La temporada de verano ya está en marcha y, aunque el contexto económico planteaba dudas, los primeros números muestran un escenario más dinámico de lo previsto. Según Leandro Peres Lerea, especialista en turismo, el movimiento turístico estuvo impulsado principalmente por el aprovechamiento de las fiestas de fin de año. “Mucha gente eligió tomarse cuatro o cinco días y terminó teniendo casi dos semanas de vacaciones gracias al 24, 25, 31 y 1°”, explicó en Canal E.
Este fenómeno generó un primer empujón clave para los destinos nacionales. “Todos los destinos estuvieron bastante movidos en lo que va del año”, destacó el especialista, aunque aclaró que la tradicional segunda quincena de enero perdió fuerza debido al adelantamiento del inicio de clases en varias provincias.
Escapadas cortas y reservas de último momento
Uno de los principales cambios que marca esta temporada es el comportamiento del turista argentino. “Hoy se trabaja mucho con reservas de último momento”, señaló Peres Lerea, y detalló que predominan escapadas de tres o cuatro días hacia destinos cercanos a grandes centros urbanos como Mar del Plata, Villa General Belgrano o localidades de Córdoba.
Este nuevo patrón convive con el formato clásico de vacaciones más largas. “Sigue existiendo el paquete de 10 o 14 días, sobre todo en la costa y en Córdoba”, afirmó. En ese sentido, remarcó que Córdoba cerró el año con estadísticas muy altas y que, por ahora, “no es una temporada para descorchar champán, pero tampoco está siendo tan mala como se esperaba”.
Sin embargo, el consumo muestra límites claros. “Probablemente el gasto en ropa y compras no sea el esperado, pero sí se mantiene la reserva turística”, agregó.
Turismo internacional, precios y competitividad
Respecto al turismo receptivo, la Ciudad de Buenos Aires se destacó con niveles de ocupación elevados. “En el último mes y medio hubo hoteles que estuvieron al 100%”, señaló Peres Lerea, y explicó que hoy la hotelería está totalmente adaptada al mercado internacional. “Ya no hay brecha en la forma de pago y el turista sabe exactamente cómo pagar”, sostuvo.
No obstante, advirtió sobre un problema estructural: la relación precio-calidad. “En muchos casos no estamos dando un servicio acorde al precio que cobramos”, afirmó, y comparó la hotelería argentina con la brasileña. “Precio por precio no es el mismo producto”, remarcó, señalando que clima, servicios y categoría hotelera juegan un rol clave.
Finalmente, recordó que muchos argentinos aprovecharon ofertas previas a las elecciones para viajar al exterior. “Hubo una racha muy fuerte de paquetes a Cancún, Punta Cana o Brasil que se pagaron a muy buen precio y en cuotas”, concluyó.