Estados Unidos

La guerra del futuro: revelan un proyecto del Pentágono para conectar el cerebro de soldados con armamento militar

Un informe técnico expuso los avances en interfaces cerebro-computadora sin cirugía para uso militar, con pruebas en humanos y aplicaciones en drones y sistemas de guerra.

La guerra del futuro Foto: IA

Estados Unidos avanzó en el desarrollo de tecnología militar futurista destinada a conectar directamente el cerebro de los soldados con sistemas de combate, según documentos oficiales publicados por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA). El proyecto, impulsado desde el Pentágono, buscó crear una interfaz cerebro-computadora no invasiva que permitiera operar armas y drones sin necesidad de cirugía, en el marco de crecientes debates sobre el futuro de la guerra y la integración entre humanos y máquinas.

El primer párrafo de los documentos técnicos detalla que el objetivo central era desarrollar un dispositivo portátil capaz de leer señales cerebrales y transmitirlas a sistemas militares, así como devolver información directamente al cerebro del operador. La iniciativa estuvo dirigida específicamente a “miembros del servicio militar en buen estado físico”, con aplicaciones en herramientas consideradas críticas para la seguridad nacional.

El informe fue publicado recientemente de manera discreta en el sitio web oficial de DARPA y figura como “completado”, aunque sin difusión pública ni anuncios políticos. El hallazgo se conoció mientras la Casa Blanca destacaba el uso de armamento avanzado en operaciones recientes y sostenía que el país dispone de tecnologías militares que no existen en ningún otro lugar del mundo.

La revelación reavivó preocupaciones sobre el alcance real de estos desarrollos, su nivel de implementación actual y la falta de información pública sobre los resultados finales, especialmente luego de que el programa avanzara hasta la etapa de pruebas en personas.

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El programa N3 y el control mental de sistemas militares

El proyecto en cuestión fue denominado Neurotecnología No Quirúrgica de Próxima Generación (N3) y fue anunciado formalmente en 2018. Según DARPA, su meta era crear una interfaz cerebro-computadora segura, portátil y práctica, que pudiera ser utilizada por personas sanas sin intervención quirúrgica.

A diferencia de desarrollos civiles como Neuralink, la empresa de Elon Musk, que requiere implantes cerebrales y se ha limitado principalmente a pacientes con parálisis, el programa N3 apostó por tecnologías no invasivas desde su concepción.

El sistema permitiría que un soldado controle drones militares y otros dispositivos con la mente, y que esos sistemas envíen información de regreso al cerebro del operador. DARPA describió el dispositivo como “portátil” y apto para entornos operativos reales.

El proyecto fue estructurado en tres fases. La Fase I, de 12 meses, se concentró en probar componentes básicos para leer y registrar señales cerebrales y devolver estímulos al cerebro. La Fase II, de 18 meses, integró esos componentes en sistemas funcionales y los probó en animales vivos para evaluar seguridad y eficacia.

El Pentágono investiga interfaces cerebro-computadora para uso de armas militares sin implantes quirúrgicos.

La Fase III, también prevista para 18 meses, apuntó a perfeccionar el dispositivo, acelerar la transmisión de señales y comenzar las pruebas en humanos con fines militares. Fue precisamente en esta etapa donde el programa entró en una zona de silencio informativo.

Desde julio de 2023 no hubo comunicados públicos sobre los resultados finales, ni confirmaciones oficiales sobre si la tecnología fue adoptada operativamente por las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Pruebas en humanos, silencio oficial y temores globales

Un informe fechado el 20 de julio de 2023 por la Universidad Carnegie Mellon, Pensilvania, confirmó que el programa había alcanzado la fase de ensayos en personas. “Ahora en la Fase 3, el equipo ha comenzado las pruebas en sujetos humanos”, señaló el comunicado oficial.

La universidad también destacó su técnica de estimulación cerebral no invasiva de alta resolución, conocida como “SharpFocus”. La investigadora Derya Tansel afirmó: "Para este proyecto, diseñé zonas de alta densidad para roedores, monos y humanos, y todas ellas proporcionaron pruebas contundentes de que las estrategias 'SharpFocus' del equipo suponen mejoras radicales con respecto a lo que es posible hoy en día".

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Pese a esos avances, la página actual de DARPA dedicada al N3 solo indica los objetivos generales del programa y aclara que el contenido “ya no se mantiene”, lo que alimentó interrogantes sobre el destino de la tecnología.

Consultada por la prensa, DARPA afirmó que “el esfuerzo de la agencia en este programa ha concluido” y recordó que la entidad no pone en funcionamiento tecnologías, sino que financia investigaciones. Agregó que los seis equipos involucrados tendrían el conocimiento más actualizado sobre posibles usos hacia 2026.

El programa N3 recibió financiación en 2019 para seis equipos de investigación, entre ellos el Battelle Memorial Institute, la Universidad Carnegie Mellon, el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, la Universidad Rice, el Palo Alto Research Center y Teledyne Scientific.

La revelación del proyecto coincidió con declaraciones públicas del presidente Donald Trump, quien durante una conferencia de prensa sostuvo que Estados Unidos posee “armas que nadie más conoce” y evitó dar detalles por razones estratégicas.

Los ensayos buscan permitir el control de drones y sistemas de defensa mediante señales cerebrales.

Armas sónicas, magnetometría cuántica y operaciones encubiertas

El contexto en el que se conocieron estos documentos incluye afirmaciones oficiales sobre el uso de armamento futurista en operaciones en el exterior. Según versiones difundidas por funcionarios estadounidenses, se emplearon armas sónicas en una incursión para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro.

En ese marco, un guardia de seguridad venezolano anónimo declaró: "De repente sentí como si mi cabeza explotara por dentro. Todos empezamos a sangrar por la nariz. Algunos vomitaban sangre. Caímos al suelo, incapaces de movernos". También afirmó: “Ni siquiera pudimos ponernos de pie después de esa arma sónica o lo que fuera”.

El testimonio agregó que, momentos antes del operativo, “todos nuestros sistemas de radar se apagaron sin ninguna explicación”, y describió la llegada de ocho helicópteros con alrededor de 20 soldados. Según ese relato no verificado, “no se parecían a nada contra lo que hubiéramos luchado antes”.

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Meses después, la Agencia Central de Inteligencia habría utilizado una herramienta secreta llamada “Ghost Murmur” para localizar a un aviador estadounidense derribado en Irán. De acuerdo con fuentes citadas por la prensa, el dispositivo emplea magnetometría cuántica de largo alcance para detectar los latidos del corazón humano.

La tecnología, que utilizaría láseres y diamantes cultivados en laboratorio, escanea la huella electromagnética del corazón y procesa los datos mediante inteligencia artificial. “En las condiciones adecuadas, si tu corazón late, te encontrarán”, dijo una fuente anónima.