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RDI: cómo se identificaron los soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin en las Islas Malvinas

La periodista, Paula Bistagnino, trajo el caso de Geoffrey Cardoso a Ronda de Investigación (RDI), quien fue el encargado de recuperar los restos de los soldados argentinos caídos en Malvinas y fue quien “arma el cementerio de Darwin”.

RDI: cómo se identificaron los soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin en las Islas Malvinas Foto: Agencia NA

La identificación de los soldados argentinos enterrados sin nombre en el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas, fue un proceso que combinó trabajo científico, cooperación internacional y una profunda dimensión humana. Durante su intervención en Ronda de Investigación (RDI) por +Perfil, la periodista, Paula Bistagnino, repasó cómo se desarrolló la tarea que permitió devolverles la identidad a 117 combatientes caídos durante la guerra de 1982.

Bistagnino explicó que el cementerio comenzó a organizarse después del conflicto, a partir del trabajo de Geoffrey Cardoso, un militar británico que llegó a las islas en 1983. Según relató, “simplemente por su humanidad, podemos decir, él empieza a recuperar, bueno, estaban los cuerpos, en muchos casos, se habían quedado donde había sido la batalla, los recupera y arma el cementerio de Darwin”.

Los soldados enterrados como NN y el reclamo de las familias

En Darwin fueron enterrados los argentinos muertos durante la guerra. Mientras algunos pudieron ser identificados, otros quedaron bajo placas con la inscripción “soldado argentino solo conocido por Dios”.

Con el paso de los años, las familias comenzaron a reclamar la posibilidad de conocer dónde estaban sus hijos y de identificar sus restos. Bistagnino recordó que esos pedidos se remontan a los primeros años posteriores a la guerra y mencionó el caso de la familia Gómez, de Chaco, que buscaba saber dónde estaba enterrado su hijo.

Cómo se identificaron los restos en Darwin

Bistagnino destacó, en +Perfil, la dimensión del trabajo realizado por los especialistas: “Es una tarea enorme, si la pensamos desde lo científico, por supuesto que era algo que acá ya se estaba haciendo, pero por otro lado también desde lo emotivo”.

En una primera etapa, entre 2013 y 2014, se reunieron muestras de alrededor de 80 familias. El cementerio tenía 623 tumbas y 121 estaban señalizadas con la placa destinada a los soldados que no habían podido ser identificados.

La dimensión humana de la identificación

Para Bistagnino, el proceso no se limitó a resolver una cuestión forense. También permitió que las familias recuperaran una parte de la historia de sus seres queridos y pudieran viajar a las islas para visitar sus tumbas.

La periodista explicó que, “tiene que ver con la identidad de esos cuerpos que quedaron en las Malvinas y que las familias de esos soldados caídos en Malvinas decidieron, en su gran mayoría, que sus hijos se quedaran en las Malvinas porque los llaman los guardianes de la soberanía, de alguna manera”.

Todavía quedan cinco soldados sin identificar. Una de las dificultades es la falta de muestras genéticas de familiares, ya sea porque los combatientes no tuvieron hijos o porque sus padres fallecieron.

Bistagnino también recomendó conocer el testimonio de Cardoso, quien llegó a las islas después de la guerra y participó en la recuperación y organización de los restos. Al referirse a la mirada del militar británico, señaló: “Eran cuerpos, eran personas, no eran cuerpos, como él dice”.