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Javier Milei vuelve a atacar al periodismo con un mensaje de Lemoine: “Es un espanto que sean tan mierda”

El presidente Javier Milei volvió a enviar una señal de confrontación hacia los medios de comunicación al repostear en su cuenta de X un mensaje del usuario Ben Argentino, quien a su vez compartió una publicación de la diputada Lilia Lemoine en defensa del jefe de Gabinete Manuel Adorni.

Javier Milei Foto: CEDOC

El presidente Javier Milei volvió a enviar una señal de confrontación hacia los medios de comunicación al repostear en su cuenta de X un mensaje del usuario Ben Argentino, quien a su vez compartió una publicación de la diputada Lilia Lemoine en defensa del jefe de Gabinete Manuel Adorni.

En el mensaje amplificado por Milei, el usuario sostuvo: “Coincido en esto, el periodismo está sobregiradísimo en atacar, realizar persecuciones y agrego: están hostigando desde el día 1 a todo aquel que apoye, milite o trabaje con Milei”.

La publicación hacía referencia a un posteo previo de Lemoine, quien había cuestionado con dureza la cobertura periodística sobre Adorni en medio de la polémica por su adhesión al Régimen Simplificado de Ganancias contemplado en la denominada Ley de Inocencia Fiscal.

“El apriete del periodismo hacia Adorni es espantoso. Están extorsionándolo: o renunciás o vamos a perseguirte a vos y a tu familia”, escribió la legisladora oficialista. En el mismo mensaje agregó: “Es un espanto que sean tan mierda”.

El reposteo presidencial se produjo en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y diversos sectores de la prensa, una relación que desde el inicio de la gestión de Milei estuvo marcada por acusaciones cruzadas, descalificaciones y cuestionamientos públicos.

Una confrontación permanente con los medios

Desde su llegada a la Casa Rosada, Milei convirtió a buena parte del periodismo en uno de los blancos recurrentes de sus críticas. El mandatario suele referirse a periodistas y medios como “ensobrados”, “operadores”, “mentirosos” o integrantes de una supuesta “casta mediática” que, según sostiene, busca perjudicar a su administración.

A lo largo de su gestión, el Presidente utilizó frecuentemente sus redes sociales para señalar a comunicadores específicos, replicar publicaciones críticas contra periodistas y cuestionar coberturas informativas que considera hostiles.

Uno de los episodios más resonantes ocurrió cuando promovió la consigna “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, una frase que generó una fuerte reacción de entidades periodísticas y organizaciones defensoras de la libertad de expresión, que advirtieron sobre los riesgos de fomentar la estigmatización de la prensa.

En distintas oportunidades también apuntó contra periodistas de televisión, radio y medios gráficos, a quienes acusó de difundir información falsa o actuar con motivaciones políticas. En algunos casos, incluso difundió nombres, fotografías o fragmentos de programas para refutar declaraciones o informes periodísticos.

La estrategia de comunicación del oficialismo ha privilegiado, además, la difusión directa de mensajes a través de redes sociales, entrevistas seleccionadas y transmisiones propias, reduciendo las conferencias de prensa tradicionales y limitando los espacios de interacción abierta con los medios.

El caso Adorni, nuevo foco de conflicto

La controversia más reciente gira en torno a la situación patrimonial y fiscal de Manuel Adorni y de su esposa, quienes quedaron en el centro del debate público tras conocerse su adhesión al régimen simplificado de Ganancias.


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Mientras sectores opositores y parte de la prensa reclamaron explicaciones sobre esos movimientos fiscales, dirigentes oficialistas denunciaron una campaña de persecución política y mediática contra el vocero presidencial.

En ese marco se inscribe el mensaje de Lemoine que luego fue replicado por Ben Argentino y finalmente amplificado por Milei, quien con su reposteo volvió a dejar en claro su respaldo a los funcionarios de su gobierno y su visión crítica respecto de una parte del periodismo.

El episodio suma un nuevo capítulo a una relación que, a más de dos años del inicio de la gestión libertaria, continúa marcada por la confrontación abierta entre el Presidente y numerosos actores del sistema de medios argentino.