Interrogante sanitario

Fernán Quirós: “Todavía no sabemos si el hantavirus del barco evolucionó”

El ministro de Salud porteño señaló que el hantavirus circula habitualmente en la Patagonia, pero alertó que aún no está claro si el caso del barco responde a una variante con mayor capacidad de transmisión.

Fernán Quirós, ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aire Foto: NA

El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, aseguró que “todavía no está totalmente contestado” si el hantavirus detectado en el brote de un barco internacional presenta una evolución genética que favorezca el contagio entre humanos. “Necesitamos saber si el virus tuvo un cambio genómico que le favorezca el contagio”, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), aunque aclaró que las secuenciaciones realizadas hasta ahora en Europa “denotan que los cambios que tiene el virus no son muy significativos y parecería ser el virus de siempre”.

Fernán Quirós es un médico graduado con diploma de honor por la Universidad de Buenos Aires, especializándose en medicina interna. Posee una maestría en gobierno y dirección de sistemas de salud otorgada por la Universitat Oberta de Catalunya. Es el actual ministro de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cargo que ejerce desde el 10 de diciembre del año 2019. Desarrolló gran parte de su carrera en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde se desempeñó como vicedirector médico de Planeamiento Estratégico y fundó su Departamento de Informática en Salud. A finales de 2025 fue incorporado como miembro titular de la Academia Nacional de Medicina.

Usted fue muy duro frente a la decisión de salir de la Organización Mundial de la Salud. Me gustaría que nos explicara qué cambia concretamente para la Argentina salir del organismo y qué tipo de amenazas nos coloca esa situación.

Me lo preguntaste el mismo día que salió la noticia, hace ya un tiempo largo. Y lo que dije en aquel momento, y fui muy duro al respecto, es que la Argentina y el sistema de salud argentino no podían dejar de coordinar estrategias y políticas sanitarias, sobre todo en enfermedades infectocontagiosas, con el mundo. Y yo creo que eso es esencial.

Luego el Gobierno nacional clarificó que iba a salir de la Organización Mundial de la Salud, pero no de la Organización Panamericana de la Salud. Y la verdad es que, al final del día, si uno sigue en la Organización Panamericana, naturalmente la coordinación se hace por allí, porque es la variante o la filial americana de la misma Organización Mundial de la Salud. 

Así que acá hay un juego, me parece, que hay que saber entender: que la Argentina ha tomado la decisión, junto con Estados Unidos, de salirse de la OMS, pero al menos en Argentina la coordinación con toda la entidad internacional de salud pública y de actividades de cuidado global siguen ocurriendo a través de la Organización Panamericana.

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Así que yo creo que el impacto es menor. Sería un gesto más político que práctico y concreto desde el punto de vista médico. Suena algo así, porque, si no, vuelvo a repetir: la Organización Mundial tiene regionales, la regional americana, y nosotros seguimos trabajando, coordinando, comprando insumos, vacunas, medicamentos.

Con lo cual, en realidad, con la filial americana, que es con la que siempre trabajamos, seguimos trabajando. Así que parece más una cosa simbólica, política, que verdaderamente operativa y práctica. Por supuesto que hay algunos programas que sí dependen del global, pero son relativamente menos importantes.

¿Lo mismo le cabe a Estados Unidos en su propia decisión? ¿Se podría decir lo mismo de la decisión de Estados Unidos al participar de la Panamericana y no de la Organización Mundial de la Salud? ¿Que finalmente es aplicable lo mismo que usted opina sobre la Argentina para el propio Estados Unidos?

No conozco el detalle, porque sé que en Estados Unidos hubo alguna tensión también con la Organización Panamericana, así que no conozco el detalle de en qué están ahora. Pero, hasta donde yo entiendo, es una situación bastante parecida.

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Respecto del caso hantavirus, uno ve al secretario general de la OMS dando conferencias mundiales, los temores que generaron en Europa después del coronavirus, de que el hantavirus pueda generar algún tipo de pandemia. ¿Resulta políticamente incorrecto que justo un caso generado en, por lo menos, un puerto saliente de la Argentina, nuestro país no esté en la Organización Mundial de la Salud?

