En diálogo con Canal E, el periodista uruguayo Juan Sánchez aseguró que Argentina y Uruguay “son muy parecidos” en sus resultados económicos y cuestionó cómo ambos gestionaron el rol del Estado en las últimas décadas.
La comparación entre Argentina y Uruguay vuelve al centro del debate económico regional. Sánchez analizó datos históricos y puso en duda los relatos simplificados sobre el éxito o fracaso de cada modelo.
Según explicó, las cifras de crecimiento desde la década del 60 hasta 2024 muestran trayectorias más similares que diferentes. “Si uno analiza desde la década de los 60 hasta hoy, Argentina y Uruguay no se despegaron”, afirmó. Y detalló que ambos países multiplicaron su producto apenas cuatro veces en más de seis décadas, mientras América Latina lo hizo casi nueve veces.
Para Sánchez, el dato más preocupante es la pérdida de peso relativo en la región: “El peso relativo de Argentina a Uruguay cayó casi un 50% en América Latina en ese mismo período, quiere decir que algo no estamos haciendo bien”. En ese punto, relativizó los estereotipos: “Ni ustedes hacen todo mal, ni nosotros hacemos todo bien, y somos muy parecidos”.
El rol del Estado y las reformas estructurales
Uno de los ejes centrales del análisis fue el papel del Estado en las reformas. Sánchez sostuvo que Uruguay defendió con mayor consistencia ciertas funciones estatales, aunque reconoció límites y contradicciones.
“Defender que el Estado tiene un papel, es muy difícil sustituir al Estado”, subrayó. A su juicio, ese sería uno de los puntos débiles del gobierno de Javier Milei, a diferencia de la estrategia aplicada en los años 90 por Carlos Menem, a quien consideró más pragmático en la ejecución de reformas.
Recordó incluso una anécdota personal con el exmandatario argentino, al que definió como hábil políticamente. Sin embargo, planteó que las transformaciones estructurales requieren equilibrio entre modernización y preservación institucional.
En este sentido, comparó procesos de privatización y regulación en ambos países. Señaló que Argentina avanzó más decididamente en los 90 en materia de regulación económica, mientras que Uruguay fue más cauteloso y, en algunos casos, más corporativo.
Transporte, fútbol y corporaciones
Sánchez también abordó ejemplos concretos. En el sector transporte, sostuvo que Argentina logró reducir la incidencia de corporaciones en decisiones estatales, mientras que en Uruguay la influencia sigue siendo fuerte.
“La incidencia de las corporaciones en la decisión es muy alta”, advirtió sobre el caso uruguayo. Y fue más crítico aún: “La regulación está muy mal, la estamos cambiando, pero bajo la tutela del propio regulado”, graficando lo que definió como una relación demasiado estrecha entre regulador y regulado.
En el fútbol, destacó un proceso de mayor transparencia impulsado tras una intervención solicitada por la FIFA. Según explicó, ese cambio permitió mejorar sustancialmente los ingresos por derechos comerciales, multiplicando los recursos percibidos por la asociación uruguaya.
La conclusión del periodista fue clara: tanto Argentina como Uruguay enfrentan desafíos estructurales similares. Más allá de las diferencias discursivas, los resultados económicos de largo plazo muestran que ninguno logró despegar con fuerza en el contexto latinoamericano.