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Devaluación del peso

Roberto Cachanosky: “Un 31,5% de inflación anual es menor, pero no es estabilidad económica”

El economista analizó inflación, tipo de cambio, emisión y señales de actividad.

Roberto Cachanosky
Suele criticar medidas del gobierno nacional en materia monetaria, cambiaria y fiscal, señalando contradicciones, riesgos de inflación, falta de reglas claras y deterioro de la credibilidad. | Roberto Cachanosky / X

La inflación anual cerró en el nivel más bajo de los últimos años y el Gobierno celebró el dato como una señal de desinflación en marcha. Sin embargo, para Roberto Cachanosky la lectura no puede quedarse en el titular. En dialogo con Canal E, el economista sostuvo que la tendencia del IPC mensual muestra un cambio que obliga a matizar el optimismo oficial, y advirtió que todavía no puede hablarse de estabilidad. “Un 31,5% de inflación anual es menor que la de los años anteriores, pero no es estabilidad económica”, afirmó. Y lo tradujo al lenguaje cotidiano: “Estabilidad es que hoy voy al supermercado y pago la papa lo mismo que la pagaba hace dos meses atrás o tres meses atrás”.

El eje central de su análisis se apoyó en tres puntos: la trayectoria del IPC mes a mes, el comportamiento del tipo de cambio dentro del nuevo esquema de bandas, y la tensión que puede generar la política monetaria si el Banco Central emite para comprar dólares y reforzar reservas. A eso le sumó una alerta de fondo: señales de actividad económica que no acompañan, con recaudación creciendo por debajo de la inflación y un riesgo país que, a su entender, limita el regreso al crédito voluntario.

Inflación: baja interanual, pero el IPC mensual “hizo una U” y volvió a subir

Cachanosky reconoció que el dato anual marca una desaceleración respecto de años previos, pero pidió mirar la película completa. “Si vos mirás los datos del IPC mensual de ahora, de 2025, te vas a encontrar con que es una U”, describió. Según su repaso, la inflación mensual bajó hasta mayo y desde entonces retomó un sendero ascendente. “Bajó hasta mayo y a partir de mayo sistemáticamente estuvo aumentando”, afirmó.

En su reconstrucción, el piso fue alrededor de 1,5% mensual y luego la secuencia fue hacia arriba, hasta llegar a un registro más alto sobre el cierre del año. Para el economista, ese patrón obliga a relativizar el festejo: los datos pueden compararse con distintos puntos de la historia y siempre dar una lectura conveniente. “Las estadísticas las mirás como querés”, dijo. Y planteó una pregunta que atraviesa el debate público: si se elige mirar el pasado más lejano, puede verse una mejora; si se mira la dinámica reciente, se percibe aceleración.

También cuestionó la idea de que exista un rezago largo y automático entre frenar la emisión y lograr desinflación. En la entrevista mencionó que el Presidente habló de rezagos crecientes, y rechazó esa hipótesis. “No existe tal rezago”, aseguró, y citó tanto evidencia académica como un ejemplo histórico argentino: la convertibilidad, donde la inflación mensual cayó en pocos meses desde niveles muy altos a registros cercanos a cero. Para Cachanosky, el problema es esencialmente de expectativas: qué creen los agentes económicos que pasará con el dinero, el tipo de cambio y la política monetaria.

Dólar en bandas: compras de divisas, emisión y el riesgo de que se vaya a precios o al tipo de cambio

En el frente cambiario, el economista describió un mayorista que se mueve cerca del límite superior del esquema. “Actualmente está cotizando entre el 4 y el 5% de la banda superior, el tipo de cambio mayorista”, explicó. A partir de ahí, puso el foco en una tensión clave del programa: si el Banco Central y el Tesoro salen a comprar dólares para acumular reservas, la demanda adicional puede empujar el tipo de cambio hacia la banda superior, salvo que entren dólares privados u otra fuente que compense.

Cachanosky fue directo sobre el mecanismo operativo. “Si salen a comprar dólares para reforzar las reservas, la única manera que tienen es con emisión monetaria”, advirtió. Y en esa frase concentró el dilema: si hay más pesos, alguien tiene que querer tenerlos. Si no hay demanda de moneda, el exceso se canaliza en precios o en dólar. “Hay que ver si esa mayor oferta de moneda la gente la demanda o no la demanda. Se les puede ir a precios, se les puede ir al tipo de cambio”, planteó.

Además, describió el círculo potencialmente contradictorio que se puede armar: si el dólar sube por exceso de demanda, el Banco Central podría verse obligado a vender dólares para bajarlo. “Si se les va al tipo de cambio, van a tener que vender dólares para bajarlo”, señaló. En esa lógica, parte de lo que se compra para sumar reservas se termina usando para defender el tipo de cambio, y el resultado neto puede ser menor a lo esperado.

En paralelo, el economista cuestionó la falta de información fina sobre cómo se cancelan ciertas operaciones y cómo se sostienen intervenciones sin costos crecientes. Su preocupación de fondo es que el programa dependa demasiado de mantener el tipo de cambio contenido mientras se intenta bajar inflación, con instrumentos que pueden chocar entre sí si se vuelven permanentes.

Actividad, recaudación y financiamiento: riesgo país alto y dudas sobre volver al mercado voluntario

Cachanosky también llevó la discusión a la economía real. Para él, el problema de sostener una desinflación acelerada es el costo sobre la actividad si se aplica un ajuste monetario fuerte. Ante la pregunta sobre qué es más costoso, respondió con datos de recaudación como termómetro. “Si mirás los últimos tres meses de la recaudación impositiva, está creciendo por debajo de la tasa de inflación”, sostuvo. Y agregó que si no se compensa una caída del nivel de actividad con inversiones o exportaciones, la recaudación no alcanza para sostener el gasto sin deteriorar el resultado fiscal.

Su argumento conecta tres piezas: actividad, recaudación y solvencia. Con menor recaudación real, el superávit fiscal puede achicarse, y con eso se debilita la capacidad de pago intertemporal. En ese punto, ató el diagnóstico al financiamiento: con riesgo país elevado, no ve sencillo volver al mercado voluntario de deuda. “No creo que tengas eso, un mercado voluntario de deuda”, afirmó.

Y describió cómo, según su interpretación, se cubrieron pagos recientes: no con rollover típico, sino con esquemas más costosos o transitorios. “No hicieron un rollover, hiciste un repo”, resumió, al explicar que el financiamiento no fue el de un mercado amplio dispuesto a renovar vencimientos de manera normal, sino una estructura puente que deja obligaciones por delante.