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jueves 10 enero, 2019

Ford y Jaguar son el barómetro de industria automotriz

Luego de que Ford advirtiera el jueves sobre la eliminación de miles de puestos de trabajo en Europa y al conocerse informes de que Jaguar Land Rover contempla hacer algo similar, se le perdonaría si piensa que la economía mundial atraviesa una recesión. (No es así).

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Chris Bryant


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Running Out of Road Foto: Bloomberg
jueves 10 enero, 2019

Luego de que Ford advirtiera el jueves sobre la eliminación de miles de puestos de trabajo en Europa y al conocerse informes de que Jaguar Land Rover contempla hacer algo similar, se le perdonaría si piensa que la economía mundial atraviesa una recesión. (No es así).

Si bien las ventas de automóviles se han deteriorado considerablemente en el otrora lucrativo mercado chino, la razón principal que explica la caída de las ventas en Europa son los problemas de producción causados por nuevas pruebas de emisiones. De hecho, hasta hace poco las fabricantes europeas reportaban niveles bastante decentes de rentabilidad en la región mientras los consumidores aprovechaban créditos asequibles.

La actividad económica se ha desacelerado recientemente en la eurozona y el brexit podría empeorar aún más las cosas, pero el crecimiento anticipado de cerca de 1,6 por ciento del PIB este año no es un desastre para la unión monetaria. Puede que los historiadores del mundo de los negocios consideren este período el momento en que las fabricantes de vehículos finalmente tomaron conciencia de los retos hístoricos en su industria.

El cambio rápido del diésel al petróleo y de los sedán a los vehículos utilitarios deportivos, la carga que significa invertir en tecnología eléctrica y autónoma, la tensión comercial y las fluctuaciones monetarias a nivel local. Todo esto obliga a las empresas del rubro a tomar decisiones complicadas para conservar efectivo.

Se puede decir que la industria automotriz se ha demorado mucho en hacer frente a esta realidad. General Motors toleró pérdidas en Europa durante más de una década antes de admitir su derrota en 2017. Ford ha sido aún más lenta al dejar crecer de manera poco inteligente su fuerza de trabajo en Europa desde 2012.

Que haya cierto titubeo es comprensible, no obstante. Sería intentendible que Ford abandone su exitosa franquicia de vehículos comerciales, por ejemplo. Además, cualquiera que haya tratado de despedir empleados o cerrar una planta automotriz en Europa sabe que no es una decisión que se deba tomar a la ligera. Políticos y sindicatos suelen complicarle la vida a los ejecutivos, y con justa razón. Cuando se cierra una planta eso se traduce en la pérdida de trabajos calificados con buena remuneración, que a menudo nunca vuelven.

De hecho, la triste verdad es que probablemente los recortes de personal de la actualidad sean solo el comienzo en la industria. En algún punto durante la próxima década, las fabricantes deberán reducir notablemente sus fuerzas de trabajo para reflejar el hecho de que los autos eléctricos son mucho menos difíciles de fabricar y la producción de baterías se externalizará (posiblemente a Asia).

Analistas de Credit Suisse señalan que es probable que la industria necesite un 18 por ciento menos de trabajadores, mientras que el instituto Ifo de Alemania advirtió que más de 600.000 personas del país están en riesgo por el deceso del motor de combustión interna. Algunos trabajos se perderán a través de jubilaciones y contrición natural y sin duda las fabricantes harán lo mejor posible a fin de encontrar algo para los trabajadores cesados. Con el auge de las aplicaciones de transporte y los servicios para compartir vehículos, es difícil pensar en la fabricación de automóviles como industria de crecimiento.

Por supuesto que aún es posible ganar dinero vendiendo autos, como lo demuestra el galopante precio de las acciones de Ferrari. Ford no cuenta con las marcas premium que generan mayores márgenes porque vendió un puñado de ellas hace una década, incluidas Jaguar y Land Rover.

En vista de todos estos contratiempos, es increíble que Gran Bretaña haga las cosas más difíciles para la industria al tratar de salir de un mercado único y una unión aduanera tremendamente beneficiosos y obligue a las fabricantes de vehículos, en el Reino Unido y en otros países, a desarrollar planes de contingencia costosos. El cambio tecnológico es un motivo razonable para reducir empleos, el masoquismo político, no.

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.


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