidos”, explicó.

Según describió, se trata de información que puede construirse estadísticamente a partir de diferentes comportamientos: “Son datos que refieren a una persona, pero que esa persona no los dio y que, sin embargo, se pueden inferir”.