Las nuevas inversiones en la agroindustria argentina podrían marcar un punto de inflexión para la cadena de la soja, luego de 12 años sin grandes anuncios en el complejo. Para Javier Preciado Patiño, ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, en contacto con Canal E, la reducción de la brecha entre los derechos de exportación de la soja y el maíz, junto con nuevas obras de infraestructura y cambios regulatorios, puede mejorar la rentabilidad del cultivo y estimular la producción.
“El anuncio de Molinos corta una racha de 12 años de sequía en el complejo de la soja”, sostuvo Javier Preciado Patiño al analizar la inversión de USD 500 millones de Molinos Agro. Según explicó, la última gran inversión había sido la de Renova en Timbúes, en 2014.
Fuerte caída de la producción en el agro
Asimismo, recordó que Argentina llegó a producir alrededor de 62 millones de toneladas de soja y actualmente se encuentra cerca de los 50 millones. “Hay una capacidad ociosa muy importante, hay plantas viejas que directamente, o líneas de crashing viejas que han salido de funcionamiento, no vale la pena”, señaló.
Para Preciado Patiño, el cambio en los derechos de exportación resulta determinante. “Se empieza a corregir ese sesgo que hubo anti soja”, afirmó, al comparar el diferencial entre la soja y el maíz. En ese sentido, proyectó que, “con una proyección que si se cumple, y yo pienso que se va a cumplir, más allá de cuál sea el gobierno en 2028, vamos a llegar a un diferencial de 9,5 puntos entre la soja y el maíz”.
Según su análisis, esa modificación podría provocar un cambio en las decisiones de los productores. “Cuando fue 30 a cero, hubo 4 millones de hectáreas de soja que se pasaron al maíz y con este diferencial de menos de 10 puntos, alguna parte va a volver a la soja”, explicó.
El impacto de una mejor rentabilidad sobre el productor
Además, el entrevistado consideró que la mejora de la rentabilidad permitiría incrementar la inversión tecnológica: “Y aparte de la soja, va a tener más rentabilidad y el productor va a invertir más en más tecnología, en buscar más altos rendimientos”.
También destacó el impacto potencial de la infraestructura, la hidrovía, el sistema ferroviario, una eventual nueva ley de semillas y el desarrollo de los biocombustibles. “Entonces, el combo de todo esto haría de vuelta a poner a la soja en carrera, que durante estos 12 años ha quedado totalmente descuidada, a la buena de Dios, era la vaca lechera que se podía exprimir fiscalmente, pero que generó un deterioro muy grande para la competitividad de nuestro país”, afirmó.