La discusión sobre la apertura económica y su impacto en la industria volvió al centro del debate. En ese contexto, el economista Nicolás Salvatore analizó la situación de las fábricas y el rumbo de la política económica, señalando que el actual esquema cambiario y comercial podría generar consecuencias similares a experiencias pasadas en Argentina.
Según explicó, el problema central no es solo la estabilidad del tipo de cambio, sino su nivel real frente a la competencia internacional. En ese sentido, fue contundente al afirmar que “el tipo de cambio real no sólo está quieto, sino que está recontratrazado, un poquito menos que en los niveles de convertibilidad”.
Para Salvatore, el diseño del modelo económico actual no contempla la protección ni la adaptación gradual de la industria local. De hecho, cuestionó la narrativa oficial sobre la responsabilidad empresarial en la falta de competitividad y sostuvo que las condiciones macroeconómicas dificultan competir en igualdad de condiciones.
En ese sentido, advirtió que “si vos le das un tipo de cambio recontrabajo y haces una apertura indiscriminada en la economía, incluyendo a China, es imposible competir”, una situación que —según su mirada— termina afectando directamente al entramado productivo.
Apertura económica y antecedentes históricos
El economista comparó el escenario actual con la década de los noventa y sostuvo que el modelo reproduce características de aquel período. A su entender, la combinación de atraso cambiario y apertura comercial puede generar efectos negativos en el empleo y la producción industrial.
En ese punto, recordó investigaciones de economistas argentinos que analizaron el impacto de la convertibilidad. “Lo mismo que en la convertibilidad. Estamos en el mismo modelo de tipo de cambio atrasado con apertura indiscriminada en la economía”, señaló.
De acuerdo con esos estudios, explicó, durante ese período se redujo significativamente el tejido industrial del país. Para Salvatore, el paralelismo histórico funciona como advertencia sobre los posibles efectos de repetir ese esquema.
Inflación, monetarismo y actividad económica
Otro de los ejes de su análisis fue la política antiinflacionaria del Gobierno, basada en un enfoque monetarista. Desde su perspectiva, los resultados obtenidos hasta el momento no confirman las expectativas oficiales.
En esa línea sostuvo que “el gobierno está obsesionado con bajar la inflación con su programa monetarista, y como vemos, la cosa no anduvo”. Además, remarcó que la inflación mensual sigue siendo elevada en comparación internacional.
El economista también vinculó el fenómeno inflacionario con el estancamiento de la actividad económica. A su entender, la combinación de tipo de cambio planchado, paritarias contenidas y bajo dinamismo productivo genera una distorsión que podría trasladarse a precios en el futuro.
En paralelo, alertó sobre el impacto empresarial de la actual coyuntura. Según afirmó, ya existen casos de compañías que cerraron o suspendieron personal en los últimos meses, lo que —desde su mirada— evidencia las tensiones del modelo.
Finalmente, Salvatore planteó que el debate no debería centrarse únicamente entre economías cerradas o aperturas totales, sino en diseñar un esquema gradual y estratégico. En ese sentido, remarcó que “no podés de ningún modo abrir la economía… a lo Rambo”, en referencia a lo que considera una liberalización abrupta.