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Un experto advirtió que la economía argentina está “dividida en dos”

El asesor económico Jorge Ingaramo señaló que la industria, la construcción y el crédito muestran signos de debilidad y consideró insuficiente concentrar la política económica únicamente en la inflación.

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El asesor económico Jorge Ingaramo advirtió que la recuperación de la actividad argentina continúa siendo profundamente desigual y sostuvo que el país atraviesa una situación en la que algunos sectores avanzan mientras otros permanecen en retroceso.

“La economía está dividida en dos”, afirmó en Canal E. Según su análisis, existe un grupo reducido de actividades que crecen, mientras “un 50% de la economía está prácticamente para abajo y un 30% que está neutro”.

Industria, construcción y crédito en retroceso

Ingaramo mencionó como señales de debilidad la evolución de la industria y la construcción. Según los datos citados durante la entrevista, la industria cayó 4,9% y la construcción 4,4%, mientras que el crédito con tarjetas también mostró una baja durante agosto.

Para el economista, el problema no puede describirse simplemente como una economía que avanza a distintas velocidades. “Claramente hay una economía que va para adelante y otra economía que va para atrás. No que se quede igual, no son dos velocidades, una para adelante y otra para atrás”, sostuvo.

En ese contexto, destacó el debate entre economistas sobre la necesidad de complementar la estabilidad con crecimiento. Según explicó, una economía estable pero sin expansión puede terminar generando problemas sociales y políticos.

La falta de liquidez y el freno sobre la demanda

Ingaramo puso especial énfasis en la cantidad de dinero disponible para transacciones y en el comportamiento del crédito. A su entender, existe una falta de liquidez que limita el consumo y la inversión.

También señaló que, pese al superávit comercial, una parte importante de los recursos no se está canalizando hacia la economía real. El economista vinculó esa situación con la compra de dólares por parte de los ahorristas.

“Esos 2.000 millones de dólares de superávit externo se van a volcar o a la inversión o al consumo y no hace falta llevarlo al canuto”, sostuvo al describir el escenario que considera necesario alcanzar.

La necesidad de acumular reservas

Ingaramo consideró que el Banco Central debería avanzar con mayor intensidad en la compra de reservas para disminuir la incertidumbre cambiaria y generar mejores condiciones para la inversión.

“Yo creo que el gobierno se tiene que dar cuenta que la compra de reservas que hizo fue insuficiente”, afirmó. Según su análisis, la persistencia de reservas netas negativas mantiene abierta la posibilidad de que, ante un escenario político adverso, vuelva a crecer la demanda de dólares.

El economista sostuvo que una mayor acumulación de reservas podría contribuir a reducir el riesgo país, bajar las tasas de interés y recuperar el crédito.

Los dólares guardados y el desafío de generar confianza

Ingaramo también se refirió a las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había pedido a jóvenes que convencieran a sus padres de utilizar los dólares guardados.

Para el asesor económico, la responsabilidad de generar ese cambio no recae sobre las familias. “Pero es él quien lo tiene que convencer a los padres y a los hijos”, afirmó.

Ingaramo sostuvo que mientras los ahorristas crean que el tipo de cambio está atrasado, seguirán prefiriendo conservar dólares. Por eso, planteó que el Gobierno debería crear condiciones capaces de transformar el ahorro en consumo o inversión.

“Hay 170.000 millones de dólares en el canuto. Hay que mover todas esas riquezas. ¿Para qué hicimos el ahorro?”, afirmó. Y enumeró algunas de las alternativas: “Comprar una casa, comprar un auto para hacer repartos, comprar una industria, comprar acciones”.