Pocas nueces

Cambios en la Carta Orgánica del BCRA: pura ortodoxia y más capitalismo

Con la intención de “blindar el impedimento para la emisión monetaria” el presidente se reunión con legisladores para explicar sus planes reformistas. “Según la ideología ortodoxa, la inflación es un fenómeno monetario”. ¿Consecuencias? “Deterioro de los ingresos populares, salarios y jubilaciones”

El Banco Central sigue acumulando reservas y "esta estrategia nos gusta para que siga bajando el riesgo país" Foto: Cedoc Perfil

Mucho ruido y pocas nueces sostiene el dicho popular. En efecto, en medio de la pasión mundialista, Milei impulsa “reformas estructurales” con acciones propagandísticas de afirmación ideológica libertaria. 

Ese es el sentido de la reunión con legisladores para explicar la reforma a la Carta Orgánica (CO) del BCRA. El objetivo es blindar el impedimento para la emisión monetaria, porque según la ideología de la ortodoxia, la inflación es un fenómeno monetario.

La realidad es que el proyecto de ley aún no está finalizado, pero el adoctrinamiento de legisladores propios y su publicidad evidencian un mensaje de que algo importante está en preparación.

Para el oficialismo, modificar el estatuto del ente rector del sistema financiero estará acorde con los profundos cambios en la estructura económico-social y el rumbo liberal libertario del país. 

Argentina retomó la senda de la disminución inflacionaria con base en el deterioro de los ingresos populares, salarios y jubilaciones, fuente de ingreso de la mayoría de la población"

¿Acaso la CO definida en 2012 impidió la consolidación del modelo primario exportador sustentado en el complejo sojero?

¿Impidió la CO actual la emergencia de nuevos sectores económicos y territorios de la acumulación capitalista en energía o minería?

¿La CO vigente modificó la esencia de la política financiera y monetaria definida por la vigente ley de entidades financieras de la “dictadura genocida”, la que impulsó Martínez deHoz en 1977? 

Hay que ser enfáticos al señalar que la reforma del 2012 no modificó el modelo productivo y de desarrollo capitalista, por más progresista que parezcan los objetivos allí definidos por la “inclusión social”. 

La estructura económica social construida desde 1975/76 y el modelo productivo, esencialmente primario exportador, estuvo asociado a un modelo de desarrollo que transformó la pobreza en un problema estructural, tanto como la tendencia a la expansión de la precariedad laboral.

Son aspectos que definen esencialmente el proceso de acumulación capitalista de la Argentina desde mediados de los ´70.

Inflación en debate

EEUU registró una baja de precios del -0,4% en junio, por la reducción del precio de los combustibles ante el cese del fuego en medio oriente, que ahorapodrán revertirse con la reanudación de los ataques militares y el aumento del crudo. 

Más allá de ese dato concreto, si hay un país que emite más allá de lo aconsejable por la ortodoxia es precisamente la potencia del norte.
Resulta curiosa la máxima liberal libertaria que remite al fenómeno monetario como explicación de la inflación en todo momento y en todo lugar. 

Hace décadas, desde la hegemonía del dólar en 1945 y especialmente desde la inconvertibilidad del dólar en 1971, que la principal potencia capitalista emite más allá de cualquier premisa ortodoxa.

Es más, la Unión Europea flexibilizó la norma relativa al déficit fiscal permitido a sus miembros integrantes para favorecer el incremento del gasto y del déficit para resolver la presión de EEUU a una suba del gasto militar.

Argentina retomó la senda de la disminución inflacionaria con base en el deterioro de los ingresos populares, salarios y jubilaciones, fuente de ingreso de la mayoría de la población. 

Por eso baja el consumo, los cierres de empresas y el creciente saldo en cesantías y el cambio de empleo regular a irregular, sin seguridad social.

La estructura económica social construida desde 1975 estuvo asociada a un modelo de desarrollo que transformó la pobreza en un problema estructural"

No es la baja de la emisión, sino la recesión inducida por la baja de ingresos de la mayoría social.

La inflación debe asociarse al “poder” de quienes establecen subas de precios, por caso, las tarifas de servicios públicos aumentadas desde el “poder” del Estado, cuyas alzas intervienen en la mejora de las ganancias de las transnacionales propietarias de las empresas de servicios públicos privatizadas.

Ocurre lo mismo con el gasto público, en donde las operaciones crediticias con organismos internacionales generan gastos y comisiones por cifras millonarias, mientras no hay plata para cumplir con la ley de financiamiento universitario.

Podemos leer en la prensa: “Toto Caputo dio a conocer los contratos de los préstamos por US$ 3200 millones garantizados por el Banco Mundial y el BID. La documentación revela un costo inicial cercano a los US$ 165 millones entre comisiones, primas y gastos”.

La ley de financiamiento a la discapacidad es incumplida por el gobierno ante un gasto estimado de menos de 670 millones de dólares y la de financiamiento universitario por unos 1.700 millones para cumplir con la ley de financiamiento universitario.

Está claro que no hay recursos para el gasto en discapacidad o en educación universitaria, mientras que una sola operación de préstamo para cumplir con los acreedores financieros requiere sumas considerables que se cargan al conjunto de la sociedad.

La inflación está asociada al poder en el capitalismo, es decir, a las condiciones de funcionamiento bajo el imperio de la ley del valor, en un intercambio que explicita las relaciones de producción y circulación a favor del capital.

¿Independencia del BCRA? 

El vínculo entre el Ministro de Economía (Caputo) y el Presidente del BCRA (Bausili) tiene historia, sea por su accionar en conjunto en la gestión de Mauricio Macri, como en la actividad privada y ahora en la sintonía fina que se establece entre el programa económico y el monetario financiero.

No hay autonomía ni independencia, sino una articulación para asegurar los objetivos políticos y económicos de la gestión liberal libertaria a favor de la mayor concentración y centralización del capital en un marco de subordinación a la lógica del capital extranjero y la política exterior de EEUU.

Una asignatura pendiente de los gobiernos constitucionales desde 1983 pasa por la derogación de la Ley de Entidades Financieras de 1977 y la reorganización del sistema financiero y de la política del sector para sustentar otro modelo productivo y de desarrollo.

Es algo imposible con la hegemonía política actual, no solo de la gestión Milei, sino que debe sumarse a los cómplices en las gobernaciones de variasprovincias, en el poder legislativo y judicial, como en los medios de comunicación y redes que modelan las conciencias para el logro de los consensos electorales.

Otra política se requiere y ello demanda una acumulación de fuerzas sociales, culturales y políticas que instalen otro proyecto de sociedad, que tenga en el centro la satisfacción de las necesidades mayoritarias hoy afectadas por el rumbo liberal libertario.