Toto, Rubén Blades, Bradford Marsalis y Al Di Meola pusieron la vara alta en el Festival de Curazao
A lo largo de tres jornadas, también se destacaron Gente de Zona, Al Di Meola y Jon Batiste conformaron un line up ecléctico. J Balvin convirtió al sector principal en una disco latina. Decepción con The Jacksons.
El Curazao North Sea Jazz Festival nació hace 16 años como un desprendimiento del homónimo holandés. Y si bien en los últimos años fue mutando su líne up al sumar artistas populares prácticamente fuera del género que se proclama en el título, los organizadores siempre supieron incorporar personalidades de renombre y calidad.
La edición 2026, que se desarrolló entre el 4 y el 6 de septiembre (con una previa gratuita el 1), no fue la excepción y tuvo destacadas presentaciones como las de Gente de Zona, Toto y Rubén Blades (entre las mejores presentaciones). También incorporó a grandes cultores del jazz como Al Di Meola Ensamble y Bradford Marsalis junto a Dianne Reeves.
En esta tríada de shows también hubo presentaciones híper populares que colmaron el escenario más grande armado en el World Trade Center de Curazao, como la convocante presencia de J Balvin. Pero no siempre convocante es sinónimo de calidad. Es que muchos fueron a bailar como en una disco y a hacerse una selfie con el artista detrás para compartir en sus redes. Pero claro, estos también lo disfrutaron y marcaron la pluralidad del encuentro realizado bajo el cielo estrellado de la isla.
Primera noche del Curacao North Sea Jazz Festival
Pero vayamos por parte. Ya contamos en otra nota cómo es la mecánica del festival. Pero lo que no dijimos es que funcionó como encuentro social: una importante cantidad de espectadores tomaba algo y charlaba, mientras tenían como música de fondo de cada show a lo lejos. Vale la pena recordar que cada presentación comenzó y terminó con estricta puntualidad. En la primera noche fueron atracción la multitudinaria agrupación comandada por Alain Pérez y la calidez de los Gente de Zona, la atracción en el escenario principal, denominado Sam Cooke e instalado en el estacionamiento del World Trade Center.
Ambos artistas originarios de Cuba, uno representante de la salsa más caribeña, y los otros con una avanzada de reggaetón y pop, pusieron la vara muy alta para los días siguientes. La performance de Pérez fue impecable mientras que Alexander y Randy al frente de una histriónica orquesta, hicieron sus mayores éxitos, que fueron cantados por el público y también bailados: Bailando, La Gozadera, Háblame de Miami y Ssi no Vuelves resultaron las más aplaudidas. Simpáticos y acompañados por tres bailarinas, supieron dejar al público con una sonrisa.
Segundo día del festival
Pero el plato fuerte llegó el viernes 5 con Rubén Blades cantando acompañado por 30 músicos e interpretando sus temas más populares. El cierre fue con la canción que lo hizo conocido en todo el mundo: Pedro Navaja. Hemos visto a varias parejas bailando al tiempo que el gran panameño hacía sus canciones. Una delicia.
Después ocurrió algo decepcionante y que el público habitué del festival ya conocía: la sala Celia es cerrada, chica en comparación con los otros dos venues y tiene una capacidad limitada. Una vez que se colma, se cierran las puertas y no se permite el ingreso ni siquiera a la prensa que viajó especialmente para cubrir el festival (o sea nosotros). ¿Quienes cantaban? Nada menos que The Jacksons. Agrupación integrada por los hermanos de Michael Jackie y Marlon que hicieron todos los éxitos del fallecido menor de la familia. Si bien afuera del venue pusieron pantalla gigante para seguir lo que ocurría en la sala cerrada, el sonido resultó pésimo, por lo que no podemos dejar una reseña.
Pero sin dudas lo mejor de la noche fue el virtuosismo de Toto, una legendaria banda de Los Angeles creadora de grandes hits desde los ‘70, integrada aún hoy por David Page, Steve Lukather y Keith Carlock, tres amigos de la infancia que cumplieron el sueño juvenil de tener una banda que trascendiera las décadas. Sumando músicos muy virtuosos, demostraron por qué siguen vigentes con temas inolvidables como Rosanna, Hold the Line, I Won't Hold You Back, una mejor que la otra. Cuando le llegó el turno a la balada I'll Be Over You, Lukather contó que se la escribió a una novia hace 40 años "y aún la sigo cantando!". El cierre fue a toda garganta por los espectadores, la muy esperada Africa, que unió al público joven con el mayor en un coro interminable. Fue inolvidable.
Y para cerrar la segunda jornada, en el escenario Sir Duke se presentó Sean Paul para interpretar éxitos y colaboraciones como Temperature, Get Busy, Gimme the Light y la reciente No Lie.
Última jornada de fiesta
Jon Batiste abrió la noche del sábado, especial para los jóvenes, con sus temas: Freedom, I Need You y Lonely Avenue. Luego se presentó Stephen Marley recreó todos los éxitos de su padre sin ningún tipo de originalidad.
Esta vez, el Celia acogió a los verdaderos representantes del jazz actual, Al Di Meola Ensamble y Bradford Marsalis junto a Dianne Reeves. Sin aglomeraciones de gente pero desbordando virtuosismo, llenaron los oídos de pura música de calidad.
Mientras terminaban, una gran cantidad de espectadores se iba agolpando en el Sam Cooke para el esperado cierre. Una gran cabeza dominaba el escenario mientras el humo iba ganando la pasarela montada perpendicularmente al centro: luces y fuego marcaron la llegada de un J Balvin enfundado en rojo y acompañado apenas por unos bailarines, un cantante de respaldo y otra persona encargada de pasar las pistas en una computadora sobre las que, queremos creer, Balvin canto todo sus éxitos: de Mi Gente a Ay Vamos y Safari.
En comparación con artistas que cantaron acompañados por 30 músicos, este show era la pobreza total. Mucho más visual que sonoro, el artista oriundo de Medellín hizo gala de su simpatía e histrionismo. Abajo parecía una disco con todos los espectadores bailando. Lo que podría llamarse una fiesta moderna.
Así el Curacao North Sea Jazz Festival conformó a un público adulto de un importante rango etario que fue para ver en vivo a sus artistas favoritos. ¿Que más se puede pedir?
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