La creciente desigualdad y la pérdida de expectativas configuran un escenario social cada vez más complejo. En diálogo con Canal E, Diego Raus, sociólogo y magíster en Ciencias Políticas, fue contundente al describir el proceso de deterioro: “Claramente desde hace más de dos o tres décadas las sociedades arrastran alto desempleo”, señalando un fenómeno que trasciende a la Argentina y se extiende a nivel global.
El sociólogo explicó que el quiebre del modelo de posguerra, basado en el empleo y la movilidad social ascendente, dejó como saldo una estructura más desigual y fragmentada. En ese contexto, advirtió sobre una consecuencia clave: “Ya hay una o dos generaciones que se están desarrollando sin expectativas de futuro”, lo que impacta directamente en la cohesión social.
Pobreza estructural y pérdida de dignidad
Raus puso el foco en la situación de la infancia como uno de los indicadores más alarmantes. “Hay una generación donde la pobreza en los chicos está cerca del 60%”, explicó, y advirtió que esto proyecta un futuro aún más crítico.
En ese marco, cuestionó conceptos que en otro contexto podían tener sentido: “Hoy en día con los indicadores de pobreza que hay… no se puede hablar de dignidad”. Según detalló, la pobreza actual es estructural y persistente, lo que impide pensar en salidas individuales o temporales.
Además, señaló que esta situación genera un quiebre en el vínculo social: “Se pierde todo sentido de pertenencia a una vida pública”, lo que debilita tanto al mercado como a la política como herramientas de integración.
Malestar social y avance de nuevas derechas
El deterioro económico y social también tiene consecuencias políticas. Raus sostuvo que el malestar acumulado fue capitalizado por nuevas corrientes ideológicas: “Esta derecha hizo política en el malestar social”, en referencia al crecimiento de espacios identificados con la ultraderecha.
Para el sociólogo, estas propuestas lograron instalarse no necesariamente por su contenido, sino por su novedad: “Prendió porque eran ideas nuevas. Ni buenas, ni malas”, explicó, en un contexto donde amplios sectores sociales se sienten excluidos.
Asimismo, advirtió sobre una transformación profunda en el mundo del trabajo. Mientras sectores tradicionales como la industria y la construcción se debilitan, los sectores en crecimiento no generan empleo suficiente: “Los que están creciendo no generan empleo”.
Finalmente, Raus dejó una reflexión estructural sobre la desigualdad: “La riqueza no se distribuye… algunos tienen más capacidad de apropiárselo y otros cada vez menos”, cuestionando la idea tradicional de distribución y poniendo el foco en las asimetrías de poder.