El ministro de Economía, Luis Caputo, logró cubrir la totalidad de los vencimientos del viernes con un repo por USD 3.000 millones. Sin embargo, la sorpresa de una operación que ya estaba descontada por los mercados no fue financiera, sino política: entre los seis bancos participantes, uno es de origen chino. El dato llama la atención en medio del alineamiento geopolítico total con Donald Trump y la promesa que reveló el secretario del Tesoro, Scott Bessent, de “sacar a China de la Argentina”. Ante la presencia de un programa de deuda exigente para 2026, el país asiático aparece como vital para sortear el año, en un escenario en el que los mercados empiezan a mirar más fino la curva de riesgos.
La entidad financiera se sumó al pool de bancos luego de que la Casa Blanca, enemistada con el gigante asiático, otorgara al país una línea de crédito por USD 20.000 millones. Según publicó la agencia Bloomberg, el Bank of China aportó USD 100 millones en la operación que lideró la banca occidental, donde firmas como Santander, BBVA y Deutsche Bank inyectaron unos USD 680 millones cada uno, seguidos por Goldman Sachs y JPMorgan.
Con Beijing en la mesa de Wall Street, el acuerdo fue visto como un paso “lógico” tanto en la City porteña como en los despachos de la Gran Manzana. "Ningún país del mundo paga los vencimientos de capital (de los USD 4.000 millones, unos USD 3.000 millones son capital). Cualquier otro país hubiese emitido un bono más largo y hubiese 'rolleado' el capital, pero como aún no podemos salir al mercado, seguiremos así. El problema es que Argentina tiene un prontuario”, analizó Santiago López Alfaro, socio de Delphos Investment.
Para el economista de Lambda, Fernando Morra, la operación deja una lectura amarga: “Es una señal bastante mala al mercado respecto del cumplimiento del plan económico”.
“Básicamente estás llegando, a pesar de lo que dijiste que ganabas las elecciones, sin poder reabrir los mercados y sin reservas suficientes”, sentenció. Según su visión, acceder a una alternativa tan cara confirma que “el esquema cambiario actual no tiene los dólares suficientes como para hacerle frente a los vencimientos financieros”.
Un 2026 con paciencia china
Así como el Bank of China (BOC) participó del REPO para el vencimiento del 9 de enero, el Gobierno necesita la paciencia financiera de China para el mediano plazo, al mismo tiempo que promete a Washington revisar su relación estratégica con Xi Jinping.
El BCRA confirmó el REPO por 3000 millones de dólares para "fortalecer reservas"
Para 2026, Argentina enfrenta compromisos por alrededor de USD 20.000 millones (un 3,6% del PBI), según cálculos de Portfolio Personal de Inversiones (PPI). Conseguir financiamiento será clave para sortear esa "muralla", algo que ya señaló en varias ocasiones el Fondo Monetario Internacional (FMI). El último staff report de la entidad pone especial atención a dos frentes chinos: la renovación del swap de monedas y una carrera contrarreloj para conseguir waivers (dispensas) que eviten un default técnico.
En 2025, el Banco Popular de China (PBOC) acordó refinanciar el tramo activado del swap —equivalente a USD 5.000 millones— por un plazo de 12 meses. Esta decisión patea el vencimiento de capital hasta junio de 2026. Para el FMI, este rollover es una condición sine qua non para la estabilidad del programa: sin la renovación china, las reservas netas del BCRA habrían sufrido un golpe letal, dejándolo sin poder de fuego ante cualquier corrida.
El riesgo del "efecto dominó"
El otro punto de tensión son las obras de infraestructura, específicamente las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz. El FMI reconoce la existencia de "atrasos externos" (arrears) con acreedores bilaterales, un eufemismo para describir la parálisis en los pagos y certificados de obra con los bancos chinos.
El eventual incumplimiento de las cláusulas contractuales en estos préstamos podría gatillar un cross-default (incumplimiento cruzado). Esto significa que caer en default con el banco chino que financia las represas podría hacer caer automáticamente otras líneas de crédito internacionales.
Según el organismo, el Gobierno está gestionando activamente waivers con las entidades chinas mientras revisa la viabilidad de los proyectos. Como adelantó PERFIL, el stock de financiamiento chino en infraestructura crítica supera los USD 10.600 millones, concentrado en un 95% en las represas patagónicas y la rehabilitación del Belgrano Cargas. En este tablero, China no es solo un inversor más: es el acreedor que tiene la llave para evitar un shock financiero en 2026.
EM / LM / DCQ