El consultor en agronegocios, Javier Preciado Patiño, evaluó que la proyección de una caída del 3% en la superficie sembrada de trigo para la campaña 2026/27, estimada en 6,5 millones de hectáreas por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, encendió alertas en el sector agroindustrial.
Para Javier Preciado Patiño, la reducción proyectada no representa un cambio estructural. “Estamos hablando de una superficie que no es significativa, está dentro del margen del error de las proyecciones”, explicó. Incluso cuantificó el posible impacto productivo: “Estamos hablando que caería a 800.000 toneladas, que tampoco es relevante”.
Cómo impacta la decisión de siembra en los precios
Uno de los factores que puede incidir en la decisión de siembra es la evolución de los precios. Según detalló, el contexto reciente muestra señales favorables: “Desde que empezó el conflicto en el Golfo a hoy, el trigo diciembre aumentó 18 dólares aproximadamente”. Esto mejora la ecuación económica: “Ya te ganaste ahí de movida 90 dólares más o menos”.
No obstante, Patiño introdujo un elemento crítico poco discutido como es el costo de los arrendamientos. “Es, diría, casi el principal insumo”, advirtió, al tiempo que planteó una posible corrección: “Si el negocio no cierra, van a bajar”.
El impacto de las retenciones sobre el trigo
También mencionó el peso de los derechos de exportación: “Hoy el trigo tiene siete y medio de derecho de exportación”. Asimismo, deslizó que una eventual reducción podría mejorar la rentabilidad: “Con 236 dólares, el negocio cierra el trigo”.
El contexto de costos es otro desafío. “Tenés costos que se han subido, la urea hoy te la ofrecen en 900 dólares”, indicó el entrevistado, comparando con valores significativamente menores del año anterior. A esto se suman aumentos en combustible, labores y fletes.
Pese a ello, remarcó una característica estructural del productor argentino: “El productor argentino siembra en las condiciones que sea, porque tiene campo y no lo puede dejar parado”.