En la ciudad de Buenos Aires (CABA) y la provincia de Buenos Aires (PBA), se pronostica un índice UV máximo de 11. Este valor se categoriza como "extremadamente alto", lo que implica un riesgo importante para la piel sin protección.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el norte del país y Cuyo registrarán valores críticos de hasta 13. En la Patagonia norte, el índice alcanzará el nivel 11, manteniendo una alerta por radiación extrema en casi todo el territorio.
Calor y tormentas aisladas: el pronóstico para este miércoles 7 de enero en gran parte del país
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El Índice UV Solar Mundial (IUV) es una medida de la intensidad de la radiación ultravioleta con componente solar en la superficie terrestre. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este índice se expresa como un valor numérico superior a cero: cuanto más alto es el valor, mayor es la probabilidad de que la exposición al sol provoque lesiones cutáneas y oculares, y menor es el tiempo necesario para estas.
Saber este índice es vital para la salud pública porque permite a la población ajustar sus hábitos diarios. Los niveles se agrupan en categorías de exposición: bajo (1-2), moderado (3-5), alto (6-7), muy alto (8-10) y extremadamente alto (11 o más). Al estar informados, los ciudadanos pueden tomar medidas preventivas proporcionales.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La exposición prolongada a la radiación UV tiene efectos nocivos agudos y crónicos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que, a corto plazo, el sol puede causar quemaduras dolorosas y fotosensibilidad. A largo plazo, el daño acumulativo es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, además de provocar el envejecimiento prematuro de los tejidos (fotoenvejecimiento).
Más allá de la piel, los ojos también sufren consecuencias graves. La radiación ultravioleta puede favorecer la aparición de cataratas, pterigión (crecimiento de tejido en la córnea) y otras afecciones oculares que comprometen la visión. Por ello, la protección no debe ser una opción, sino una conducta necesaria.
Para protegerse de forma efectiva, la OMS recomienda limitar el tiempo de exposición durante las horas centrales del día, generalmente entre las 10:00 y las 16:00, cuando los rayos son más verticales. Es fundamental buscar la sombra siempre que sea posible, ya que árboles o sombrillas pueden reducir significativamente la incidencia directa de la radiación.
Asimismo, se aconseja el uso de ropa protectora como sombreros de ala ancha, anteojos con filtro UV certificado y la aplicación generosa de protector solar de amplio espectro (FPS 30 o superior). El protector debe reaplicarse cada dos horas o después de nadar o transpirar, recordando que la protección física de la ropa es siempre la barrera más eficaz.