El analista político, Eduardo Ibarra, en comunicación con Canal E, analizó que la figura del vocero presidencial, Manuel Adorni, y su evolución dentro del Gobierno se convirtió en uno de los ejes centrales del análisis político actual.
Eduardo Ibarra contextualizó el ascenso del vocero: “Sobre Manuel Adorni, si hacemos un pequeño análisis retrospectivo, breve, de cómo él llega a tener la popularidad que tuvo cuando, antes de 2023, era un desconocido”.
La personalidad política de Adorni
Según explicó, su crecimiento estuvo directamente ligado a su rol dentro del Gobierno: “A partir de la asunción de Milei, en 2023, se la supe como vocero y también siguiendo una lógica bastante disruptiva, soberbia y sobradora”.
Ibarra resaltó que ese estilo fue clave para captar atención mediática: “Él fue acaparando la mirada y la atención, cierta centralidad en el foco de atención, con su rol de vocero de la gestión”. Sin embargo, ese mismo perfil marcaría luego su desgaste.
La transformación de Adorni en casta
Uno de los puntos más críticos señalados es el cambio de posicionamiento político: “Él pasó a ser parte de la casta política, sobre todo porque él decía en las entrevistas de campaña que no iba a ser testimonial, que él iba a asumir la banca, y luego no la asumió”.
Para el entrevistado, ese fue el inicio de la pérdida de credibilidad: “El primer paso de inclusión en la casta fue ese”. A esto se sumaron cuestionamientos recientes que impactaron de lleno en su imagen pública.
A su vez, describió el deterioro con contundencia: “Hasta este 2026, donde empezaron a surgir, yo diría, las peores cosas de la casta. Primero, la visibilidad de su esposa en el avión presidencial, después del viaje a Punta del Este, la adquisición de propiedades de forma irregular. Tiraron su imagen, digamos, desde los 100 metros hacia el piso”.