La tripulación de la misión Artemis II de la NASA decidió nombrar un "punto brillante" en la Luna en honor a la difunta esposa del comandante Reid Wiseman, quien falleció de cáncer en 2020. La emotiva petición se realizó durante un sobrevuelo lunar.
Durante una conversación con el control de la misión en la Tierra, el astronauta canadiense Jeremy Hansen señalo: "Nuestro equipo científico nos ayudó con un par de cráteres relativamente recientes en la Luna que no habían sido nombrados anteriormente".
"A nuestro equipo le gustaría proponer un par de nombres potenciales para esas zonas. Hace varios años, iniciamos este viaje en nuestra unida familia de astronautas y perdimos a un ser querido", indicó el tripulante. "Su nombre era Carroll. La esposa de Reid. La madre de Katie y Ellie. Y nos gustaría llamarla Carroll", agregó Hansen.
Mientras Wiseman se secaba las lágrimas, los cuatros astronautas se unieron en un abrazo silencioso y flotante. El cráter se encuentra en el límite entre la cara visibles y la cara oculta de la Luna, y se puede ver desde la Tierra, según Hansen.

La tripulación bautizó otro cráter como integridad en honor al nombre que le dieron a la nave espacial. Un portavoz de la NASA señaló que los nombres propuestos se transmitían a la Unión Astronómica Internacional, el organismo responsable de nombrar los cuerpos y accidentes celestes.
"Las características lunares generalmente reciben nombres de exploradores, científicos o ingenieros que han fallecido hace tres años, pero varias características también han sido nombradas oficialmente con los nombres provisionales que los astronautas designan durante la exploración lunar, como Carroll", escribió la NASA.
Quien era Carroll Taylor Wiseman
Carroll Taylor Wiseman, enfermera de una unidad de cuidados intensivos neonatales, falleció a los 46 años en 2020 tras una larga lucha contra el cáncer. Desde entonces, Reid, ex piloto de combate, crió a sus dos hijas.

Previo al despegue, Wiseman reveló que había hablado con sus hijos sobre sus planes para la muerte. El astronauta de 50 años dio un paseo con sus hijas para prepararlas ante la posibilidad de su muerte durante la misión.
"Les dije: 'Aquí está el testamento, aquí están los documentos del fideicomiso, y si me pasa algo, esto es lo que les va a pasar a ustedes'", señaló. Y agrego: "Ojalá más gente hablara así con sus familias en su día a día, porque nunca se sabe lo que depara el día siguiente."