El presidente Donald Trump rechazó los llamados a alcanzar un acuerdo internacional que establezca salvaguardas para el desarrollo de la inteligencia artificial y restó importancia a las preocupaciones sobre el peligro de que los modelos de frontera escapen al control humano.
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Pese a las advertencias del secretario general de la ONU, António Guterres, de los líderes de Reino Unido, Francia y Canadá, e incluso de los principales laboratorios de IA, el presidente estadounidense aseguró que las instituciones existentes en su país podrán mitigar cualquier riesgo.
“Estados Unidos también rechaza categóricamente cualquier intento de construir un esquema globalista para controlar la inteligencia artificial”, afirmó Trump en un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. “No voy a frenar el crecimiento de algo que será más grande que la revolución industrial”.

Los líderes mundiales se dieron cita en Nueva York para la reunión anual de la ONU en un momento de creciente preocupación por la IA, después de que investigadores de los desarrolladores más avanzados advirtieran que la tecnología podría aniquilar a la humanidad sin los controles adecuados.
En su último discurso ante la Asamblea de la ONU, Guterres pidió una regulación internacional para evitar un futuro distópico de poder empresarial descontrolado y máquinas autónomas letales impulsadas por IA.
“Está avanzando a una velocidad extraordinaria y se adelanta a nuestra capacidad de comprender plenamente sus consecuencias”, afirmó Guterres en el discurso inaugural de la sesión. “Los robots asesinos no deben tener cabida en nuestro futuro”.
Tras una década al frente de la ONU, Guterres, de 77 años, describió un panorama sombrío de un mundo golpeado por guerras y hambre “utilizada como arma”, la aceleración del cambio climático y un respeto cada vez menor por los derechos humanos y el Estado de derecho. Destacó la IA y la carrera por los centros de datos como una fuerza determinante en un período de profundos cambios y, en una alusión a Estados Unidos y China, pidió salvaguardas para garantizar que la tecnología pueda desarrollarse de manera segura.
“Los gobiernos con las mayores capacidades de IA tienen las mayores responsabilidades ante la humanidad para establecer canales de diálogo, transparencia, confianza y cooperación”, afirmó.
OpenAI, que abrió la era de la IA con el lanzamiento de ChatGPT en 2022, pidió el lunes estándares acordados internacionalmente para garantizar que la IA pueda desarrollarse de manera segura.

También el lunes, el panel de expertos en IA de la ONU publicó un informe que advirtió que modelos cada vez más capaces podrían escapar al control humano, mientras líderes de más de 20 países y de la Unión Europea pidieron pruebas de seguridad obligatorias para los modelos avanzados de IA y, potencialmente, una nueva institución mundial para garantizar que los seres humanos mantengan el control.
El papa León dijo en mayo que la inteligencia artificial debería ser “desarmada” para proteger a la humanidad, una advertencia de la que también se han hecho eco el primer ministro canadiense, Mark Carney, y el presidente francés, Emmanuel Macron.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y su homólogo de Anthropic, Dario Amodei, tienen previsto dirigirse el miércoles al Consejo de Seguridad de la ONU y asistir el jueves a una cena de Estado en la Casa Blanca para el presidente chino, Xi Jinping. El rápido desarrollo de la IA es uno de los asuntos que probablemente figuren en la reunión de Xi con el presidente Donald Trump ese mismo día.
Al margen de la reunión de la ONU, el primer ministro británico, Andy Burnham, dijo a un grupo de líderes empresariales que planea utilizar el papel de Reino Unido como anfitrión del Grupo de los 20 el próximo año para impulsar un “conjunto único de principios y estándares globales” sobre IA. Entre los asistentes se encontraban el presidente de Apple Inc., Tim Cook, y Ruth Porat, directora de inversiones de Alphabet Inc.
Trump, sin embargo, mantiene una postura diferente.
“Tenemos que tener cuidado”, señaló el líder. “Los organismos encargados de hacer cumplir la ley pondrán las cosas bajo control si tenemos que hacerlo, pero solo alentaremos la superinteligencia. Vamos a impulsarla, no a frenarla”.

Una enorme ola de inversión en infraestructura de IA ha llevado al S&P 500 a máximos históricos este año y ha contribuido a sostener el crecimiento económico de Estados Unidos antes de las elecciones legislativas de noviembre.
Guterres, por su parte, ha advertido sobre la IA durante casi todo su mandato. En su primer discurso ante la Asamblea General en 2017, señaló que la tecnología podría “impulsar el desarrollo y transformar vidas de manera espectacular”, pero también tener un impacto drástico en los mercados laborales, la seguridad mundial y “el propio tejido de las sociedades”.
Nueve años después, su mensaje se ha vuelto más urgente. Esos riesgos ahora van más allá del empleo y la desigualdad e incluyen modelos cada vez más autónomos que se comportan de maneras imprevistas y el uso de la IA para facilitar ciberataques o el desarrollo de armas biológicas.
“El peligro no es la tecnología, sino la tecnología sin rendición de cuentas”, advirtió. “Los seres humanos están cediendo cada vez más poder a las máquinas, con agentes de inteligencia artificial que escapan al control y armas autónomas letales que pasan de la ciencia ficción a la realidad militar”.
GZ