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BLOOMBERG / CIENCIA Y SALUD
miércoles 6 febrero, 2019

Científicos compiten para que el cannabis sea como el alcohol

Las personas que beben alcohol por lo general aprenden de la manera más difícil cuánto es demasiado, generalmente en la adolescencia o pasados los 20 años, pero en la adultez no están interesados en aprender la misma lección en el caso del cannabis.

Kristine Owram

Inside Province Brands Cannabis Beer Lab Foto: Bloomberg
miércoles 6 febrero, 2019

Las personas que beben alcohol por lo general aprenden de la manera más difícil cuánto es demasiado, generalmente en la adolescencia o pasados los 20 años, pero en la adultez no están interesados en aprender la misma lección en el caso del cannabis.

Ese es el desafío para una industria que busca captar usuarios nuevos o inexpertos a medida que se extiende la legalización en Norteamérica y en todo el mundo. Es particularmente abrumador para las fabricantes de refrescos con infusión de cannabis, que están interesadas en participar en una categoría que, de acuerdo con la firma de investigación Canaccord Genuity Group, tendrá un valor de US$600 millones en EE.UU. para el año 2022.

Ese potencial del mercado ha atraído a varias grandes compañías de alcohol que buscan paliar la disminución del consumo de cerveza a través del producto de moda. La sociedad más conocida es la participación de 38 por ciento de Constellation Brands en Canopy, la mayor empresa de cannabis por valor de mercado, por la cual pagó alrededor de US$4.000 millones. La cervecera Anheuser-Busch InBev formó una alianza de investigación con Tilray, en la que cada compañía invertirá hasta US$50 millones, y Molson Coors se unió a Hexo, con sede en Quebec.

Todas estas compañías trabajan para desarrollar bebidas de cannabis amigables para el consumidor que puedan competir con el alcohol, pero hay un problema: la marihuana no es como el alcohol.

El alcohol es soluble en agua y el cannabis no, lo que significa que el alcohol se absorbe rápidamente en el torrente sanguíneo, mientras que los comestibles y las bebidas de cannabis se metabolizan mucho más tarde en el proceso digestivo. Esto lleva al efecto comestible clásico, cuando los usuarios inexpertos consumen un poco, no sienten nada, consumen más y una hora más tarde descubren que están mucho más drogados de lo que querían.

El problema del tiempo de inicio (y el tema relacionado del tiempo que tarda el efecto en desaparecer) es uno de los mayores desafíos que enfrentan las fabricantes de bebidas con cannabis y puede ser una de las razones por las que los productos actualmente constituyen una pequeña parte del mercado legal de la marihuana: menos del 0,5 por ciento de las ventas totales en EE.UU., según BDS Analytics.

Muchos en la industria creen que la clave para la aceptación generalizada es crear una bebida que se pueda tomar dos o tres veces durante unas pocas horas, tal vez con amigos que beben alcohol, mientras disfrutan de un efecto moderado. Hacer que los compuestos de cannabis sean solubles en agua para que actúen de manera similar al alcohol será clave para mejorar el tiempo de inicio, pero la mayoría de la industria está de acuerdo en que no existe una "varita mágica" tecnológica.

Para resolver el problema del tiempo de inicio, muchas compañías experimentan con la nanoemulsificación, que utiliza un agente de mezcla que se adhiere a las moléculas de cannabis, lo que les permite mezclarse mejor con el agua. Hecho correctamente, el proceso permitiría que los ingredientes activos se dispersen uniformemente en la bebida y se absorban en el torrente sanguíneo mucho más rápido que al digerirse.

Este es el proceso utilizado por Cannabiniers, compañía de bebidas, tecnología y gestión de marca con sede en San Diego, propietaria de Two Roots, que elabora cerveza sin alcohol e infundida con cannabis. Cannabiniers afirma que ha logrado un tiempo de inicio de 10 minutos con sus productos y el efecto desaparece en unos 90 minutos.

Province Brands of Canada está adoptando un enfoque diferente: reemplazar la cebada y elaborar cerveza directamente de los tallos y raíces de la planta de cannabis.

Mientras tanto, Trait Biosciences utiliza la glicosilación, que imita lo que el cuerpo hace cuando metaboliza el cannabis al unir una molécula de glucosa a la sustancia. Esta tecnología, que actualmente se prueba en humanos mediante ensayos clínicos en Israel, mejora el tiempo de inicio y evita el "efecto del aderezo para ensaladas", donde el cannabis oleoso se separa del agua, según Ronan Levy, director de estrategia de Trait. La compañía solicitó también una patente para un segundo proceso que une los compuestos de cannabis a proteínas solubles en agua en lugar de moléculas de glucosa.

Levy es optimista sobre el potencial de mercado para las bebidas de cannabis, pero reconoce que todavía es una etapa temprana para la industria. "Hay un fuerte sentimiento de que las bebidas probablemente se convertirán en el principal mecanismo para la ingestión", comentó Levy. "Simplemente no lo han hecho todavía porque la verdad es que la mayoría de los productos que hay por ahí son terribles".


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