ECONOMÍA

El crédito al consumo se estancó: sube la morosidad y la pérdida del poder adquisitivo

Según el último informe de Evolución del Sistema Financiero, el estancamiento responde principalmente al incremento en los niveles de morosidad y al deterioro del salario real, lo que obligó a las entidades bancarias a endurecer las condiciones de otorgamiento de préstamos personales y tarjetas de crédito.

El crédito al consumo se estancó: sube la morosidad y la pérdida del poder adquisitivo. Foto: reperfilar.

El último informe de Evolución del Sistema Financiero, arrojó que el financiamiento destinado al consumo privado cerró el año 2025 con una marcada desaceleración, rompiendo la tendencia de recuperación que se había observado en meses previos. ¿Las causas? el estancamiento responde principalmente al incremento en los niveles de morosidad y al deterioro del salario real, lo que obligó a las entidades bancarias a endurecer las condiciones de otorgamiento de préstamos personales y tarjetas de crédito.

Durante el último trimestre del año pasado, el stock de préstamos al sector privado mostró un crecimiento nominal que, al ser ajustado por inflación, refleja una caída real. Los analistas del Banco Central señalan que las familias argentinas alcanzaron un techo en su capacidad de endeudamiento, priorizando el pago de deudas existentes sobre la toma de nuevos compromisos financieros en un contexto de incertidumbre sobre la estabilidad de los ingresos.

El factor de la morosidad se convirtió en una señal de alerta para el sistema. El índice de irregularidad en las carteras de consumo subió de manera sostenida entre octubre y diciembre, afectando especialmente a los sectores de ingresos medios y bajos. Ante este escenario, bancos como el SantanderGalicia y BBVA han recalibrado sus modelos de riesgo, limitando los aumentos de límites en los plásticos y elevando las tasas de interés para compensar el peligro de incumplimiento.

Otro punto determinante ha sido el cambio en el comportamiento del consumidor frente a las promociones. Si bien planes como Cuotas Simple se mantienen vigentes, el volumen de operaciones se redujo debido a que el costo financiero total sigue siendo elevado para el presupuesto mensual promedio. La caída en las ventas minoristas, reportada por la CAME, es el reflejo directo de esta falta de «combustible» financiero que solía traccionar el consumo de bienes durables y servicios.

Para el inicio de 2026, las perspectivas de los consultores privados sugieren que el crédito no mostrará una mejora significativa hasta que se consolide una baja sostenida de la inflación y una recomposición de los haberes.