TRÁMITES Y MIGRACIONES

El nuevo filtro invisible para la visa a Estados Unidos: qué miran en tus redes sociales

Además de entrevistas y formularios, el trámite para ingresar a EE.UU. suma un control silencioso pero cada vez más relevante: la huella digital. Qué exige la embajada, qué tipo de contenidos pueden generar alertas y cómo funcionan las herramientas que usan inteligencia artificial para anticipar problemas.

Visa para Estados Unidos Foto: Pixabay

A medida que se acerca el Mundial de fútbol 2026 en Estados Unidos, miles de argentinos aceleran gestiones para sacar o renovar la visa. Pasajes, hospedajes y sedes aparecen en primer plano, pero hay un requisito menos visible que comenzó a pesar con fuerza en los trámites migratorios: el análisis de las redes sociales de cada solicitante.

Desde hace varios años, el gobierno estadounidense exige que quienes piden una visa informen sus perfiles digitales en los formularios oficiales. En algunos casos, incluso, solicita que esas cuentas estén configuradas como públicas.

En paralelo, surgieron plataformas privadas que utilizan inteligencia artificial para analizar la huella digital y detectar publicaciones, interacciones o menciones que podrían derivar en demoras, preguntas adicionales o directamente en un rechazo.

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El “currículum invisible” que miran los consulados

Una de las herramientas que comenzó a utilizarse es Social Mirror, desarrollada por la empresa WeCheck AI. Su creador, el argentino Matías Simone, explica que el objetivo no es garantizar la aprobación de la visa, sino evitar sorpresas durante el proceso.

Según detalla Clarín, hoy el control de redes ya no es una hipótesis sino una certeza. Por eso, compara el procedimiento con revisar un currículum antes de enviarlo, aunque con una diferencia clave: la identidad digital no siempre depende de lo que una persona publica conscientemente. “Todos tenemos dos currículums: el que armamos nosotros y el que construyen los algoritmos con posteos viejos, likes, comentarios y menciones acumuladas durante años”, señala. Ese segundo perfil, explica, suele estar fuera de control del usuario.

El sistema solicita que las redes estén en modo público para poder analizarlas y luego identifica patrones de riesgo, sin borrar contenidos ni acceder a mensajes privados. El resultado es un informe con las llamadas red flags, que quedan a criterio del solicitante: puede borrar, matizar o dejar el contenido tal como está.

Qué exige oficialmente la embajada de EE.UU.

Desde la Embajada de Estados Unidos en la Argentina aclaran que el proceso de visas incluye controles de seguridad exhaustivos, ya que una visa es considerada un privilegio y no un derecho.

Desde 2019, todos los solicitantes de visas inmigrantes y no inmigrantes deben proporcionar sus identificadores de redes sociales. Esa información se utiliza como uno de los múltiples elementos de evaluación y verificación de antecedentes, y el control se mantiene durante toda la vigencia de la visa.

No obstante, la exigencia de configurar los perfiles como públicos no aplica a todas las categorías. Desde junio de 2025, ese requisito rige para visas de estudio, capacitación e intercambio cultural (F, M y J), y desde diciembre se amplió a las visas laborales H-1B y H-4. En el caso de las visas de turismo (B-1/B-2), se deben informar las redes, pero no se exige cambiar la privacidad.

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Qué tipo de contenidos pueden generar alertas

El análisis de redes sociales se apoya en una serie de criterios sensibles. Entre las principales red flags aparecen expresiones de antisemitismo, apoyos a organizaciones terroristas o publicaciones que evidencien haber permanecido en Estados Unidos más tiempo del permitido. También se detectan posteos vinculados a activismo político considerado sensible, bromas fuera de contexto o interacciones polémicas que, sin ser determinantes por sí solas, pueden derivar en revisiones adicionales durante la entrevista consular.

Incluso contenidos generados por terceros pueden aparecer en el análisis. Simone relata que, al revisar su propia huella digital, detectó un video de YouTube grabado por un streamer durante unas vacaciones, en el que aparecía su imagen sin que él lo supiera. Ese tipo de registros forman parte del perfil que pueden observar las autoridades.