El récord silencioso que preocupa: los suicidios ya triplican a los homicidios
Crecieron un 22,6% en apenas un año y llegaron a una cifra inédita: 5.209 personas se quitaron la vida en la Argentina. Son más de tres veces las víctimas registradas por homicidios dolosos y ocho veces las provocadas por homicidios culposos. La provincia de Entre Ríos registró la tasa más alta del país con 20,8 casos cada 100 mil habitantes. Detrás se ubicaron San Luis, con 18,9; Salta, con 17,4; Santa Cruz, con 16; y Catamarca, con 14,2.
Las cámaras de seguridad la registraron caminando sola por las calles de General Las Heras. Había salido de Merlo sin utilizar la tarjeta SUBE. Llevaba un teléfono celular antiguo y había dejado atrás algo más que sus pertenencias. En su habitación encontraron nueve cartas dirigidas a familiares y amigos. También había programado correos electrónicos para que fueran enviados en fechas determinadas.
Horas después, Maitena Garófalo, una adolescente de 14 años, fue hallada muerta en una zona descampada. Los investigadores concluyeron que había planificado cuidadosamente cada uno de sus movimientos. Según los primeros elementos reunidos en la causa, no existían indicios de participación de terceros.
La conmoción que generó el caso volvió a instalar una pregunta incómoda. ¿Qué está pasando con los suicidios en Argentina?
Mientras buena parte del debate público sobre seguridad gira alrededor de los homicidios, los robos o los femicidios, las estadísticas oficiales muestran una realidad mucho más silenciosa. Según el último informe del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), durante 2025 se registraron 5.209 suicidios consumados en el país. Se trata de la cifra más alta de toda la serie histórica y representa un aumento del 22% respecto del año anterior.
Para la psicoanalista Andrea Aghazarian, el dato obliga a mirar más allá de las estadísticas. “El aumento de suicidios en Argentina en estos últimos años es un dato duro, indiscutible que nos demuestra que los proyectos políticos tienen todo que ver con el psiquismo humano. O lo contienen o lo niegan. Dejar de lado el mundo afectivo de los seres humanos es negar su propia humanidad”, sostuvo.
La especialista advirtió además sobre el impacto que tienen los recortes en salud mental. “Se dejó de lado cuando se vaciaron los hospitales de salud mental. ¿Quién va a atender a esos pacientes?”, planteó a PERFIL.
La magnitud del fenómeno aparece con más claridad cuando se lo compara con otras formas de muerte violenta. Durante el mismo período se registraron 1.676 homicidios dolosos, 643 homicidios culposos y 3.583 fallecimientos en accidentes de tránsito. En términos simples, hubo más de tres veces más suicidios que homicidios y casi ocho veces más que homicidios culposos.
La evolución de la última década muestra un cambio profundo en el mapa de las muertes violentas en la Argentina. En 2016 se registraban 2.897 suicidios y 2.628 homicidios dolosos. Nueve años después, los homicidios descendieron hasta 1.676 víctimas, mientras que los suicidios treparon a 5.209 casos. Las dos curvas avanzaron en direcciones opuestas: una cayó hasta alcanzar el nivel más bajo de la serie histórica y la otra llegó a su máximo registro desde que existen estadísticas comparables.
El fenómeno tampoco se distribuye de manera uniforme en todo el país. Los datos oficiales muestran diferencias significativas entre las distintas jurisdicciones y permiten identificar zonas donde el problema adquiere una magnitud aún mayor.
Entre Ríos encabezó el ranking nacional con una tasa de 20,8 suicidios cada 100 mil habitantes durante 2025. Detrás se ubicaron San Luis, con 18,9; Salta, con 17,4; Santa Cruz, con 16; y Catamarca, con 14,2. Todas ellas se ubicaron muy por encima de la media nacional, que alcanzó los 11,8 casos cada 100 mil habitantes.
En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires registró el salto más pronunciado. Pasó de 1.267 suicidios en 2024 a 1.977 en 2025, un incremento del 55,4%. También se observaron aumentos importantes en la Ciudad de Buenos Aires, donde los casos crecieron un 38,3%; Misiones, con una suba del 36,9%; Salta, con el 34,6%; y Santa Cruz, con el 33,4%.
No todas las jurisdicciones siguieron la misma tendencia. Formosa registró una caída del 28,4% respecto del año anterior, mientras que La Rioja redujo sus casos un 15,8%; Neuquén un 15,6%; La Pampa un 13,4%; y Chubut un 11,3%.
La paradoja es tan contundente como incómoda. Mientras la tasa de homicidios dolosos cayó hasta 3,6 cada 100 mil habitantes, el valor más bajo desde que existen registros comparables, la tasa de suicidios llegó a 11,8 cada 100 mil habitantes y marcó un récord histórico.
Aghazarian vinculó parte de ese escenario con las condiciones materiales de vida. “Cuando las personas quedan fuera del mercado laboral o dentro pero precarizadas, impacta directamente en su presente. Deja el futuro como algo impensado, casi un imposible”, afirma.
“Mucha gente quedó desempleada y endeudada, con un Estado que no reconoce los derechos fundamentales de las personas. Estas condiciones de vida del presente nos remiten a lo que Sigmund Freud definió como factores actuales o desencadenantes. Son situaciones o traumas externos que frustran al individuo y actúan como disparadores. Pueden activar alguna predisposición infantil y provocar el síntoma o, en estos casos, el acto”, agrega.
Según Aghazarian, detrás de muchas de esas cifras aparecen personas que han perdido la expectativa de ser acompañadas. “Son sujetos que perdieron la esperanza, no tienen expectativa de ser escuchados, menos acompañados en sus problemáticas. No olvidemos que la realidad pasa a formar una instancia psíquica con la que lidiamos”, destaca a este diario.
A diferencia de los homicidios o los accidentes viales, el suicidio suele quedar envuelto en silencios. No genera investigaciones extensas ni ocupa durante semanas las portadas de los medios. Muchas veces aparece rodeado de estigmas, prejuicios o explicaciones simplificadas que dificultan comprender la complejidad del fenómeno.
Qué advierte la OMS
L.N.
Mientras las estadísticas argentinas muestran un crecimiento sostenido de los suicidios, distintos organismos internacionales vienen alertando sobre la magnitud del fenómeno a nivel mundial. Un estudio elaborado a partir de datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el suicidio se encuentra entre las principales causas de muerte entre adolescentes y jóvenes de América.
La investigación, publicada recientemente en la revista The Lancet Regional Health-Americas, analizó la evolución de la mortalidad por suicidio en personas de entre 10 y 24 años en distintos países del continente.
El trabajo también señaló que los varones presentan tasas más altas que las mujeres y advirtió sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, detección temprana y asistencia en salud mental. Los investigadores remarcaron además que el fenómeno responde a factores sociales, económicos y psicológicos, por lo que requiere abordajes sostenidos en el tiempo. Entre las recomendaciones figura la ampliación del acceso a servicios especializados, la capacitación de profesionales y docentes para identificar situaciones de riesgo y la implementación de campañas públicas orientadas a reducir el estigma asociado a los trastornos mentales.
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