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Centros de datos e inteligencia artificial: el costo oculto que enciende alarmas energéticas y ambientales

El especialista Sebastián Di Doménica advierte sobre el impacto energético y ambiental de la inteligencia artificial y pide repensar su desarrollo desde el origen.

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Inteligencia Artificial | Captura

La expansión de la inteligencia artificial ya no es solo una revolución tecnológica: también abre un frente de tensión energética y ambiental. En diálogo con Canal E, el especialista Sebastián Di Doménica explicó el rol clave de los centros de datos y advirtió sobre sus consecuencias.

El centro de datos es el hardware de la inteligencia artificial, es la parte física”, sostuvo, al describir estas infraestructuras como enormes servidores capaces de procesar información a gran escala. Sin embargo, aclaró que su funcionamiento implica un consumo intensivo de recursos. “La inteligencia artificial es una gran gastadora de energía eléctrica y, a su vez, de agua”, subrayó.

El problema no es menor: un centro de datos promedio puede consumir lo mismo que 100.000 hogares. Esto genera presión sobre las redes eléctricas y eleva el riesgo de aumentos tarifarios para los usuarios. “El peligro es el colapso del sistema energético”, advirtió.

Impacto ambiental y tensión geopolítica

El crecimiento de estos centros ya genera resistencias en distintos países. En Estados Unidos, figuras como Bernie Sanders impulsan propuestas para limitar su expansión. Según Di Doménica, el conflicto combina factores ambientales y estratégicos.

Se plantea una disyuntiva: avanzar en la carrera tecnológica o cuidar los recursos”, explicó. En este contexto, empresas como Google, Amazon y Meta lideran el desarrollo global, mientras Estados Unidos busca no perder terreno frente a China.

El impacto ambiental también es crítico: estos centros requieren grandes volúmenes de agua para refrigeración. “Pueden dejar un lago sin agua o generar consecuencias negativas a nivel medioambiental”, alertó.

El desafío de una inteligencia artificial sostenible

Frente a este escenario, el Foro Económico Mundial propuso un cambio de enfoque. La clave, según Di Doménica, no está en soluciones parciales sino en rediseñar el sistema desde el inicio.

No vamos a poner parches: se necesita diseñar una inteligencia artificial eficiente desde el origen”, remarcó. Entre las recomendaciones se destacan el uso de energías renovables, el desarrollo de modelos más eficientes y la extensión de la vida útil del hardware.

El especialista también trasladó el debate a la Argentina, donde se proyecta un mega centro de datos en la Patagonia. “Podría consumir la energía de un país como Uruguay”, advirtió, y señaló riesgos tanto energéticos como hídricos.

En ese sentido, fue enfático: “El país tiene que negociar que las tecnológicas traigan sus sistemas de energía renovable”. De lo contrario, el proyecto podría generar más costos que beneficios. “No va a traer beneficios: va a generar conflictos ambientales y energéticos”, concluyó.