El Gobierno Nacional logró despejar las dudas sobre los próximos vencimientos de deuda gracias a un préstamo repo por 3.000 millones de dólares, que permite completar los 4.300 millones de dólares necesarios para afrontar el pago inmediato. Según explicó la periodista Eugenia Muzio, en diálogo con Canal E se trata de una operatoria con seis bancos internacionales que incluye un acuerdo de recompra con garantías.
“Finalmente hay un repo por 3.000 millones de dólares que asegura los fondos que estaban en duda estos últimos días”, señaló la periodista, al detallar que el Tesoro contaba previamente con unos 1.900 millones y esperaba ingresos adicionales por hidroeléctricas.
Uno de los datos más llamativos del acuerdo es la participación de una entidad asiática. “La sorpresa fue que hay un banco chino participando del repo, el Bank of China, algo que no se había visto en operaciones anteriores”, afirmó Muzio, citando información de la agencia Bloomberg.
El desafío post pago: ¿habrá reinversión en bonos?
El foco ahora está puesto en lo que sucederá después del viernes, una vez realizado el pago de la deuda. Para Mucio, el escenario es incierto y el mercado muestra cautela. “No hay hoy mucho apetito en volver a apostar a la curva soberana de bonos, teniendo en cuenta lo que pasó el año pasado”, advirtió.
La periodista recordó que en 2025 hubo un ciclo de compra de bonos asociado a la promesa de pago, pero que luego los precios cayeron abruptamente. “Hubo compra para cobrar el cupón, pero después no se reinvirtió ese dinero en bonos soberanos”, explicó, citando a analistas del mercado financiero.
Además, destacó un cambio relevante en el comportamiento de los inversores locales: “Los tenedores locales, que suelen reinvertir, hoy están achicando su cartera de bonos soberanos”, sostuvo.
Empresas, utilidades y el fin de las restricciones cambiarias
Otro factor clave es el rol de las empresas multinacionales. Según Muzio, muchas inversiones realizadas en 2025 estaban planificadas para permitir el giro de utilidades en 2026, tras la flexibilización del cepo cambiario. “Hoy esas empresas ya pueden girar utilidades y dividendos, algo que antes no estaba permitido”, explicó.
Esto abre la posibilidad de que los fondos cobrados por bonos no se reinviertan, sino que se utilicen para compensar atrasos en la remisión de ganancias al exterior. “Hay que ver si esos tenedores prefieren reducir la brecha en el giro de utilidades en lugar de volver a comprar bonos”, señaló.
En cuanto al contexto regional, Muzio descartó impactos inmediatos de la situación en Venezuela. “En lo inmediato no veo una repercusión directa en Argentina”, afirmó, aunque aclaró que a mediano plazo podría influir en proyectos energéticos. “Argentina hoy ofrece proyectos de GNL como un atractivo en una zona de no conflicto”, concluyó.