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Miguel Ponce sobre el comercio exterior: “A fin de año se llega tranquilo con superávit de balanza comercial”

El especialista destacó el impulso de la energía y el agro, aunque señaló que parte del superávit también responde al enfriamiento de la actividad y a una menor demanda de importaciones.

Javier Milei
Javier Milei | NA

El especialista en comercio exterior Miguel Ponce proyectó que Argentina cerrará el año con un superávit comercial excepcional, impulsado por el desempeño de las exportaciones energéticas y agropecuarias. Sin embargo, advirtió que una parte del resultado también está vinculada con el enfriamiento de la economía y la menor necesidad de importar bienes de capital e insumos.

“Si miramos lo macro del comercio exterior argentino, te diría que es un año más que positivo. Vamos a tener un saldo positivo de la balanza comercial como pocas veces hemos tenido”, sostuvo en Canal E.

Energía y agro impulsan las exportaciones

Ponce destacó el cambio que se produjo en la balanza energética argentina. Durante décadas, recordó, la energía representó una fuente importante de salida de divisas por las importaciones necesarias para abastecer la demanda interna.

Ahora, según explicó, el sector energético se convirtió en uno de los principales generadores de dólares y comenzó a disputar protagonismo con el agro, históricamente uno de los pilares de las exportaciones argentinas. El especialista vinculó ese desempeño con los elevados precios internacionales. “Esta vez estos dos van para arriba”, señaló en referencia a energía y producción agropecuaria.

La caída de la actividad también reduce importaciones

El resultado comercial favorable tiene, sin embargo, otra explicación. Ponce señaló que la debilidad de buena parte de la economía está reduciendo la demanda de productos importados.

“Lo que está cayendo sí son muchas importaciones que tienen que ver con precisamente la caída del nivel de actividad”, explicó. Entre ellas mencionó maquinaria, bienes de capital e insumos utilizados por las empresas.

También indicó que algunos productos importados que inicialmente parecían destinados a competir fuertemente con la producción local terminaron encontrándose con una demanda deprimida. “Hoy no se está vendiendo ni lo nacional ni lo importado en muchos de los segmentos”, sostuvo. Por ese motivo, Ponce proyectó que “a fin de año se llega tranquilo con superávit de balanza comercial”.

El atraso cambiario y los precios internacionales

El especialista también se refirió al debate sobre el nivel del tipo de cambio. Reconoció que el atraso cambiario resta competitividad y, en condiciones normales, debería favorecer las importaciones.

Sin embargo, planteó que actualmente ese efecto está siendo compensado por la suba de los precios internacionales de los principales productos que exporta Argentina.

Ponce puso como ejemplo el petróleo Brent y consideró que el aumento de su cotización puede compensar, e incluso superar en algunos casos, el efecto negativo que atribuye al retraso cambiario.

La advertencia por las inversiones europeas

Más allá del tipo de cambio, Ponce identificó otro riesgo para el comercio y las inversiones. “Creo que se están perdiendo más posibilidades de exportación y sobre todo de conseguir inversiones por un manejo que yo no comparto, de ideologizar nuestros vínculos diplomáticos perjudicando nuestros vínculos comerciales y económicos”, afirmó.

El especialista puso como ejemplo a Europa, que atraviesa una creciente preocupación por su abastecimiento energético. Según su análisis, Argentina podría aprovechar esa necesidad para atraer inversiones vinculadas con el sector.

Sin embargo, sostuvo que las tensiones diplomáticas dentro del Mercosur generan cautela entre potenciales inversores. De acuerdo con Ponce, algunas compañías europeas que analizaban desembolsos en proyectos energéticos adoptaron una posición de “wait and see”, a la espera de mayor claridad política y regional.