En diálogo con Canal E, Ernesto Acuña, vicepresidente de la Unión de Quiosqueros de la República Argentina, advirtió que el sector atraviesa su peor momento, con más de 50 kioscos cerrando por día y una caída histórica en la cantidad de locales activos.
La crisis golpea de lleno al comercio de cercanía. Según detalló Acuña, en noviembre de 2024 había 96.000 kioscos registrados con razón social activa, pero la cifra cayó por debajo de los 60.000 en las últimas semanas.
“Cerraron en el último año y medio. Esa cantidad de quioscos son más de 50 kioscos por día”, afirmó. El retroceso es aún más impactante si se lo compara con años anteriores: “Llegamos a ser 200.000 quioscos en un momento, y es un número que viene bajando, pero la tendencia se aceleró en los últimos meses”.
Recesión, cadenas y competencia desleal
El dirigente explicó que el desplome responde a múltiples factores. En primer lugar, la caída del consumo. “Hay una recesión, se nota que hay menos plata de ejercicio en la gente”, sostuvo, describiendo un escenario donde el comercio minorista está en contacto directo con el deterioro del poder adquisitivo.
A esto se suma el avance de las grandes cadenas. “Abro un kiosco cadena y es un cierre de cinco, seis, siete quioscos de alrededor”, advirtió, marcando el fuerte impacto de los formatos concentrados sobre el comercio tradicional de barrio.
Además, denunció la pérdida de exclusividad en la venta de productos. “Antes teníamos la exclusividad de algunos productos y hoy se empieza a vender por otros lados”, explicó. En ese sentido, describió un escenario de competencia ampliada: farmacias que venden golosinas, supermercados que comercializan cigarrillos, verdulerías con heladeras de bebidas e incluso corralones con cajas tipo quiosco. “Es como un vale-todo”, resumió.
Aumentos, precios y una “cornisa” financiera
El aumento de costos es otro golpe estructural. Acuña señaló que la suba de mercadería no puede trasladarse a precios por la retracción del consumo. “Aumenta la mercadería y no podemos trasladar el precio, porque la gente no tiene plata”, explicó.
La ecuación es crítica: “Si trasladás el aumento, no vendés. Y si te quedás, te fundís y tenés que cerrar”. Y concluyó con una frase que sintetiza la fragilidad del sector: “Estamos en una cornisa”.
En términos geográficos, identificó a la Ciudad de Buenos Aires como el distrito más afectado. “Es el punto más crítico del país con el cierre de quioscos”, afirmó, señalando que es allí donde más crecieron las cadenas y donde el comercio independiente siente con mayor fuerza la contracción.