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GUERRA EN UCRANIA

Ucrania se está quedando sin dinero para pagar la guerra con Rusia

Ucrania agotará sus fondos de defensa en junio si no se liberan los préstamos de la UE y el FMI. El veto húngaro y la falta de apoyo de EE.UU. dejan a Zelenski ante una crisis límite.

Election Campaign Posters in Hungary Ahead of Parliamentary Election
Election Campaign Posters in Hungary Ahead of Parliamentary Election | Foto: Akos Stiller/Bloomberg

Ucrania corre el riesgo de quedarse sin dinero para financiar su defensa contra Rusia en dos meses, debido a una serie de factores que ponen en peligro decenas de miles de millones de euros en ayuda de sus principales donantes.

Kiev solo tiene fondos suficientes para cubrir el gasto hasta junio, según estimaciones de funcionarios nacionales y extranjeros que hablaron bajo condición de anonimato para discutir información sensible. El apoyo de los aliados occidentales ha sido crucial para mantener a Ucrania en la lucha durante más de cuatro años de la invasión a gran escala de Rusia.

Una serie de reveses recientes —como el veto de Hungría a un préstamo de €90.000 millones de la Unión Europea, la disputa por el último paquete de ayuda del Fondo Monetario Internacional y una iniciativa fallida de armas de la OTAN— han reducido significativamente el margen de maniobra de Ucrania.

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El gobernador del banco central de Ucrania, Andriy Pyshnyi, dijo esta semana a Bloomberg que, si no llegan fondos internacionales, su institución podría verse obligada a reanudar los préstamos directos al Ministerio de Finanzas en el peor de los escenarios. Ese dinero serviría para pagar salarios a tropas y trabajadores, además de financiar servicios esenciales.

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Esto ocurre en momentos en que Rusia obtiene crecientes ingresos fiscales gracias al aumento de los precios del petróleo por la guerra en Irán. Ese conflicto también está absorbiendo recursos militares de EE.UU. y la atención del presidente Donald Trump, desplazando los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania.

EE.UU. prácticamente ha puesto fin a la asistencia directa a Ucrania desde que Trump regresó a la Blanca Casa en enero del año pasado, dejando a Europa la tarea de asumir los costos mediante el financiamiento de armas y apoyo financiero al gobierno en Kiev.

La nueva inyección de fondos de la UE estaba prevista para comenzar tan pronto como el próximo mes, después de que los líderes del bloque acordaran en diciembre otorgar préstamos para este año y 2027.

Pero ese cronograma quedó en entredicho después de que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, dijera que bloquearía la liberación de los préstamos hasta que Ucrania reanudara el tránsito de petróleo ruso a través de su territorio mediante el oleoducto Druzhba, que fue dañado en un ataque de las fuerzas de Moscú.

El Ministerio de Finanzas en Kiev no respondió a una solicitud de comentarios. El miércoles, el ministro de Finanzas, Serhiy Marchenko, dijo en Facebook que espera desembolsos de la UE “en el corto plazo”.

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El destino del préstamo probablemente seguirá en el limbo al menos hasta después de las elecciones generales del 12 de abril en Hungría. Orban, el líder de la UE más cercano al Kremlin, enfrenta el desafío más serio a sus 16 años en el poder, ya que su partido Fidesz se encuentra muy por detrás de su principal rival.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha calificado las tácticas húngaras como chantaje.

En una publicación en Telegram el jueves, el mandatario dijo que su país espera “una alternativa que permita a Ucrania acceder a estos fondos” o de lo contrario el “ejército enfrentará falta de financiamiento”. Advirtió que la escasez de recursos afectará la producción de drones y la compra de sistemas de defensa aérea, ambos clave para sostener el esfuerzo de guerra.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha asegurado a Kiev que la UE cumplirá con el préstamo “de una forma u otra”.

Hasta ahora no hay señales de que eso ocurra.

Orban ha centrado toda su campaña de reelección en atacar a Ucrania. Incluso si es desplazado como líder de Hungría, su homólogo eslovaco, el primer ministro Robert Fico, ha advertido que mantendría el veto.

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El estancamiento probablemente complicará las conversaciones sobre €30.000 millones adicionales en financiamiento para Ucrania que la UE esperaba asegurar de otros países, incluidos los del Grupo de los Siete, cuando los ministros de Finanzas se reúnan en Washington en abril para las reuniones del FMI.

Kiev también enfrenta dificultades para cumplir con los compromisos del último programa de préstamos del FMI por US$8.100 millones aprobado el mes pasado, en medio de un creciente enfrentamiento político entre Zelenski y el parlamento de Ucrania. Los legisladores aún no han aprobado enmiendas a la legislación fiscal solicitadas por el FMI, que permitirían nuevos desembolsos tras el pago de US$1.500 millones bajo el programa de cuatro años.

Aunque tienen hasta la próxima revisión programada en junio para realizar las reformas, el tiempo se agota. El equipo del organismo, liderado por el jefe de misión Gavin Gray, se reunió con legisladores ucranianos esta semana para evaluar la capacidad del parlamento de aprobar los cambios, según informaron previamente fuentes a Bloomberg.

Agravando la creciente situación de Ucrania está la reticencia de algunos aliados de la OTAN a aportar nuevos recursos para el programa de compra de armas estadounidenses, conocido como PURL. La embajadora de Ucrania ante la OTAN, Alyona Getmanchuk, dijo a Bloomberg que solo un pequeño grupo de países está financiando la mayor parte del equipamiento y que se vuelve cada vez más difícil acudir a ellos repetidamente en busca de ayuda.

Kiev ha estimado que necesita US$15.000 millones para compras de armas estadounidenses este año.

En total, Ucrania necesita US$52.000 millones en asistencia externa en 2026, según estimaciones de sus autoridades financieras.

Si la actual crisis de financiamiento persiste, Ucrania podría enfrentar “una tragedia financiera” tan pronto como en abril, dijo Danylo Hetmantsev, jefe del comité parlamentario de finanzas, en una entrevista con Forbes Ucrania el mes pasado.