El inicio del 2026 trajo un escenario de extrema tensión ambiental para la Argentina, donde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) catalogaron la situación de 16 provincias como "crítica" o "extremadamente explosiva". La combinación de sequía prolongada, altas temperaturas y vientos intensos elevó el índice de peligro a niveles máximos, obligando a las autoridades a prohibir terminantemente el uso de fuego al aire libre, incluso en campings y terrenos privados, para evitar desastres mayores en un contexto de emergencia ígnea declarada.
La región patagónica se convirtió en el epicentro de esta crisis durante las últimas 48 horas, enfrentando múltiples focos simultáneos, donde la vegetación nativa convive peligrosamente con áreas residenciales y turísticas. En la provincia de Chubut, la localidad de El Hoyo vive horas dramáticas debido al incendio en Puerto Patriada, ya que el avance agresivo de las llamas, impulsadas por ráfagas constantes sobre bosques de pinos, forzó la evacuación de al menos 700 vehículos del camping "El Bosque" y provocó la destrucción de una decena de viviendas, generando desesperación entre los vecinos que intentan colaborar con los brigadistas transportando agua en camionetas particulares.
En Río Negro, la situación en San Carlos de Bariloche demandó un despliegue urgente de recursos aéreos y terrestres para combatir dos focos que amenazaban la ciudad. El incidente más complejo se ubicó en la cantera "Eva Perón", donde intervinieron Bomberos Voluntarios, Protección Civil y el SPLIF con cinco móviles y un avión hidrante para contener las llamas. Casi en simultáneo, se detectó y extinguió otro foco en el sector de San Cayetanito, una reiteración preocupante ya que fue el segundo episodio en la misma zona en menos de dos días, lo que obligó a mantener guardias de cenizas para evitar reactivaciones.
Más al sur de la provincia, en El Bolsón, el sistema de emergencia logró contener un incendio en Loma del Medio, a la altura del camping Quemquem, tras horas de intenso trabajo. El operativo conjunto, que incluyó a brigadistas de Mallín Ahogado y personal municipal, logró frenar la cabeza del fuego antes de que alcanzara estructuras críticas, aunque los equipos se mantienen en el terreno realizando tareas de enfriamiento.
Las condiciones meteorológicas actuales no dan tregua a los combatientes: los reportes indican temperaturas superiores acompañadas de una humedad relativa baja del 43% y vientos del sector oeste que alcanzan los 35 km/h. Este "tridente" climático es el combustible ideal para la propagación rápida del fuego, lo que llevó al Splif Bariloche a establecer un índice de peligro extremo, restringiendo cualquier actividad que involucre encender fogatas o asados en zonas no habilitadas,
Ante la magnitud de la amenaza, el despliegue nacional busca coordinar esfuerzos entre las jurisdicciones afectadas para optimizar el uso de aviones hidrantes y helicópteros. La prioridad operativa se centra en la protección de vidas humanas y viviendas, especialmente en los sectores andinos.
Patagonia: ya alertan por el riesgo de los incendios
Provincias en alerta
El extenso listado de provincias bajo esta alerta roja abarca gran parte del territorio nacional, evidenciando la escala del problema climático. Las jurisdicciones afectadas son Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, San Luis, Mendoza, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En todas estas regiones, las autoridades locales mantienen monitoreos constantes para detectar columnas de humo de manera temprana.
Para determinar esta gravedad, los organismos utilizan el Índice Meteorológico de Peligro de Incendios (FWI, por sus siglas en inglés), un sistema de origen canadiense adoptado globalmente. Este indicador procesa variables diarias como la temperatura del aire, la humedad relativa, la velocidad del viento y la precipitación acumulada en las últimas 24 horas para estimar la velocidad de propagación que tendría el fuego.
Los incendios de "interfase", mencionados repetidamente en los reportes de la Patagonia, representan el desafío más complejo para el combate del fuego moderno. Se trata de siniestros que ocurren en la zona de transición entre los terrenos forestales y las áreas urbanizadas, donde el fuego tiene el potencial de consumir no solo bosques, sino también infraestructuras, servicios y hogares, requiriendo una estrategia de defensa mixta que combine técnicas forestales con tácticas de bomberos urbanos.
TC