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Microshifting: el fenómeno laboral que redefine la productividad y la jornada tradicional

La licenciada en Relaciones Laborales, Ayelén Kalenok, explicó cómo el trabajo por bloques gana terreno impulsado por nuevas generaciones y el teletrabajo.

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El concepto de microshifting comienza a instalarse en el mundo laboral como una alternativa al esquema tradicional de jornada continua. En este marco, Ayelén Kalenok, detalló que se trata de una lógica basada en la fragmentación del tiempo de trabajo, especialmente impulsada por el crecimiento del trabajo remoto.

Según explicó, “este fenómeno nuevo es bastante interesante porque viene a hablar de trabajar por bloques de tiempo”, lo que implica alternar momentos laborales con actividades personales a lo largo del día. Esta dinámica rompe con la idea de trabajar de manera ininterrumpida durante largas horas.

Además, destacó que hay evidencia concreta que respalda esta tendencia: “la mayoría de las personas, un 65% de los encuestados, se sienten mucho más cómodos y productivos trabajando en bloques de hora”. Esto se vincula directamente con la dificultad de sostener niveles altos de concentración durante jornadas extensas frente a una pantalla.

Un cambio impulsado por los trabajadores

El microshifting no surge como una imposición empresarial, sino como una demanda que nace desde los propios empleados. En ese sentido, Kalenok subrayó: “vemos cómo es un fenómeno que empieza a surgir desde las bases, desde los empleados”, lo que marca un cambio cultural en la relación con el trabajo.

Este modelo también responde a una necesidad creciente de integrar la vida personal con la laboral. La posibilidad de interrumpir la jornada para realizar tareas cotidianas —como buscar a los hijos o hacer compras— aparece como uno de los principales atractivos.

Sin embargo, la especialista aclaró que no todas las profesiones pueden adaptarse a esta modalidad. Existen roles que requieren presencialidad constante, lo que limita la implementación de este esquema flexible.

Productividad en debate: más allá de las horas

Otro punto clave que plantea el microshifting es la revisión de cómo se mide la productividad. Tradicionalmente asociada al tiempo trabajado, esta lógica comienza a ser cuestionada.

Kalenok explicó que “hay como toda una crisis muy grande de medir eso solamente en horas”, especialmente en trabajos donde el valor está en la creatividad o en el resultado final más que en el tiempo invertido.

En esa línea, advirtió sobre una paradoja frecuente: quienes realizan tareas con mayor eficiencia pueden terminar siendo penalizados con más carga laboral. Esto evidencia la necesidad de repensar los sistemas de evaluación.

Finalmente, respecto a su formalización, aclaró que no se trata de una modalidad contractual específica. “No lo vas a encontrar en tu contrato… tiene que ver más con la cultura organizacional”, sostuvo, destacando que su aplicación depende en gran medida del tipo de empresa y su nivel de flexibilidad.