Interna en el oficialismo

Por qué crece la especulación sobre el futuro electoral de Victoria Villarruel

La proyección política de Villarruel depende en gran medida de su cargo, con dudas sobre su capacidad de ampliar apoyos.

Victoria Villaruel Foto: NA

El futuro político de la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a quedar en el centro de la escena tras una semana marcada por varios cruces, no solo con la senadora Patricia Bullrich, sino también con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El tema fue analizado en Ronda de Editores, el espacio de +Perfil.

El diagnóstico compartido fue que Villarruel arrancó el segundo semestre en una abierta confrontación con el Gobierno y con un adelantamiento explícito de su posicionamiento electoral. En ese contexto también circularon versiones sobre un acercamiento con Miguel Ángel Pichetto, aunque el propio dirigente salió a desmentir cualquier reunión o acuerdo político.

El duelo Bullrich-Villarruel por el control de la agenda

Uno de los puntos centrales del debate fue el contraste entre las estrategias de ambas dirigentes. Mientras Bullrich recorre distritos y busca diferenciarse en la Ciudad de Buenos Aires, en el Senado se enfoca en la confrontación directa con el presidente Javier Milei, algo que la proyecta de manera muy visible dentro del oficialismo.

Bullrich también busca posicionarse como la referente de la agenda en la Cámara Alta, sin diluirse en la mesa política donde se define la estrategia legislativa. En ese marco se enmarca la conferencia prevista sobre los cambios respecto de la inviolabilidad de la propiedad privada.

Una agenda económica propia para seducir al círculo rojo

Villarruel, en paralelo, viene construyendo una agenda diferenciada. Durante la visita a Tucumán el 9 de julio, mientras Milei cumplía su propia agenda, ella se quedó a dialogar con azucareros, pymes e industriales, mostrando una mirada económica propia dentro del universo de centroderecha.

"Una Villarroel recargada con una agenda propia" fue la síntesis usada para describir ese movimiento, que busca seducir tanto a un sector del círculo rojo como a una porción de la sociedad que reclama mayor previsibilidad, sin salirse del todo de la vereda oficialista.

Guiños sindicales y un manejo propio de los tiempos

La vicepresidenta también dio señales hacia otros sectores. Recibió en su despacho a un dirigente sindical vinculado al reclamo por la emergencia ferroviaria, un tema sensible para el Gobierno por la situación de los trenes, y en otro momento respaldó a los docentes.

Se destacó además que Villarruel administra personalmente su comunicación en redes sociales, con un manejo de tiempos que combina silencios prolongados con respuestas puntuales, algunas de las cuales se salen del tono estrictamente protocolar.

Una construcción política que depende casi exclusivamente del cargo

Pese al ruido que genera, se remarcó que la construcción política de Villarruel resulta compleja de proyectar. Su base de sustento pasa, en gran medida, por invitaciones institucionales derivadas de su condición de vicepresidenta, sin una estructura propia consolidada por fuera de ese rol.

A su favor cuenta con un dato: al tratarse de un cargo electo, no puede ser removida salvo renuncia propia. Sin embargo, quedan dudas sobre con qué sectores —más allá del conservadurismo vinculado a lo militar y religioso— podría ampliar su base de apoyo por fuera de los votos que ya sumó la fórmula de Milei en 2023.