ECONOMÍA

Alertan por el crecimiento de la morosidad en las empresas: 1 de cada 8 presentan atrasos en pagos

Según datos recientes, en enero de 2026 una de cada ocho empresas con crédito —alrededor del 12,5%— presentaba atrasos en sus pagos, marcando uno de los niveles más altos de los últimos años.

Alertan por el crecimiento de la morosidad en las empresas. Foto: reperfilar.

El aumento de la morosidad en las empresas argentinas se consolidó en los últimos meses como una de las principales señales de deterioro económico. Lo que hasta hace poco era un problema más visible en los hogares, hoy se extiende con fuerza al sector productivo, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.

Según datos recientes, en enero de 2026 una de cada ocho empresas con crédito —alrededor del 12,5%— presentaba atrasos en sus pagos, marcando uno de los niveles más altos de los últimos años. Este crecimiento refleja un cambio de tendencia: la morosidad empresarial, que había mostrado cierta estabilidad, comenzó a subir de forma sostenida desde 2025, acompañando la caída de la actividad económica y el consumo.

El problema no impacta de manera uniforme. Las pymes son las más afectadas, con niveles de incumplimiento mucho más elevados que las grandes compañías. En los créditos de menor monto, la irregularidad alcanza a más del 13% de las firmas, mientras que en las empresas de mayor tamaño los niveles se mantienen considerablemente más bajos. Esto evidencia un fenómeno regresivo, donde las estructuras más pequeñas —con menor acceso a financiamiento y menor espalda financiera— son las que más sufren.

En términos generales, la mora en el crédito empresarial pasó de niveles cercanos al 0,7% a fines de 2024 a alrededor del 2,5% o más hacia fines de 2025 y comienzos de 2026, lo que implica una suba significativa en un corto período. Incluso, si se observa la evolución anual, el salto es aún más marcado, con incrementos de hasta dos puntos porcentuales en algunos segmentos.

Las causas de este fenómeno son múltiples. Por un lado, la caída del consumo interno golpea directamente la facturación de muchas empresas. Por otro, el aumento de costos, las altas tasas de interés y las dificultades para acceder a financiamiento generan un contexto en el que sostener la cadena de pagos se vuelve cada vez más complejo.  

En este escenario, la morosidad no solo es un síntoma de la crisis, sino también un factor que puede profundizarla: a medida que crecen los incumplimientos, se restringe el crédito, se encarece el financiamiento y se debilita aún más la actividad económica. Así, el aumento de empresas con dificultades para cumplir sus obligaciones financieras se convierte en una señal de alerta sobre la fragilidad del entramado productivo argentino.