Escapadas gastronómicas: tres pueblos ocultos para comer el mejor locro durante el finde largo
Un relevamiento de los circuitos turísticos de cercanía seleccionó destinos ubicados a menos de 100 kilómetros de la Capital Federal para almorzar menús tradicionales en bodegones históricos.
La búsqueda de opciones para realizar escapadas fin de semana largo reactivó el interés por las localidades rurales de la provincia de Buenos Aires que conservan cocinas con fuegos a la leña. El circuito de turismo de cercanía registró un incremento en las reservas de cubiertos en restaurantes que ofrecen platos de olla tradicionales. Los registros viales indicaron que el flujo vehicular hacia los partidos de Luján, Cañuelas y Mercedes se concentra principalmente durante las primeras horas de la mañana del sábado.
Los datos oficiales de las direcciones de turismo municipales confirmaron que la regularidad de los viajes cortos responde a la necesidad de desconexión sin realizar grandes traslados geográficos. El locro de campo consolidó su posición como la opción gastronómica central en los antiguos almacenes de ramos generales que reabrieron sus puertas como comedores criollos. La preparación de este menú requiere un proceso de cocción prolongado que los cocineros locales inician durante la madrugada previa a la llegada de los visitantes.
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La mejor opción con modalidad de tenedor libre
La localidad de Carlos Keen, ubicada en el partido de Luján, encabeza las opciones recomendadas para los trayectos del fin de semana. El pueblo mantiene una estructura edilicia que data del siglo XIX y cuenta con un polo gastronómico que rodea a la antigua estación ferroviaria. El acceso en auto desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se realiza a través del Acceso Oeste hasta la Ruta Nacional 7, donde se toma el desvío asfaltado en el kilómetro 72, completando un trayecto total de 83 kilómetros.
En este destino funciona el restaurante de campo El Molino - Restó de Campo & Eventos, un establecimiento especializado en menús abundantes que sirve preparaciones autóctonas bajo la modalidad de tenedor libre. Los encargados del lugar confirmaron que las recetas tradicionales respetan los cortes de carne porcina y vacuna autóctonos de la región pampeana. Las calles de tierra linderas permiten estacionar los vehículos a pocos metros del área de comedores sin costo adicional.
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El bodegón que mantiene sus paredes y aberturas originales
La segunda alternativa se sitúa en el partido de Cañuelas bajo el nombre de Uribelarrea, un paraje fundado en 1892 como colonia agrícola y tambera. Los conductores deben avanzar por la Autopista Riccheri, continuar por la Autopista Ezeiza-Cañuelas y finalmente tomar la Ruta Nacional 205 hasta el kilómetro 82.5. La distancia total desde el centro porteño abarca 80 kilómetros que se completan en aproximadamente una hora de viaje por vías de doble mano rápida.
El punto neurálgico del almuerzo en este rincón bonaerense es El Palenque, un bodegón que opera en una estructura construida en 1890 frente a la plaza principal. El edificio funcionó originalmente como un almacén de ramos generales y conserva sus paredes de ladrillo a la vista y aberturas de hierro forjado originales. El establecimiento ofrece porciones abundantes de guisados criollos y cuenta con mesas al aire libre dispuestas sobre las veredas de pasto del pueblo.
El locro de campo consolidó su posición como la opción gastronómica central en los antiguos almacenes.
Una opción de menú fijo que no decepciona
La localidad de Tomas Jofre, cuyo nombre oficial en la red ferroviaria es Jorge Born, se encuentra en el partido de Mercedes y concentra más de veinte restaurantes rurales de forma permanente. El viaje en auto demanda recorrer la Autopista Oeste hasta el empalme con la Ruta Nacional 5, para luego avanzar hasta el kilómetro 91.5 donde se abre el camino de acceso a la planta urbana. El trayecto acumula un total de 100 kilómetros desde la Capital Federal.
Frente a la vieja estación de trenes restaurada se ubica el restaurante Santa Victoria, un predio rústico que dispone de salones climatizados y un extenso parque con juegos infantiles. La propuesta gastronómica trabaja con un sistema de menú fijo que incluye entradas de fiambres artesanales, empanadas fritas y platos principales libres de cocina criolla. Los operadores del sector recomendaron realizar reservas previas debido a la alta concurrencia que satura las capacidades edilicias pasado el mediodía.
Las crónicas de viaje de la provincia destacaron que las porciones en este circuito se caracterizan por el uso de zapallo plomo, maíz blanco y porotos alubia de producción local. Las autoridades de control de los accesos viales recordaron la vigencia de la Ley de Alcohol Cero al volante para todos los conductores que transiten por las rutas provinciales. La afluencia de público genera filas de espera en las pulperías, por lo que el ingreso temprano garantiza la disponibilidad de las mesas principales.