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Pobreza infantil en Argentina: más allá de los ingresos, la deuda estructural que persiste

Un informe de la UCA revela que más de la mitad de los niños son pobres y alerta sobre carencias profundas en educación, alimentación y contención social.

Pobreza infantil
Pobreza infantil | Télam

La pobreza infantil en Argentina sigue mostrando cifras alarmantes pese a una leve mejora reciente. Según el último informe del Observatorio de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 54% de los niños vive en situación de pobreza, una baja respecto al 60% registrado en años anteriores, pero aún en niveles críticos.

Durante la entrevista, Ianina Tuñón, investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina, explicó que el dato monetario, aunque relevante, no refleja completamente la realidad: “tenemos un 54% de chicos pobres y bajó levemente respecto de la serie que venía”, pero advirtió que el problema es más profundo. En ese sentido, destacó que “uno de ellos es la pobreza monetaria, que quizás no es el que más representa la vida de los niños”.

Una pobreza estructural que excede los ingresos

El informe revela que seis de cada diez chicos viven en hogares con adultos en situación laboral precaria o informal. Esto impacta directamente en su acceso a derechos básicos. Tuñón subrayó: “se trata de 6 de cada 10 chicos que dependen del sistema de salud estatal, que dependen del sistema de educación estatal”, evidenciando una fuerte dependencia del Estado.

Además, remarcó una deuda histórica: “la deuda que tenemos todos los argentinos es cómo les damos buena salud, buena educación y buena alimentación”. Para la especialista, mientras no se resuelva la inclusión laboral de los adultos, es fundamental fortalecer las políticas públicas dirigidas a la infancia.

Respecto a la leve baja en la pobreza, Tuñón explicó que se vincula a factores coyunturales: menor inflación, refuerzos en transferencias sociales como la tarjeta alimentar y cambios metodológicos en la medición. Sin embargo, aclaró que existen debates técnicos sobre estos indicadores.

Infancias vulnerables: soledad, desigualdad y falta de oportunidades

Más allá de los ingresos, el informe pone el foco en dimensiones sociales y emocionales preocupantes. En los últimos 15 años no mejoraron las oportunidades de socialización: la mitad de los niños no realiza actividades deportivas y el 80% no accede a propuestas culturales.

Tuñón alertó sobre un fenómeno silencioso: “la mitad de los chicos no hacen deportes, no hacen actividades extraescolares”, y agregó que muchos experimentan malestar emocional. “Tenemos 4 de cada 10 que sus padres señalan que experimentan situaciones de tristeza, de ansiedad”, indicó.

Esta situación se agrava en contextos de mayor pobreza. La investigadora explicó que la falta de contención familiar y comunitaria limita el desarrollo integral: “muchas veces esos chicos pasan muchísimas horas solos mientras sus padres trabajan”.