La suba internacional del trigo volvió a poner al cereal en el centro de la escena global y, para Martín Biscaisaque, el escenario abre una posibilidad estratégica para la Argentina. El dirigente explicó que el aumento de precios responde principalmente a la fuerte sequía en Estados Unidos y a los problemas climáticos en otros países productores.
“La seca en Estados Unidos con su trigo de calidad, que está marcando que va a ser la peor cosecha en muchos años, fue el detonante”, afirmó. Además, remarcó que el mercado también sigue de cerca la situación en Australia, donde ya se redujo el área sembrada por temor a un nuevo período de sequía.
El impacto del clima y la oportunidad para la Argentina
Biscaisaque sostuvo que el contexto internacional genera “tensión y volatilidad” en el mercado, aunque también abre una ventana para que el país aumente su protagonismo exportador. Sin embargo, advirtió que la Argentina todavía no logra planificar estratégicamente su producción.
“Si tuviéramos nosotros, de una buena vez por todas, diagramar y planificar la producción, saber qué es lo que nos pide el mundo y qué es lo que nosotros tenemos que producir, tendríamos una ventaja importante para aprovechar”, señaló.
En paralelo, describió la delicada situación que atraviesa Necochea por las intensas lluvias y el deterioro de la infraestructura rural. “Tenemos todo un corredor inundado, con todos los caminos destruidos”, explicó, y agregó que hay miles de hectáreas que podrían quedar fuera de la próxima campaña por la imposibilidad de ingresar maquinaria o insumos.
Pese a las complicaciones regionales, destacó que la producción nacional alcanzó niveles históricos. Según detalló, la Argentina logró una cosecha récord cercana a las 28 millones de toneladas, muy por encima del consumo interno.
Rusia, Brasil y la pelea por los mercados
El especialista también analizó el nuevo mapa global del comercio triguero y el peso creciente de Rusia como principal exportador mundial. “Hoy el trigo está en Rusia, no está en Estados Unidos”, aseguró al explicar que, aunque Chicago sigue formando precios, el mercado depende cada vez más de la política comercial rusa.
Además, alertó sobre la necesidad de mejorar la competitividad local para sostener mercados clave como Brasil. “Rusia ya está llegando al norte de Brasil con su trigo”, indicó.
Biscaisaque remarcó que el gran desafío argentino pasa por reducir costos logísticos, presión impositiva y burocracia para impulsar las exportaciones de productos industrializados como la harina. Actualmente, explicó, el grueso de las ventas externas se realiza a granel.
“La harina argentina tiene muy baja huella de carbono, muchísimo más baja que la de la Unión Europea”, destacó. Sin embargo, lamentó que muchas ventajas productivas se pierdan por sobrecostos internos. “Problemas impositivos, logísticos y burocráticos nos sacan competitividad”, concluyó.