COLUMNISTAS
Opinión

Cita con el enemigo

Aproveché el impulso para seguir de largo y leí otras cuatro obras, esta vez de Eva Halac.

Hoy los voy a llevar al teatro. Bueno, algo parecido. Después de cincuenta años de abstención, un día me desperté con la sospecha de que me podría estar perdiendo algo por haberlo desterrado de mi vida. Me comuniqué entonces por mail con Carolina Stegmayer, autora de Peso muerto, una primera novela excelente, porque Carolina tiene con Natalia Laube un newsletter de teatro que se llama Dos puntos y le pedí consejo. No para ir (faltaba más), sino para leer. Me dijo que empezara por las obras de Andrea Garrote de quien se acaba de publicar la primera parte de su Teatro reunido. Justamente en la última edición de Dos puntos, Stegmayer hace un gran elogio de Garrote, de quien dice que “pocos dramaturgos contemporáneos tienen la capacidad de narrar en situación (el verdadero arte de escribir teatro) con su destreza”. No entendí qué es eso de “narrar en situación”, pero sí entendí otra frase: “es inevitable hacerse amigos y hacer familia con los que uno comparte el teatro”. Pensé que eso no pasaba con el cine y me pareció un punto a favor del cine.

De todos modos, hice los deberes y leí las cuatro obras que vienen en el libro de Garrote. La primera no la entendí, pero después me fui metiendo en clima y recordé lejanas lecturas de Ionesco (a quien nadie nombra hoy, tal vez porque Ionesco era de derecha y la familia del teatro es de izquierda, pero no seamos prejuiciosos). De todos modos la cuarta obra, La gesta castálida de Juana Ramírez, cuya protagonista es Sor Juana Inés de la Cruz y transcurre entre monjas (nada donde haya monjas puede ser malo según una teoría de Álvaro Arroba) me pareció buenísima: virtuosa, divertida y tal vez pasible de ser vista en vivo.

Aproveché el impulso para seguir de largo y leí otras cuatro obras, esta vez de Eva Halac, que vienen en un libro llamado Café irlandés y otras obras, de una editorial nueva llamada Fiesta y en la que tiene algo que ver Francisco Noriega. Todas transcurren en situaciones de la historia argentina: la conquista del desierto, un proyecto de escribir un libro sobre el cadáver de Evita entre Rodolfo Walsh y Tomás Eloy Martóinez, las negociaciones de Jacobo Timerman con Alejandro Agustín Lanusse reconstruidas con precisión y humor. La última obra, Español para extranjeros, una farsa musical en la que participan el virrey Liniers y un enviado de Napoléon, me pareció que tenía algo más, como si la representación pudiera agregarle algo a la escritura.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Tras preguntarme si Halac y Garrote pertenecían a la misma familia, recordé que Bettina Boniffati, autora de dos libros maravillosos como Cinco años a caballo y Comedia biológica, me había mandado una obra suya llamada La pensadera, aún no estrenada, para que le diera mi opinión. Se la doy aquí: aunque al principio no entendía cómo iba a subir los caballos al escenario, cuando me dijo que me olvidara de eso, pude disfrutar intensamente de la escritura de este diálogo gauchesco altamente lírico y melancólico. En cualquier caso, la imaginación de Bonifatti y lo bellamente depurado de su escritura me hicieron pensar que ese texto podría ser teatro, novela, poesía, o cualquier cosa pero, sobre todo, literatura. Y también, que me perdonen Stegmayer y Shakespeare, que los actores me siguen pareciendo un estorbo. No puedo evitarlo.