Acá por supuesto que interviene la Organización Mundial de la Salud, porque ha sido un brote que ha comprometido a nivel internacional a ciudadanos de muchos países del mundo. Así que, vuelvo a insistir en que la coordinación está, de alguna manera, estructurada dentro de la propia región.

Ya saben que el hanta es un virus que tiene diferentes variantes, está en muchas partes del globo. Sobre todo la variante Andes, que es la que está involucrada en este brote, es bastante particular porque es la única en la que se ha podido documentar el contagio interhumano. Las demás son zoonosis. Son enfermedades que pasan del animal al hombre, pero esta en particular tiene que ver con el contagio interhumano.

Los sanitaristas advierten que el COVID no fue la última pandemia que vamos a ver en nuestras vidas. Me gustaría su propia opinión. ¿Y qué enseñanzas dejó el COVID para que no se repitan, o se repitan más atenuadas?

Es súper importante esta pregunta porque yo lo he dicho siempre. Cuando estábamos ya en la finalización del COVID, decía que las pandemias vinieron para instalarse en la realidad del mundo moderno por múltiples motivos.

El primero, más obvio y simple de entender, es el grado de interacción humana que hay entre los países, el flujo y las migraciones. Muchas migraciones de turismo, de trabajo, pero tantas otras migraciones dramáticas de países escapando de guerras civiles, de hambrunas, de guerras en general. Esos movimientos, por supuesto, siempre facilitan arrastrar enfermedades de un lado al otro.

Pero el segundo, y para mí más importante de todos, es el daño medioambiental, que ha disminuido muchísimo los espacios y hábitats de los animales silvestres. Ustedes saben que las pandemias, en realidad, son pasajes de virus, bacterias u hongos, pero finalmente pasajes de microorganismos de animales silvestres al humano, siendo que estos virus, sobre todo virus, pero estos microorganismos adquieren alguna habilidad nueva de contagio interhumano.

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Es decir, hay infinidad, más de 3.000 especies virales que están en animales silvestres y con las que el ser humano no ha tenido contacto, no tiene inmunidad, al igual que ya ocurrió con el COVID. Lo que pasa es que estos animales silvestres tienen muy bajo contacto con humanos y los virus tienen poca capacidad de traspaso de humano a humano.

La pérdida del hábitat natural de los animales por las deforestaciones, porque la demografía humana va tomando cada vez más territorio en la Tierra, hace que aparezca un vínculo entre animales silvestres y humanos mucho más común, mucho más frecuente, y aumentan las posibilidades de que estos gérmenes pasen al hombre.Y cada tanto estos gérmenes, cuando pasan al hombre, hacen alguna variación genómica y facilitan el contagio interhumano. De eso se trató el COVID.

Por supuesto que de eso tenemos que estar muy atentos con la gripe aviar, que verdaderamente ha hecho algunos saltos estos últimos años que son muy significativos. Esta gripe aviar, que se transmite por toda la Tierra a través de las aves silvestres y que a veces infecta aves de traspatio o aves de corral, genera grandes impactos económicos en los países.

Ya ha demostrado en los últimos años capacidad de transmisión a los mamíferos. Ha habido una mortandad de lobos marinos en el sur de la Patagonia muy importante el año pasado, y otros mamíferos en las Américas y en otras partes del mundo.

Del mamífero al ser humano hay una distancia mucho más corta. Es decir, en definitiva, para hacer un resumen, que a lo mejor es una explicación muy larga y muy técnica, los gérmenes que están en los animales silvestres están cada vez más en contacto con el humano y van a ir adquiriendo, y cada tanto emergerá, algún virus que tenga una variante transmisible entre los hombres y, por lo tanto, tendremos alguna otra pandemia.

Hoy justo se está llevando adelante un juicio relacionado con la compra de las vacunas en la época del COVID. Me gustaría, con retrospectiva y con la distancia y cercanía que a usted le plantea el tema, pero la distancia respecto a las decisiones nacionales, un balance de cómo actuó la Argentina en el COVID. ¿Y qué enseñanza nos puede dejar lo que hicimos bien para repetirlo y lo que hicimos mal para corregirlo?

A mí me parece que yo diría el tema del aprendizaje en dos dimensiones. Una dimensión que, desde mi perspectiva, debe ser global de todos los ciudadanos, que tiene que ver con el cuidado mayor del medio ambiente y del hábitat. Por un lado, por lo que hablábamos hace un rato, y por la prudencia y el autogobierno, si usted quiere verlo de esta manera, o la capacidad de cooperación ciudadana en situaciones de crisis sanitaria.

