El Gran Colisionador de Hadrones, el acelerador de partículas más potente del planeta, fue apagado el lunes por la noche en Europa para iniciar una de las transformaciones científicas más ambiciosas de su historia. El equipo, ubicado en el laboratorio del CERN, entró en un período de inactividad que se extenderá durante cuatro años y que permitirá convertirlo en una versión mucho más poderosa.
El apagado se produjo tras la realización de un último experimento y marca el cierre de una etapa clave en la física moderna. El acelerador dejará de operar temporalmente para ser actualizado y relanzado como el LHC de Alta Luminosidad, una versión diseñada para generar una cantidad de colisiones de partículas sin precedentes.
Según el cronograma oficial, el acelerador comenzará a reactivarse de manera gradual a partir de 2028 y se espera que las primeras colisiones de la nueva etapa se produzcan alrededor de 2030. La modernización busca aumentar la llamada luminosidad, es decir, el número de colisiones por segundo en una zona específica del detector.
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Desde el centro europeo explicaron que, una vez finalizadas las obras, el nuevo sistema permitirá obtener hasta diez veces más luminosidad y recopilar cerca de cien veces más datos que en las fases anteriores. Para los científicos, este salto tecnológico es clave para profundizar el estudio de la estructura más íntima del universo.
Por qué se apaga el acelerador y qué cambiará con el LHC de Alta Luminosidad
El Gran Colisionador de Hadrones funciona acelerando grupos de protones a lo largo de un anillo subterráneo de 27 kilómetros, guiados por potentes electroimanes, hasta velocidades cercanas a la de la luz. Cuando esos haces chocan, los detectores analizan los restos para identificar partículas subatómicas que solo existen durante fracciones de segundo.
A lo largo de tres etapas operativas, el acelerador permitió avances decisivos en la física fundamental. El más conocido fue el descubrimiento del bosón de Higgs —popularmente conocida como la "partícula de Dios"— en 2012, la partícula que explica por qué otras partículas tienen masa y que se convirtió en uno de los mayores hitos científicos del siglo XXI.

El acelerador comenzó a funcionar en septiembre de 2008 y logró sus primeras colisiones exitosas en 2009. Tras casi dos décadas de operación, los científicos consideran que llegó el momento de jubilar su versión actual para dar paso a una infraestructura más potente y precisa.
Oliver Brüning, director de aceleradores y tecnología del CERN, destacó el impacto del proyecto y afirmó: “El LHC ha superado todas las expectativas”. Y agregó: “Durante casi dos décadas, ha transformado nuestra comprensión del Universo y ha inspirado a generaciones de científicos, ingenieros y ciudadanos de todo el mundo”.
En la misma línea, desde la organización señalaron: “Hoy nos despedimos del LHC tal como lo hemos conocido, mientras nos preparamos para dar la bienvenida a su sucesor: el HiLumi LHC”. El nuevo acelerador podría recopilar hasta cien veces más datos sobre física fundamental que su antecesor.
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Más colisiones, inteligencia artificial y nuevas preguntas sobre el universo
La actualización no será sencilla. Solo dentro de los túneles será necesario reemplazar más de 1,2 kilómetros de imanes, además de realizar cambios profundos en casi toda la infraestructura que rodea al acelerador para soportar la mayor potencia del sistema.
Con el aumento de la luminosidad, el acelerador generará entre 140 y 200 colisiones de protones cada vez que dos grupos de partículas se crucen, frente a las 60 que se registraban hasta ahora. Eso implicará más de cinco mil millones de colisiones por segundo y un volumen de datos imposible de almacenar en su totalidad.
Para enfrentar ese desafío, el nuevo LHC contará con detectores mejorados y sistemas de inteligencia artificial capaces de seleccionar en tiempo real qué eventos son lo suficientemente relevantes como para conservarlos. Jean-Philippe Tock, responsable de la coordinación del proyecto LS3, explicó: “El LS3 representa una tarea logística y de ingeniería enorme y compleja”.

“Se retirarán componentes y se sustituirán por equipos nuevos, y en todo el complejo están previstos docenas de proyectos en los que participarán miles de ingenieros, físicos, técnicos y personal de apoyo”, añadió el especialista.
La inversión total ronda los 1.500 millones de dólares, financiados con aportes de los países miembros del CERN y contribuciones de Estados Unidos, Japón, Canadá y China. Para los científicos, el objetivo final es avanzar en preguntas todavía abiertas sobre la materia oscura, la energía oscura, la antimateria y los primeros instantes del universo tras el Big Bang.
Un portavoz del organismo resumió el alcance del proyecto al señalar que la actualización permitirá “medir el bosón de Higgs con mucho mayor detalle, estudiar procesos extremadamente raros y aumentar las posibilidades de detectar indicios de nueva física más allá del Modelo Estándar”. Y concluyó que, a pesar de los avances logrados, “aún quedan muchas preguntas de física sin respuesta y muchos descubrimientos por hacer”.
RV/ML