En diálogo con Canal E, José María Rodríguez Saráchaga, analista de discursos políticos, calificó como “lamentable” la última sesión en Diputados y criticó con dureza la falta de argumentación en el tratamiento de la reforma laboral.
La jornada en la Cámara de Diputados dejó más escenas de escándalo que argumentos técnicos. Para Rodríguez Saráchaga, lo ocurrido fue inédito por su pobreza discursiva: “Ayer fue una cosa terrible, porque básicamente no hubo un solo discurso que digas, bueno, llegó aunque sea pasable, no hubo nada”, sentenció.
El analista describió una sesión atravesada por gestos provocadores, interrupciones y escenas que, según él, rozaron lo caricaturesco. “Nunca, nunca un primer año me dio una representación tan burda como los diputados de ayer”, comparó, aludiendo a su experiencia de más de 25 años como docente universitario.
Falta de lectura y responsabilidad política
Uno de los puntos más graves, según el especialista, fue la admisión pública de algunos legisladores de no haber leído el proyecto de reforma laboral. Rodríguez Saráchaga apuntó especialmente contra quienes reconocieron esa omisión sin reparos. “Lo más gracioso es, no la leí, me opongo. No importa si está buena o está mal”, cuestionó.
En esa línea, recordó declaraciones textuales que, para él, reflejan un problema estructural en la calidad institucional: “A mí no me gusta leer, yo no terminé el colegio porque no me gusta leer, y la verdad no voy a empezar a leer a esta altura de mi vida”, citó sobre una diputada. También remarcó el caso de un senador que habría reconocido: “El proyecto yo no lo leí, pero me opongo”.
Para el analista, la discusión parlamentaria se convirtió en una puesta en escena sin contenido real. “No hubo nadie argumentando”, insistió, y agregó que ni siquiera se intentó construir un mensaje consistente para la opinión pública o las redes sociales.
Desde su mirada profesional, la responsabilidad es indelegable: “No duermas, pero la nota la entregás, flaco”, afirmó, trazando un paralelismo con el periodismo. Y profundizó: “No duermas, flaco. No duermas, pero leéte la ley”.
Debate político, violencia y desconexión con la realidad
Rodríguez Saráchaga también vinculó los disturbios dentro del recinto con episodios de tensión social fuera del Congreso, recordando antecedentes de votaciones conflictivas. Según su análisis, cuando el debate se vacía de contenido, la confrontación se traslada al terreno simbólico y físico.
Además, cuestionó la desconexión de parte de la dirigencia con los cambios tecnológicos y sociales. A su entender, muchos discursos parecen anclados en el siglo pasado: “Hay gente que no se da cuenta que estamos en el siglo XXI”, afirmó, al advertir que la política no puede ignorar transformaciones como la automatización y el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral.
En ese contexto, consideró que discutir jornadas laborales sin contemplar el avance tecnológico resulta anacrónico y poco realista.