Observatorio de Tierras

Más de 13 millones de hectáreas argentinas están extranjerizadas

Un mapa interactivo creado por miembros de la UBA, detectó que estadounidenses, italianos y españoles poseen una extensión similar a Inglaterra en “zonas de frontera y ribereñas”, ricas en agua y minerales críticos. Capítulo aparte, los “paraísos fiscales de capitales radicados en principados europeos”, dicen.

Mapa de Extranjerización de tierras Argetinas Foto: elobservatoriodetierras.blogspot

“Sólo tiene el don de encender en el pasado la chispa de la esperanza aquel historiador que esté traspasado por [la idea de que] tampoco los muertos estarán a salvo del enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer” (Walter Benjamin)


En los últimos años se volvió moneda corriente escuchar en diversos ámbitos que las humanidades y las ciencias sociales no tienen ninguna utilidad social. Para muchos, las disciplinas -algunas de ellas milenarias- que se dictan en las facultades que enseñan ciencias humanas son una suerte de pieza de museo descartable para una sociedad atravesada por los desafíos de la inteligencia artificial o el becerro de oro de la productividad. 

Filósofas, geógrafos, antropólogas, historiadores, educadoras, editoras, bibliotecólogos aparecen en el sentido común como arquetipos de sujetos predestinados a desaparecer.

"Tierras para extranjeros, todas las que quieran"

El historiador británico Eric Hobsbawm, al describir el abismo económico que inauguró la crisis de la bolsa de Wall Street, lanzó una frase que -lejos de su prosa habitual- parecía contener una advertencia: 

“Para aquellos de nosotros que vivimos los años de la Gran Depresión todavía resulta incomprensible que la ortodoxia de mercado libre, tan patentemente desacreditada, haya podido presidir nuevamente un periodo general de depresión a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa, en el que se ha mostrado igualmente incapaz de aportar soluciones. Este extraño fenómeno debe servir para recordarnos un gran hecho histórico que ilustra: la increíble falta de memoria de los teóricos y prácticos de la economía. Es también una clara ilustración de la necesidad que la sociedad tiene de los historiadores, que son los ‘recordadores’ profesionales de lo que sus conciudadanos desean olvidar”. 

Lo que Hobsbawm denominó como la era de las catástrofes, sin embargo, no finalizó con la Gran Depresión. El ascenso del fascismo y su consecuencia directa -la Segunda Guerra Mundial- estiraron la agonía e industrializaron la muerte. Justamente en ese contexto, Walter Benjamin, produjo sus tesis sobre el concepto de historia antes de quitarse la vida intentando escapar del nazismo.

El escenario actual nos obliga a mirarnos en ese espejo. El ascenso de regímenes abiertamente fascistas, la reaparición de la economía de libre mercado -con “la increíble falta de memoria de los teóricos y prácticos de la economía” al decir de Hobsbawm-, la disputa por los territorios y los bienes comunes, el desprecio por la vida humana. 

La ley fijó un máximo de un 15% de tierras extranjerizables a nivel nacional, provincial o subprovincial, la imposibilidad de que pertenezcan a una sola nacionalidad, un límite de un máximo de 1000 hectáreas en la zona núcleo y la prohibición de que sean tierras ribereñas o con espejos de agua"

Imágenes fragmentarias, dialécticas, que nos colocan frente al espejo roto de la era de las catástrofes. 

“¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!” cantaba Enrique Santos Discépolo para describir nuestra versión criolla, la década infame. “Lo mismo un burro que un gran profesor”. Una década signada por la sensación de impotencia, por la entrega de nuestro patrimonio, abonada por la crueldad y por la obscenidad del entramado oligárquico del poder que definía candidatos a presidente entre los dueños de la tierra. 

Un período atravesado por la deshonra que implicó el acuerdo entre nuestras oligarquías y el decadente Imperio Británico, el pacto Roca-Runciman al que Arturo Jauretche bautizó como “el Estatuto Legal del Coloniaje”.

El gobierno de Javier Milei ha decidido inscribirse en esa tradición, aunque ahora implica una subordinación de nuestro derrotero a los intereses del capital estadounidense. Una de las primeras medidas de su gobierno fue el DNU 70/2023 que -entre un enorme cúmulo de disposiciones- decidió derogar la Ley de Tierras (26.737) del año 2011

El artículo que abolía la ley por decreto fue frenado en la justicia gracias a la acción presentada por los ex combatientes de Malvinas del CECIM de La Plata. Sin embargo, con el cambio de la composición de las Cámaras del Congreso el gobierno ha decidido avanzar nuevamente en esa dirección. 

El proyecto de Sturzenegger debilita las capacidades estatales para declarar la utilidad pública de un bien, acelera los procesos de desalojos, modifica la ley de manejo del fuego y deroga el corazón de la ley de tierras"

Así, el 9 de diciembre, el polémico y fugaz vocero presidencial anunció que iban a avanzar con la eliminación de límites a la extranjerización de tierras y la modificación de la ley de manejo del fuego. Pocos meses después, el anuncio cobró forma bajo el proyecto de ley presentado por el ministro de desregulación, el tres veces padecido Federico Sturzenegger, en el Senado.

Entretanto los incendios forestales arrasaron con miles de hectáreas en la Patagonia. El proyecto se presentó bajo el título de “inviolabilidad de la propiedad privada”, una ley ómnibus que ataca a diversos sectores: debilita las capacidades estatales para declarar la utilidad pública de un bien, acelera los procesos de desalojos, modifica la ley de manejo del fuego y deroga el corazón de la ley de tierras. ¿Por qué ese metejón? ¿Qué es la ley de tierras?

