CIENCIA
Vida en gravedad cero

La falta de gravedad afecta a los espermatozoides y pone en riesgo la reproducción humana fuera de la Tierra

En condiciones de microgravedad, las células espermáticas disminuyen su capacidad de navegación y fertilización, además de generar embriones defectuosos.

Espermatozoide
Los espermatozoides pierden su capacidad de navegación en microgravedad | Sperm and Embryo Biology Laboratory, Adelaide University.

Las próximas exploraciones a la Luna y a Marte ponen en juego la posibilidad de reproducción humana en el espacio exterior. Allí priman distintas condiciones de gravedad respecto de la Tierra, climas extremos y una alta radiación. Científicos australianos descubrieron que los espermatozoides humanos, y de otros mamíferos, resultan afectados negativamente por la menor gravedad que existe en distintos planetas y la nula gravedad en el espacio interestelar.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Communications Biology, las células espermáticas, que evolucionaron a lo largo del tiempo para adaptarse a la gravedad de la Tierra, sufren diferentes daños en su capacidad para moverse en los fluidos, y también en su habilidad para fertilizar a los óvulos cuando son colocadas en ambientes con gravedad reducida. Los embriones producidos con los espermatozoides que habitan un entorno de microgravedad también muestran fallas en su desarrollo.

Estos problemas en la reproducción humana pueden afectar a las futuras colonias que se implanten en otros planetas y a los astronautas que viajen a través del espacio, según advierten los científicos

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¿Cómo afecta la microgravedad a la reproducción humana?

El programa ARTEMIS de la NASA promete regresar seres humanos a la superficie lunar en 2029, mientras que Space X anticipa que las primeras misiones tripuladas a Marte saldrán en el 2030. A medida que la humanidad se mueve hacia una habitación permanente fuera de la Tierra, es esencial comprender cómo afectan las condiciones extraterrestres a la reproducción.

Investigaciones realizadas sobre astronautas que regresaron de la Estación Espacial Internacional indican que los humanos experimentan, en estado de gravedad reducida, una disminución de la circulación sanguínea, atrofia muscular y entre 1 y 2% de pérdida ósea cada mes.

Tras realizar experimentos de simulación en laboratorio con diferentes mamíferos (ratones, cerdos, humanos), los científicos de la Universidad de Alberta, en Australia, descubrieron ahora que los espermatozoides “pierden” su dirección cuando disminuye la gravedad a niveles extraplanetarios.

“Esta es la primera vez que hemos podido mostrar que la gravedad es un factor importante en la capacidad del esperma de navegar a través de un canal similar al tracto reproductivo”, señaló Nicole McPherson, autora principal del estudio.

Espermatozoides perdidos en el espacio

Mediante una máquina que simula el tránsito de los espermatozoides por el tracto femenino, McPherson y sus colegas observaron una significativa reducción en el número de espermatozoides capaces de encontrar el camino en condiciones de microgravedad, respecto de los que lo hicieron en gravedad normal.

“Esto ocurrió en todos los modelos animales, independientemente de la forma en que los espermatozoides se movían. Ello indica que la pérdida de dirección no se debe a un cambio en la motilidad sino a otros elementos”, explicó la investigadora australiana.

Después de cuatro horas expuestos a una gravedad cero, se encontró un 30% menos de óvulos fertilizados en ratones. “Observamos una reducción de las tasas de fertilización después de 4 a 6 horas de exposición a la microgravedad. La exposición prolongada parece ser aún más prejudicial, resultando en demoras en el desarrollo y, en algunos casos, menos células que formarán el embrión en sus primeras etapas”, profundizó McPherson.

Un posible remedio para los espermatozoides perdidos

Para sorpresa de los científicos, la adición de la hormona sexual progesterona, que es fundamental en la reproducción, logró que espermatozoides “perdidos” en la microgravedad recuperan la dirección.

“Creemos que esto se debe a que la progesterona también se libera por el óvulo y puede ayudar a guiar el esperma al sitio de fertilización, pero necesitamos seguir explorando esta posible solución”, apuntó McPherson.

Por su parte, John Culton, director del Centro Andy Thomas para Recursos Espaciales, subrayó que “a medida de que progresamos para convertirnos en una especie multiplanetaria, resulta crítico entender cómo la microgravedad afecta las primeras etapas de la reproducción”.

Fabricar un bebé en el espacio no será imposible, pero requerirá mayores esfuerzos que en la Tierra.