El representante técnico de desarrollo para Lima Grain, Ignacio Rodríguez, evaluó en Canal E que la cadena de girasol en Argentina atraviesa un momento de expansión, con cifras récord tanto en superficie sembrada como en producción. Sin embargo, detrás de este crecimiento aparece un dato clave: el potencial productivo aún no está completamente aprovechado.
“El estudio que presentamos se enfocó en cuantificar ese potencial no explotado”, señaló Ignacio Rodríguez, quien explicó el concepto central: “Nosotros le llamamos brecha a la diferencia que hay entre el rendimiento que están obteniendo los productores actualmente y aquel que podrían obtener si realizan las mejores prácticas de manejo”.
Cuál es la brecha de rendimiento
El diagnóstico es contundente. Según detalló, “la brecha de rendimiento es del 34% de ese rendimiento potencial”, lo que abre una oportunidad significativa para el sector. En términos concretos, precisó que, “ese potencial a nivel país son 3,2 toneladas por hectárea”, mientras que “el rendimiento promedio nacional fue de 2,1 toneladas por hectárea”.
Incluso considerando limitaciones técnicas, Rodríguez resaltó que el margen sigue siendo relevante: “Un rendimiento alcanzable a nivel nacional sería 2,6 toneladas”. Aunque la diferencia pueda parecer acotada, el impacto agregado es considerable: “Hay una diferencia entre esas 2,6 y 2,1, que parece poco, pero a nivel país tiene un impacto muy grande en lo que sería la producción total”.
Deudas en la nutrición del cultivo
Asimismo, identificó múltiples causas detrás de esta brecha productiva. Entre ellas, destacó el rol de la nutrición: “Encontramos la nutrición del cultivo, que tenemos deudas en cuanto a la nutrición del cultivo de girasol”.
El entrevistado también subrayó la importancia del sistema productivo: “Encontramos que aquellos productores que hacen más siembra directa o la adopción de siembra directa se asocian a menores brechas de rendimiento”.
A esto se suman variables genéticas y tecnológicas. “También encontramos algo en cuanto al tipo de cultivares que se siembran”, planteó en un análisis que combinó datos de múltiples instituciones científicas y técnicas.