Vimos un ejemplo muy reciente con el barco y las Canarias y demás, donde las tensiones entre ciudadanos hacen mucho más difícil el control de los brotes. Eso, por un lado, del aprendizaje que todos podemos hacer frente a un brote infectocontagioso. Lo que hace cada ciudadano cuenta en el cuidado global.

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Y después, por supuesto, el aspecto de las políticas públicas. Yo creo que lo hemos discutido mucho en aquella época y lo sigo sosteniendo. Creo que la Argentina tomó una decisión importante y necesaria los primeros meses de la pandemia para poder preparar el sistema de salud argentino, que no estaba preparado para atender tamaña crisis. Esos dos o tres meses que tuvimos allá por marzo del 2020 fueron fundamentales para fortalecer las terapias intensivas y los equipos sanitarios en todo el país.

Y después, sin ninguna duda, se demoraron mucho las medidas de salida. Nosotros, si recuerdan la discusión de los runners, los bares, las escuelas, siempre la Ciudad intentó ir un poco por delante de esta agenda que era demasiado restrictiva. Y respecto de las vacunas, bueno, ahí yo siempre dije, en aquella época lo dije y lo sigo insistiendo: nosotros necesitamos más claridad.

No ha habido información pública documentada sobre cuáles fueron los motivos, las dificultades. Hubo solamente expresiones en los medios, y bastante pobres, por cierto. De manera que yo creo que es muy importante esta causa judicial para clarificar qué fue lo que pasó allí y por qué tardamos tanto en conseguir las vacunas que necesitábamos.

El hantavirus. ¿Los habitantes del sur de la Patagonia argentina tienen que estar preocupados con estos casos que aparecieron a partir del barco o se trata de algo absolutamente extraordinario?

Es una pregunta que todavía no podemos resolver totalmente, pero ya el día de hoy la podemos contestar con alguna certeza, aunque no del todo aún. Y es así: nosotros sabemos que el hanta, la variante Andes, está tanto del lado chileno como del lado argentino en la Patagonia, y tenemos brotes periódicos o casos episódicos todos los veranos. Hay años que hay brotes más importantes, sobre todo aquel brote muy conocido de Epuyén, del año 2018-2019.

De manera que es una enfermedad que conocemos, conocemos cómo se presenta, y en general hay casos episódicos. Acá lo que pasó es que hubo un brote muy significativo de un matrimonio holandés. Todavía no está claro dónde fue el sitio del contagio, porque la ventana de contagio en la zona media estuvieron en lugares donde no está el virus y solamente muy al principio de la ventana estuvieron en Chile y, muy al final de la ventana, en Chile y Neuquén, y muy al final estuvieron en Ushuaia.

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De manera que no sabemos dónde empezó, pero si se trata de un brote adquirido en la zona de la Patagonia argentina o chilena, es algo habitual. La única pregunta que todavía no está totalmente contestada, desde mi perspectiva, es si el virus que contagiaron en el barco tiene algún cambio genético que le favorezca el contagio. Si se trata de un contagio habitual o de un virus con una variante.

Y eso, de acuerdo a las secuenciaciones que están haciendo en Europa, aparentemente los cambios que tiene son muy menores. Pero sería importante saber si el virus tuvo un cambio genómico que le favorezca el contagio, porque obviamente ese virus sigue en la Patagonia argentina y chilena. Así que necesitamos contestar esa pregunta.

¿El virus del 2018-2019 de Epuyén puede ser menos letal que este que apareció ahora en el barco, ocho años después?

Siempre los virus tienen un aspecto de letalidad y otro aspecto de contagiosidad, de facilidad de contagio. Como hubo mucho contagio en el barco, y lo de Epuyén había sido claramente una fiesta de casamiento donde estuvieron todos muy encerrados y juntos, en el barco no está claro eso. Necesitamos saber si la capacidad del virus de contagiar cambió o no.

Y eso es lo que se está estudiando hasta ahora. Las secuenciaciones francesas denotan que los cambios que tiene el virus de este barco no son muy significativos y parecería ser el virus de siempre, pero esa es una duda que hay que terminar de contestar.