La decisión del Gobierno nacional de autorizar la venta libre de diez nuevos principios activos abrió un fuerte debate en el sector farmacéutico. Para Claudio Uquino, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal, la medida no implica un uso más seguro de los medicamentos ni una reducción de sus precios.
"Los medicamentos no son un bien de consumo, son un bien de salud", afirmó el dirigente, quien remarcó que el cambio de categoría "no implica que sea venta liberalizada y que no requiera la consulta del profesional médico o del profesional farmacéutico". Además, cuestionó uno de los principales argumentos oficiales al sostener que "es un poco una falacia que el medicamento, al pasar de venta bajo prescripción médica a pasar a venta libre, vaya a bajar el precio de los medicamentos".
Riesgos de la automedicación y controles sanitarios
Durante la entrevista, Uquino explicó que muchos de los medicamentos incluidos en el nuevo listado presentan contraindicaciones e interacciones que requieren asesoramiento profesional.
"Todos los medicamentos que diga venta libre no significa que sea venta liberalizada y que no tengan efectos colaterales", advirtió. Como ejemplo, mencionó antialérgicos que no pueden ser consumidos por pacientes hipertensos y colirios que pueden afectar la visión nocturna al conducir.
También recordó que incluso medicamentos ampliamente utilizados pueden ocasionar graves consecuencias si se consumen de manera incorrecta. "Un paracetamol es un medicamento de venta libre que, usado en la dosis adecuada, sirve para la fiebre. Ahora, si uno se excede en esa dosis, puede producir una toxicidad en el hígado", explicó.
La preocupación por la venta fuera de las farmacias
Otro de los puntos que cuestionó fue la posibilidad de que estos medicamentos se comercialicen fuera del ámbito farmacéutico. "¿Quién se va a ser responsable para poder retirar ese producto del mercado en un kiosco o en un supermercado?", planteó, al señalar que las farmacias cuentan con sistemas de trazabilidad que permiten retirar rápidamente un lote cuando la ANMAT detecta un problema sanitario.
Finalmente, defendió el rol del farmacéutico como último eslabón del sistema de prevención. "Todo eso ocurre dentro del lugar seguro y natural que es la farmacia", afirmó, y alertó que fuera de ese ámbito aumenta el riesgo de circulación de medicamentos ilegítimos, problemas de control y errores derivados de la automedicación.