La Ley de Tierras vino a poner un freno a un proceso que a comienzos de este siglo se detectó como un problema de soberanía: la extranjerización de tierras. 

Este proceso, que significa la pérdida de porciones importantes de nuestro territorio en manos de grandes corporaciones -o magnates extranjeros que no habitan nuestro suelo- se había profundizado en la década de los noventa con una serie de flexibilizaciones legales que permitieron casos escandalosos como el de Joe Lewis en Lago Escondido o el casi millón de hectáreas en manos de Benetton a través de la Compañía de Tierras Sud Argentina. 

Los datos eran -y continúan siendo- realmente alarmantes. La ley fijó un conjunto de límites: un máximo de un 15% de tierras extranjerizables a nivel nacional, provincial o subprovincial, la imposibilidad de que pertenezcan a una sola nacionalidad, un límite de un máximo de mil hectáreas en la zona núcleo -o su equivalente en otras zonas- y la prohibición de que sean tierras ribereñas o que contengan espejos de agua. 

Además, creó un órgano encargado del cumplimiento de la ley y el Registro Nacional de Tierras Rurales para recabar los datos. El proyecto de Sturzenegger deroga de un solo plumazo todos estos artículos que constituyen el corazón de la ley.

En el contexto del debate sobre la extranjerización de tierras un conjunto de historiadores y una socióloga decidimos crear una herramienta híbrida, una herramienta científica, académica, pero también didáctica y política: el Observatorio de Tierra. 

Un mapa interactivo con los datos del Registro Nacional de Tierras Rurales acompañado de una infografía y de un informe que proponía una lectura de los datos. Un día después del anuncio de Adorni lanzamos la botella al mar. Lo que sucedió a partir de ese momento no lo esperábamos. De la periferia hacia el centro diversos sectores de la sociedad argentina recogieron el mensaje.

Los estadounidenses poseen 2,7 millones de hectáreas en nuestro país (una superficie equivalente a la provincia de Misiones), los italianos 2 millones y los españoles 1,7"

Radios comunitarias, organizaciones sociales y medios locales empezaron a interesarse por el informe y los datos. Lo siguieron medios provinciales e internacionales. Finalmente, el Observatorio penetró en grandes medios de la ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué? ¿Qué datos contenía? 

En el primer informe destacamos que más de 13 millones de hectáreas se encuentran actualmente extranjerizadas, es decir, el equivalente a la provincia de Santa Fe (o a Inglaterra entera). 

Pero, además, en una lógica de semáforo señalamos en amarillo los departamentos que se encuentran por encima del promedio nacional (5%) y en rojo los 36 departamentos que superan el límite fijado por la ley (15%). La ubicación de estos 36 departamentos no deja lugar a dudas: están todos situados en zonas de frontera (en la cordillera de los Andes o al límite con Paraguay), ribereñas (a la vera del Paraná), con acceso a nodos logísticos importantes o ricas en minerales críticos o reservorios de agua. 

El dato se vuelve aún más alarmante cuando se rastrea el origen de los capitales: los estadounidenses poseen 2,7 millones de hectáreas en nuestro país (una superficie equivalente a la provincia de Misiones), los italianos 2 millones y los españoles 1,7. Es decir, la mitad de las tierras extranjerizadas están en manos de capitales radicados en estos tres países. Además, en cuarto lugar, aparecen los paraísos fiscales con casos escandalosos donde capitales radicados en principados europeos poseen más suelo en nuestro país que la superficie total del principado mismo donde están radicados. Claramente, lo que está en juego es la soberanía. 

El impacto del primer informe del Observatorio obligó a continuar la labor. Se mejoró la interfaz del mapa, se incorporaron nuevas capas: glaciares (en base a los datos del IANIGLA), parques nacionales, comunidades indígenas (sobre la base del relevamiento del Re.Na.Ci) y proyectos mineros (con los datos de la cartera de proyectos mineros del SIACAM.

La superposición de capas es reveladora: hay una disputa feroz por nuestro territorio. Entre diciembre y abril publicamos cuatro informes, el último de ellos está íntegramente destinado a analizar el proyecto de ley presentado por Sturzenegger. Un proyecto que todavía no logró la mayoría parlamentaria en el Senado, a pesar del intento de disimularlo bajo un título eufemístico y de tratarlo en la mitad del mundial de fútbol. 

El pasado miércoles 24 de junio se convocó una reunión informativa de la Comisión de Ciencia y Tecnología presidida por el senador Eduardo “Wado” de Pedro. El motivo de la reunión fue presentar el cuarto informe que realizamos desde del Observatorio de Tierras. Además de los senadores presentes participaron intelectuales, académicos, ex ministros, dirigentes políticos, sociales, el episcopado, ex generales del ejército y uno de los titulares de la CGT. 

La reunión se abrió con la presentación del cuarto informe del Observatorio: “El proyecto de ley de extranjerización de tierras del gobierno nacional, un nuevo estatuto legal del coloniaje”. Un título que nos coloca frente al espejo de la historia. 

* Doctor en historia y magister en Estudios Culturales de América Latina, Facultad de Filosofía y Letras (UBA)

** Doctor en Historia (UBA), Profesor Adjunto regular de Historia Social General (FFyL-UBA) e Historia Económica y Social Argentina (FCE-UBA), y Jefe de Trabajos Prácticos de Historia Argentina III.